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 domingo, 26 de septiembre de 2004

El caso de una mujer indigente detenida por matar a su bebé de horas de vida
La faz oculta de un acto incomprensible
Tiene 40 años y 10 hijos. Admitió el crimen con lucidez. Pero en Tribunales advierten que pudo provenir de una psicosis propia del posparto. Clínicamente probada, la ley no contempla esa situación emocional para el juicio

María Laura Cicerchia / La Capital

Un trastorno de sensaciones desató el viernes la noticia de que una mujer indigente de 40 años confesaba haber matado a su bebé recién nacido, que fue desenterrado por la policía del terreno de su precaria casa. La mujer sigue detenida por un delito gravísimo, aunque una calificada fuente judicial evaluó ayer que "la premeditación o el dolo están más bien devaluados en este caso". El suceso promueve la discusión sobre un fenómeno clínico que puede desencadenar esas muertes: un brote de psicosis durante el postparto que impide a la mujer comprender lo que está haciendo. No comete "racionalmente" ese homicidio que a los ojos de terceros aparece como algo aberrante e inexplicable.

Ayer I.M.M. estuvo con personal judicial pero no la indagaron. El viernes la Brigada de Homicidios la había apresado en su casa de la villa miseria de Acevedo al 1200 bis. Allí la policía desenterró el cadáver de un bebé que sólo vivió algunas horas, envuelto en sábanas viejas, que a simple vista tenía heridas de arma blanca.

La mujer, indigente y madre de 10 hijos, admitió haber matado al bebé con una tijera. Quedó acusada de homicidio calificado por el vínculo en el juzgado de Alejandra Rodenas, donde aún no le tomaron declaración indagatoria porque esperaban el informe de los forenses sobre la causa de la muerte del bebé.

"Una denuncia anónima nos alertó sobre el hecho de que en el fondo de una vivienda en el corazón de una villa de emergencia había sido enterrado un nacido vivo", explicaba el jefe de Homicidios, comisario Daniel Corbellini. "Ubicamos a la mujer, quien con lucidez confesó luego la autoría de la muerte", añadió el oficial el viernes.

Ayer, un informante judicial que estuvo contacto con la mujer, que no por ello sentó nada definitivo, dijo a La Capital: "Nos encontramos ante un posible caso de psicosis puerperal". Aunque en este suceso esa posibilidad debe ser demostrada o desterrada por psiquiatras, el caso dispara interrogantes sobre los crímenes cometidos en el postparto. Un debate que suele quedar anulado o postergado ante la inmediata sensación de horror que provoca el crimen de una criatura indefensa.

El puerperio es el período que comprende los 40 días posteriores al parto. Es una etapa que predispone a mujeres con una determinada estructura de personalidad a sufrir un brote psicótico que las corre de la realidad.

Psicológicamente, la mujer no es la misma los días posteriores al alumbramiento porque está bajo complejas influencias emocionales. El estado puerperal puede acarrear depresión y angustia o directamente desencadenar un trastorno psíquico.


Los crímenes del puerperio
"La psicosis puerperal se da generalmente cuando hay un rechazo al advenimiento del hijo, que puede ser inconsciente. Esa cuestión descompone el aparato psíquico y provoca una desorganización que deviene en psicosis", plantea el psicólogo Jorge Degano, del Centro de Estudios en Psicología y Legalidad de la Facultad de Psicología de la UNR. "No todos los casos terminan en la muerte del hijo. En otros hay abandono, no lo atienden, no le dan de mamar", especificó respecto a estos casos, que siempre requieren de un tratamiento.

Los crímenes del puerperio generan, además, una paradoja legal. El delito que se aplicaba a estos casos, el infanticidio, fue derogado en el año 1994. Esa figura imponía penas de hasta tres años de prisión a la madre que matara a su hijo recién nacido en preservación de su "honor" (por ejemplo, en el caso de la madre soltera). Los legisladores cuestionaron que estuviera fundamentado en cuestiones morales y lo derogaron con la promesa de volver a tratarlo.

Pero el tema siguió sin debatirse, al punto que se generó un vacío legal que perdura hasta hoy. Desde que el infaticidio se derogó, la figura que se aplica es el parricidio, que tiene pena de prisión perpetua. Entre los delitos hay una diferencia de 22 años en las condenas previstas.

Así, en 2001 en la zona sur rosarina se dio el caso de una joven de 20 años que había dado a luz a un varón en el baño de la casa que compartía con su esposo y un hijo de ambos. La joven ocultó a todos su embarazo, dio a luz en el baño, mató al bebé con un cuchillo y se deshizo del cuerpo. Pero debieron llevarla al hospital por una hemorragia que casi le hace perder la vida y así sus familiares supieron lo ocurrido.

Como estaba acusada de un homicidio calificado por el vínculo, y ante la ausencia de una opción legal más leve, al momento de condenarla el juez de Sentencia Antonio Ramos atenuó la pena por la particular situación emocional que atravesaba la mujer.

Otra variante que se perfila ante la falta de una figura específica, según un alto funcionario judicial, es declarar inimputable a la mujer. Eso puede hacerse si se comprueba que efectivamente actuó bajo un estado de irracionalidad que le impidió comprender lo que hacía.

"El legislador quitó la figura del infanticidio porque quedaba subsumida por la declaración de inimputabilidad ante una psicosis. El problema es que si a un crimen de este tipo lo toma un juez moralista, piensa que se trata de un sujeto que decide racionalmente cuando puede no ser así. El estado de no comprensión es a veces de cinco segundos", amplió el especialista. Por otra parte, añadió, el efecto de la intervención penal para esas mujeres es siempre el encierro: la cárcel o el hospital psiquiátrico.

Es que ante la declaración de inimputabilidad los jueces suelen imponer como medida de seguridad la internación, que sólo con el paso del tiempo y ante la compensación del paciente da paso a un tratamiento ambulatorio.

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El asentamiento de Acevedo al 1200 bis, donde el viernes detuvieron a la mujer.

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