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 sábado, 08 de mayo de 2004

Rumsfeld admitió que hay más fotos de abusos y que "son difíciles de creer"
Asumió la responsabilidad en el escándalo y pidió disculpas a las víctimas. Pero descartó renunciar

Washington. - El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, reconoció ante el Senado que existen más fotos y videos aún no publicados de actos crueles y sádicos contra prisioneros iraquíes. La Cruz Roja, en tanto, acusó a la coalición que ocupa Irak encabezada por EEUU de "abusos generalizados" contra los prisioneros, mientras el Vaticano condenó los casos de torturas conocidos recientemente. Rumsfeld pidió disculpas a las víctimas y a sus familiares, lo que no evitó que fuera interrumpido por un grupo del público, que comenzó a gritar "¡Despidan a Rumsfeld!", hasta que fue desalojado de la sala.

"Hay más fotografías y vídeos. Si se publican, es obvio que la situación será peor...lo peor está por venir. Esto es un hecho", admitió Rumsfeld durante la esperada audiencia pública ante la Comisión de Servicios Armados del Senado. "Quiero decir que los vi anoche y son difíciles de creer", agregó.

Las fotografías publicadas hasta la fecha han mostrado a prisioneros iraquíes desnudos amontonados en posiciones que evocan actos sexuales. Uno de ellos aparece con una correa al cuello sujetado por una soldado. Varios militares se hallan bajo corte marcial. Las fotos se tomaron en la prisión de Abu Ghraib, en las afueras de Bagdad.

Durante su comparecencia Rumsfeld se responsabilizó por lo ocurrido a los prisioneros iraquíes en Abu Ghraib y expresó su más sentida disculpa a las víctimas. "Estos eventos ocurrieron en mi gestión como secretario de Defensa. Soy responsable de ellos. Asumo toda la responsabilidad", dijo. "Me siento muy mal por lo que les pasó a esos detenidos. Ellos estaban bajo custodia de Estados Unidos, nuestro país tenía la obligación de tratarlos correctamente", agregó. "A aquellos iraquíes que fueron maltratados por los miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos y a sus familias les ofrezco mis disculpas más profundas", expresó Rumsfeld. La audiencia se transmitió en vivo por televisión a todo el mundo.

Cuando Rumsfeld informó que se creó una comisión investigadora, el senador republicano John McCain replicó que el pueblo estadounidense necesita conocer la información de inmediato. Varios miembros del Partido Demócrata, incluido el candidato presidencial John Kerry, han pedido la renuncia de Rumsfeld por los abusos.


Renuncia no descartada
Hasta ahora, el presidente Bush ha sostenido su confianza en su secretario de Defensa. Ayer la senadora republicana Lindsay Graham preguntó a Rumsfeld si creía que todavía podía desempeñar sus deberes eficazmente, a lo que el funcionario respondió: "Por supuesto, si considerara que no puedo ser eficaz, hubiera renunciado de inmediato. No renunciaría simplemente porque hay gente que está tratando de convertir esto en un asunto político". Pero más tarde durante la audiencia de tres horas, y ante la pregunta de si su renuncia no pudiera ser útil para demostrar al mundo la seriedad con que EEUU trata el problema, respondió: "Eso es posible". Graham también advirtió: "Me desencantaría si las únicas personas enjuiciadas son sargentos y soldados".

Rumsfeld admitió además que había fallado en captar la magnitud del escándalo e informar al presidente. "Fallé en reconocer la importancia de elevar un asunto de tanta relevancia a los niveles más altos, incluidos el presidente y el Congreso". Hasta el propio presidente Bush criticó en privado a Rumsfeld por tenerlo a oscuras del asunto.

Ayer, además de Rumsfeld, debieron responder ante el Senado los integrantes de la cúpula militar, encabezada por el jefe del Estado Mayor Conjunto, Richard Myers.

El Comité Internacional de la Cruz Roja dijo desde su sede en Ginebra que se habían comprobado amplias violaciones de los derechos humanos y abusos en los centros de detención en Irak controlados por Estados Unidos, y no sólo en la prisión de Abu Ghraib. La organización, rompiendo con su habitual voto de silencio, dijo que durante sus visitas a los centros de detención de la coalición en Irak, entre marzo y noviembre del 2003, se comprobaron violaciones de los acuerdos internacionales sobre el tratamiento a los prisioneros de guerra. En algunos casos, el maltrato fue "equivalente a la tortura", en particular cuando los interrogadores buscaban información o confesiones. A su vez, Amnistía Internacional dijo que se debía investigar si en Irak no se había incurrido en "crímenes de guerra". También el Vaticano hizo conocer su condena de los hechos.


Un filipino y un amish
Además de las fotos, tomadas por los propios carceleros, lo que desató el escándalo fue un informe confidencial -que sin embargo llegó a la prensa- redactado por el general Antonio Taguba, un filipino nacionalizado estadounidense quien entre octubre y diciembre del año pasado descubrió "abusos criminales sádicos, descarados e injustificados" en Abu Ghraib. El otro actor clave para destapar el caso fue el soldado Joseph Darby, un joven de familia amish (una antigua secta cuáquera muy radicada en áreas rurales de EEUU), quien denunció los crímenes de sus camaradas ante los investigadores encabezados por Taguba.

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"¡Despidan a Rumsfeld!", gritó un grupo entre el público que concurrió al Senado.

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