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 domingo, 02 de julio de 2006  
Fútbol champagne. El conjunto galo se metió en las semifinales
Francia eliminó a Brasil jugando en gran nivel

El reinado mundial de Brasil culminó ayer en Francfort. Como hace ocho años en París a manos del mismo verdugo, Francia. Y con la batuta del mismo director de orquesta: Zinedine Zidane, un mago a quien el fútbol le ha negado el derecho a la jubilación. De hecho, un pase del interminable Zizou sirvió precisamente para que Thierry Henry decretase el 1 a 0 que terminó expulsando a los brasileños y al fútbol sudamericano de Alemania.

  Los brasileños eran claros favoritos para retener el título. Pero cayeron sin apelaciones en los cuartos de final. Como en la misma fase que perdieron en México 86 ante la misma Francia, en una tanda de penales, tras haber empatado 1 a 1 en el tiempo reglamentario. O como en la final del Mundial 1998 ante el elenco francés.

  El salto de calidad que esperaba Carlos Alberto Parreira fue al vacío. Es que el técnico había dicho que si no jugaban en gran nivel volverían a casa. Como terminó sucediendo. Profético Parreira.

  De entrada, el DT brasileño hizo dos variantes en busca de obtener un mayor poderío ofensivo. Por eso, apostó con Ronaldo y Ronaldinho como puntas. Pero no resultó porque ambos carecieron de situaciones como prácticamente lo hicieron a lo largo del torneo. Sobre todo por el lado del jugador de Barcelona, que no brilló como se esperaba.

  El gol del conjunto galo llegó a los 57 minutos y a través de una jugada preparada. Centro preciso de Zizou desde la izquierda, que sobró a todo el mundo, y Henry aprovechó que estaba libre de marca para decretar en el aire el 1 a 0 parcial.

  Brasil dejaba la sensación de que no terminaba nunca de acomodarse. A tal punto que prácticamente no generó peligro sobre el arco custodiado por Barthez.

  Por el lado de Francia, todo era más fácil. Porque Zidane se erigió en una auténtica máquina de generar fútbol. A tal punto que se cansó de abastecer a los puntas Henry y Ribery, quienes dejaban estáticos a los defensores sudamericanos cada vez que se lo proponían.

  A la última línea brasileña que luchaba a brazo partido hay que sumarle que en el frente Ronaldinho parecía un espectador más. Además, Kaká naufragaba ante la cerrada oposición de Makelele y Vieira. Lo mismo que Juninho Pernambucano, y ni hablar de Gilberto Silva y Zé Roberto.

  Si bien Parreira apostó por los ingresos de Adriano, Cicinho y Robinho, hay que remarcar que los brasileños basaban su argumento en matar o morir. Pero cayeron ante un adversario que no sabe perder en cuartos de final.

  Francia hizo fácil lo difícil. Y con fútbol del mejor. Porque tuvo a un por demás inspirado Zidane, quien brilló en la noche alemana como una verdadera estrella. Y ahora buscará seguir haciendo historia cuando enfrente a Portugal por un lugar en la final.


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Zidane festeja la clasificación, Zé Roberto cree vivir una pesadilla.

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