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 domingo, 25 de noviembre de 2007  
“Algunos estamos llegando a la política y otros se están yendo”
El diputado se quejó de las peleas a los gritos entre el kirchnerismo y sectores opositores

Mauricio Maronna / La Capital

Francisco De Narváez conoce al dedillo las fases pendulares de la política argentina. Lo que hoy está demasiado sesgado hacia un vector ideológico, más temprano que tarde iniciará el corrimiento. Y con el millón de votos logrado en la “misteriosa” provincia de Buenos Aires con su candidatura a gobernador (sin ir adosado a ninguna boleta presidencial), se prepara para estar a tono con las oscilaciones que vendrán.

   En ese marco, y durante una entrevista con La Capital, refuerza su pertenencia justicialista pidiendo que el peronismo se adapte a los tiempos por venir y se aleja de la farfulla coyuntural entre el gobierno, Elisa Carrió y Mauricio Macri. Cree que la mejor manera de evaluar el gabinete de Cristina Fernández es contemplando sus políticas, no criticando con apriorismos, y elogia al socialismo santafesino por haber llegado al poder sobre la base de una gestión probada en Rosario: “Lo que hace falta es más y mejor política”.

   —¿A partir del millón de votos que logró en los comicios en provincia de Buenos aires, cuál es su futuro político?

   — Nadie es dueño del voto de nadie. El 28 de octubre expresó la foto de ese día y me equivocaría si me quedo en eso. Es un examen que se da cotidianamente, y que todas las referencias deben dar. Es lo que espera el país de sus dirigentes. Pero, efectivamente, un millón de personas confió y confía en que nosotros vamos a sostener esta visión de la Argentina: una sociedad ordenada, normal, con la vigencia de la ley y la seguridad de las personas, un Estado que ayuda y subsidia a los postergados pero que también impulsa el crecimiento para achicar la brecha social.

   —¿Continuará su alianza con Macri?

   —Mauricio tiene bajo gestión la Capital Federal, que es un enorme desafío político, y nosotros somos en provincia de Buenos Aires una alternativa. La Alianza de PRO y Unión Popular ha reflejado que tiene consenso popular. El enorme desafío que tomamos fue el de ir sin boleta a presidente; la gran reforma de la política argentina se hará el día en que la provincia de Buenos Aires desdoble las fechas de las elecciones nacionales, como lo tienen ustedes en Santa Fe. El gran desafío es el 2009, consolidar este espacio. Y hay que tratar de tener el mismo soporte popular y, ojalá, muchísimo más.

   —Es curioso que los sectores más pobres, los que residen en el conurbano profundo, sean la garantía del triunfo oficialista. Las consecuencias del Pacto de Olivos, con la eliminación del Colegio electoral, convirtieron a La Matanza en más estratégica que todas las provincias de la Patagonia juntas.

   —Yo tengo mi esencia justicialista, soy afiliado justicialista pero creo que en el conurbano está pasando el mismo fenómeno que ocurre, por ejemplo, en la provincia de Santa Fe.

   —¿Cómo es eso?

   —¿Por qué gana Hermes Binner la gobernación? Porque fue un excelente gestor de Rosario en un momento crítico. Y su sucesor, Miguel Lifschitz, hace el mismo camino. La gente premia eso, y lo digo con resignación, porque, repito, yo soy justicialista. Martín Sabbatella es reelecto por tercera vez en Morón, enclavado en el centro del conurbano..

   —Hay referencias justicialistas muy bien consideradas que, de pronto se han callado o han respaldado con el voto, o el silencio, políticas del presidente Kirchner con las que no están de acuerdo. Un caso puede ser el de Carlos Reutemann.

   —Tengo un profundo respeto por el Lole, fue un gobernador muy querido por su gente y hoy es un senador de la República muy prestigioso. A la refundación del justicialismo yo la quiero con todas las personas en la mesa, porque quienes ejercieron el poder, como lo hizo Reutemann, tienen una enorme cuota de experiencia. Lo que pido es que todos tengamos grandeza para saber en qué tiempo de la historia estamos. Algunos dirigentes creen que el tiempo se agota para los demás y no para ellos. Y no es así en el mundo. La verdadera dirigencia es la que sabe construir su continuación sobre la base de otras personas, y no se perpetúa en el poder. Esto es lo que nos falta en el peronismo.

   —Pero los liderazgos se construyen, no caen como un regalo del cielo.

   —Absolutamente. Si no se construyen nuevos liderazgos y nuevas propuestas dentro de los partidos tradicionales el “que se vayan todos” es una entelequia: no viene nadie. Creo que el “que se vayan todos” va a durar hasta el 2011, son diez años; en la vida de la Nación no es nada. En la grilla del 2011 se va a ver el cambio y la transformación de la política argentina. La del 28 de octubre fue una elección intermedia, donde también quedó en evidencia que algunos estamos llegando y otros se están yendo. Lo digo con respeto, confirmo lo que está imponiendo la sociedad.

   —Estalló una polémica muy fuerte en epítetos entre los Fernández, Lilita Carrió y Mauricio Macri por la continuidad e algunos ministros sospechados. ¿Cuál es su opinión del futuro gabinete?

   —El gobierno ganó la elección y tiene el derecho a constituir el mejor gabinete, el que considera útil para continuar las políticas. Sería injusto de mi parte decir que esto es un desastre. Los que optan por ese camino le faltan el respeto al sistema democrático. Es como el ladrido del perdedor herido, y no adhiero.

   —¿Qué es lo que rescata?

   —Me parece importantísimo el desdoblamiento de Educación con Ciencia y Tecnología. Es una señal para los que creemos que nos debemos recuperar frente a la dinámica de lo que hoy es el mundo. La unificación de Justicia y Seguridad es positiva también. La incorporación de un hombre joven, como Martín Loustau, que ha trabajado en nuestra fundación durante muchos años, lo conozco muy bien, es altamente valorable. Este griterío me parece deplorable. La sociedad no quiere que los políticos nos peleemos como en un recreo.
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“Binner ganó la Gobernación porque fue un excelente gestor”, dijo De Narváez.


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