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 domingo, 05 de febrero de 2006  
Debate cárnico. Ganaderos e industriales opinan sobre la pelea del verano
Frigoríficos: todos los sectores deben ceder
El precio de carne sube por las exportaciones y el aumento de la masa salarial. Hay que ir a una autorregulación

Los problemas políticos desatados a partir de la firma del convenio con el Poder Ejecutivo y de la vuelta atrás de algunas entidades dominaron las discusiones en el último mes. Para tratar de entender lo ocurrido a lo largo del año pasado, conviene ver qué sucedió con los números.

En todo 2005 la faena bovina alcanzó un nivel de 14.260.000 cabezas, nivel casi idéntico al de un año atrás. De esta forma, la matanza del último año se ubicó como la sexta más alta de la serie histórica. Es un dato significativo para el sector, ya que se logró con una menor cantidad de hembras enviadas a faena, cuya participación en 2005 quedó en 43,1%, frente al 46,4% de 2004.

Estos datos reflejan dos realidades. Por un lado, resultó más conveniente retener vientres para recomponer existencias que en los años previos. Asimismo, la retracción de la faena de terneras estuvo relacionada con la entrada en vigencia de la prohibición de faenar animales con peso inferior a 260 kilogramos en pie a partir de noviembre.

El peso promedio del animal enviado a faena creció en 2005 de 211 kilos a 220 kilogramos res en gancho (3,8%). La producción de carne vacuna creció 3,6%, al pasar de 3,024 a 3,132 millones de toneladas.

Se exportaron 756.770 toneladas, por las cuales se facturaron 1.295 millones de dólares FOB. Los volúmenes exportados crecieron 29,1% y los valores 40% sobre 2004. La performance exportadora de los últimos cuatro años llevó al sector a niveles absolutos similares a los alcanzados varias décadas atrás (cerca del récord de 1969).

Las exportaciones de 2005 representaron 24,2% de la producción, cuando en 2004 sólo significaban el 17,5%, y su incremento (170.562 tn) se abasteció con mayor producción y también con menor consumo interno. El aumento de producción aportó 63,5% de las mayores ventas externas y el consumo interno cedió el restante 36,5% (alrededor de 1,5 kg/hab./año). En 2005 el consumo interno de carne vacuna llegó a 2,38 millones de toneladas (2,6% inferior a 2004). Como en Argentina la población crece apenas por debajo de 1% anual, en 2005 el consumo per cápita de carne descendió hasta 61,6 kilogramos. (-3,5% con respecto a 2004 en el que fue de 63,5 kg./hab/año).

En síntesis:

  • La faena se mantuvo en iguales niveles que en el año 2004.

  • La producción de carne aumentó 108.000 toneladas res con hueso.

  • Las exportaciones aumentaron 170.000 toneladas equivalente res con hueso.

  • El consumo interno total disminuyó en 62.000 toneladas res con hueso.

  • El consumo per cápita cayó de 63,5 Kg./hab/año a 61,6 Kg/hab/año.

    Con estos números se explica claramente por qué se produjo un aumento del precio del ganado en el último semestre del año. Las exportaciones aumentaron fuerte a partir de junio y en los últimos meses del año se redujo la oferta para consumo interno en alrededor de 7.000 toneladas mensuales. Al mismo tiempo, la masa salarial continuó creciendo de manera sostenida en el 2005.

    Se concluye así que el aumento de precios en el mercado interno se origina en el aumento de las exportaciones y en el aumento de la masa salarial. La combinación de estos dos elementos potenció el efecto que cada uno de ellos hubiera tenido de manera aislada sobre los precios de la hacienda. Frente a esta situación el poder ejecutivo tiene tres caminos:

    1) Aumento de las retenciones a la exportación a niveles que impidan las exportaciones, repitiendo la política de los últimos 30 años y volviendo a desalentar el aumento de la producción del sector.

    2) Privilegiar las exportaciones dejando que el precio del mercado interno se iguale con el internacional, posibilitando que sólo aquellos con un altísimo poder adquisitivo accedan a la carne vacuna (modelo uruguayo) y abandonando al consumidor local que fue el que sostuvo la ganadería cuando se cerraron todos los mercados.

    3) Mantener el consumo interno en los valores actuales (60 kg) y exportar los excedentes a los mercados de mayor valor, camino elegido por el gobierno. Esto sólo se logra con restricciones a las exportaciones.

    Economía se decidió por el tercer camino. Es el más difícil, pero al mismo tiempo es el único de los tres que permitirá un crecimiento moderado y sostenido de nuestro sector, contemplando las necesidades de los consumidores locales y del poder político. Para que esto ocurra es necesario dejar posturas ideológicas y estar dispuestos a que todos los sectores cedan posiciones abandonando la idea de la maximización de utilidades como objetivo excluyente.

    (*) Presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra). Extracto de la editorial que acompaña al último informe de la entidad.


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    Para Schiaritti, la decisión adoptada por el gobierno es la adecuada.

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