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 domingo, 25 de junio de 2006  
Alemania
Tour mundial
Frankfurt del Main, una ciudad inevitable, símbolo de decisiones y poderío

Patricio Pron

Frankfurt del Main cuenta con uno de los perfiles urbanos más impresionantes de Europa gracias a sus rascacielos, que al igual que en Nueva York son símbolo de la concentración de dinero y poder en la ciudad. El conjunto de rascacielos es el corazón financiero de Alemania y alberga el edificio de la Bolsa y los del banco central alemán y el banco central europeo; las decisiones que se toman aquí no sólo afectan a los alemanes sino a todos los europeos y a la mayor parte del mundo civilizado, y esto no lo hace muy popular. Los alemanes llaman a Frankfurt "Bankfurt", la ciudad del banco, "Mainhattan" o "Krankfurt", la ciudad enferma, pero no pueden evitarla porque Frankfurt también acoge al principal aeropuerto alemán. Es improbable que alguien que haya viajado un poco no haya pasado al menos una vez por su aeropuerto, uno de los más grandes del mundo. Pero Frankfurt no es sólo paisaje futurista y grandes negocios; también es una ciudad siempre a punto de ser descubierta.

  • Qué ver: Se puede comenzar por el "Römerberg", la plaza central de la ciudad durante la Edad Media. Sus edificios, construidos durante los siglos XIV y XV, permiten hacerse una idea de cuán hermosa debió haber sido la ciudad durante ese período, aunque no se trata sino de reconstrucciones, ya que casi todo la parte antigua fue destruida en un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial. En el centro de la plaza se encuentra la "Gerechtigkeitsbrunnen" o Fuente de la Justicia, de la que se dice que brotó vino en vez de agua durante una coronación en 1612. Más allá de la plaza se encuentra la catedral, cuya torre fue proyectada en el siglo XV pero sólo completada en la década de 1860; es uno de los pocos edificios de la ciudad que permanecían en pie tras la Segunda Guerra Mundial. En Frankfurt también se encuentra la casa natal de Johann Wolfgang von Goethe, el poeta nacional alemán, que puede interesar a los lectores de la misma manera en que los aficionados a los museos no pueden perderse los maravillosos museos de la ciudad, sólo inferiores a los de Berlín: el de arquitectura es uno de los más renombrados, al igual que el de arte moderno, el de cine, el de íconos rusos y el de las culturas del mundo. Quien desee tomarle el pulso ?frenético? a la ciudad puede visitar por su parte el edificio de la Bolsa, que cuenta con una galería de visitantes desde la que se pueden seguir las evoluciones del mercado. Ya cansado de las subidas y bajadas de las acciones, puede encontrar refugio en el jardín botánico de palmeras, un pequeño parque que cuenta con un estanque con barcazas y ofrece serenidad en una ciudad donde es bastante difícil encontrarla.

  • Qué comer: Si bien en las mesas de Frankfurt se encuentran representadas prácticamente todas las cocinas nacionales, desde la argentina a la tailandesa, debido al tránsito incesante de visitantes de todo el mundo así como a las importantes minorías que habitan en la ciudad, nadie perderá su tiempo si prueba la comida local, por ejemplo el vino de manzana "Ebbelwoi" o el "Handkaese mi Musik", un queso marinado en aceite y vinagre con cebollas que provoca las sonoridades a las que hace alusión su nombre.

  • Qué traerse: Una antigüedad del mercadillo que se instala todos los sábados por la mañana a orillas del Main; en una ciudad como Frankfurt, cualquier antigüedad, en particular si es una local, es un tesoro.

  • Qué evitar: Las calles que rodean la "Hauptbahnhof", la principal estación de trenes de la ciudad, concentran el comercio de drogas y sexo ilegal en Frankfurt; para evitar que los toxicómanos se inyectaran en público, las autoridades locales establecieron cabinas donde estos pueden consumir drogas y reciben jeringas nuevas luego de cada inyección para evitar la propagación del SIDA y de otras enfermedades.
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