Año CXXXVII Nº 48381
La Ciudad
Política
Economía
El Mundo
Opinión
Información Gral
Escenario
La Región
Policiales
Cartas de lectores


suplementos
Ovación
Educación
Campo


suplementos
ediciones anteriores
Salud 05/05
Autos 05/05
Turismo 02/05
Mujer 02/05
Economía 02/05
Señales 02/05


contacto

servicios

Institucional

 sábado, 08 de mayo de 2004

La UNR y el eterno round del presupuesto universitario
El inicio de cada ciclo académico renueva un conflicto que parece sin fin

Matias Loja (*)

Todos los años, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se ve envuelta en un conflicto que, con diferentes matices, se renueva permanentemente. Y como el mito de Sísifo (rey de Corinto que por castigo de Zeus debía subir una enorme piedra hasta la cima de una montaña, la cual volvía a caer, llevando la situación al punto de partida) la gran roca que hoy pesa sobre las espaldas de la UNR no es otra que la presupuestaria.

Así, al inicio de cada ciclo, los tironeos por los fondos entre los docentes y el Rectorado se suceden incesantemente tensando la negociación entre las partes. Aunque lo anecdótico estriba en que, a diferencia de años anteriores, el 2004 parecía traer bajo sus brazos un escenario bastante más calmo que el que se presenta en la actualidad, ya que la Nación no sólo le había otorgado un aumento global cercano al 20 por ciento a todas las universidades nacionales, sino que además se había devengado la totalidad del dinero presupuestado para el 2003, hecho que no sucedía desde 1997.

Pero como un péndulo, y conforme avanzaban los meses, las buenas expectativas y la sensación de una temporada tranquila comenzaron a oscilar para el lado contrario, para darle paso a las ríspidas y duras acusaciones que se oyeron en las últimas semanas, tanto de las autoridades universitarias como desde el gremio docente.

Si bien el complicado escenario que se vive por los pasillos de las facultades rosarinas tiene como eje el futuro de los tickets alimentarios que desde hace varios meses el Rectorado otorga a los docentes y no docentes de la universidad local, otras son las variables a tener en cuenta para evaluar fehacientemente el conflicto presupuestario.

En principio, y motivo de los paros docentes que se sucedieron en las últimas semanas, varias voces de la comunidad educativa alertaron sobre la necesidad de la convocatoria a asamblea universitaria para la discusión del presupuesto, pues este es el máximo cuerpo colegiado encargado de marcar el rumbo a seguir por la casa de altos estudios, el cual desde hace años que no se reúne más que para la reelección de la actual gestión ocurrida a mediados del año pasado.


Postergaciones
Así, y entre otras cuestiones, los que sostienen esta necesidad solicitan que, tal como sucederá en la UBA, las facultades transparenten ante la comunidad educativa a pleno los destinos de los ingresos obtenidos por la venta de servicios a terceros (sobre todo lo recaudado en concepto de cursos y postítulos arancelados).

Pero tal vez la mayor puja que tenga que soportar la universidad local se dé puertas afuera, visto que, y tal como lo declarara el propio rector Ricardo Suárez, la UNR es una de las universidades grandes financieramente más postergadas del país.

En este sentido, innumerables fueron los reclamos hechos ante el Estado nacional en pos de un aumento serio (y no meramente simbólico), a la par que otras universidades más chicas (sobre todo las de más corta vida, como las ubicadas en el conurbano bonaerense) veían incrementar considerablemente sus partidas anuales, en función de sospechados favores políticos.

Incluso en la siempre beligerante Facultad de Medicina a mediados del año pasado los representantes de todos los claustros ante el consejo directivo lograron consensuar por unanimidad que la mayoría de las diferencias que se suceden entre los distintos sectores se zanjarían si otros fueran los recursos con los que contara la facultad. Ya que, como reza la alegoría popular, cuando la frazada es corta la solución no está en ver quién tironea más (pues alguien siempre termina destapado), sino en tratar de conseguir un abrigo más grande que permita a todos cubrirse del invierno.

Porque para lograr la excelencia académica no sólo es necesario debatir los planes de estudios y la carga horaria, también es indispensable contar con una universidad que cuente con recursos suficientes para invertir en investigación, mejoramiento edilicio y recursos humanos capacitados y bien remunerados.

Pero, hasta que esta situación financiera general que aqueja a la universidad no se modifique, el presupuesto (cerca de 100 millones de pesos destinados casi en un 94 por ciento a salarios) será la enorme piedra que, como el mito de Sísifo, pese sobre las espaldas de los trabajadores y estudiantes de la UNR.

(*) Comunicador social.

enviar nota por e-mail

contacto
buscador

Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto


  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados