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 sábado, 21 de abril de 2007  
La enseñanza es norma en la provincia desde 1992 y a nivel nacional desde el año pasado
La educación sexual aún sigue afuera de las escuelas
Son pocas las experiencias iniciadas en las aulas, pese a las leyes nacionales y provinciales que establecen su obligatoriedad

Micaela Pereyra / La Capital

Con la aprobación en octubre de 2006 de la ley nacional Nº 26.150 se creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral que establece la obligatoriedad de esta formación para todos los niveles de enseñanza en todos los establecimientos escolares del país. La nueva norma renovó las promesas y los anuncios, varias veces formulados para las escuelas santafesinas, de iniciar esta enseñanza de manera sistematizada y planificada, y ya prevista en la ley provincial Nº 10.947, aprobada en 1992 y remendada en 1997, que establecen su obligatoriedad en las aulas. Pero la verdad es que, a pesar de las legislaciones vigentes, no existe por ahora educación sexual en las escuelas santafesinas.

Las pocas experiencias en marcha son de escuelas puntuales, que por propia voluntad de docentes y directivos desde hace algunos años trabajan el tema. Otras instituciones sólo desarrollan actividades esporádicas: charlas, campañas, talleres, que luego no continúan en el tiempo, y casi siempre apoyados por ONGs que trabajan el tema.

Las intenciones discursivas se suceden en Santa Fe desde que la ley existe, y este año no es la excepción. De hecho, en febrero, en el marco del 10º Curso Arquidiocesano de Educación Católica donde se debatieron las leyes nacionales de educación y educación sexual, la ministra de Educación provincial, Adriana Cantero, reiteró que la educación sexual se encuentra entre las prioridades para este ciclo junto con la educación vial y el cuidado del agua y la energía.

Los augurios de educación sexual arribaron también en mayo de 2006 cuando Cantero, junto a la ministra de Salud provincial, Silvia Simoncini, acordaron “comenzar a realizar encuentros de formación en este tema para padres y docentes, trabajando con los alumnos paralelamente en las aulas”. Anuncios que se reiteran con cada ministro que llega al cargo, pero en las aulas, nada sucede.

Según lo convenido en el 2005, la educación sexual debería ser obligatoria a partir de este año en todas las escuelas públicas y privadas de la provincia. La ley dice que se abordará como un “contenido curricular, desde el vínculo escuela y familia, y con respeto hacia todas las creencias”, y con contenidos que se desarrollarán “de manera transversal con prioridad en algunos espacios curriculares”. Para que esto ocurra varias veces se indicó la necesidad de capacitar a los docentes. En ese sentido, se había difundido que en el 2006 el Ministerio de Educación de Santa Fe capacitaría a más de 2 mil docentes (La Capital, 30/07/2005). Nada de eso ocurrió.

Igual, algunas escuelas se animan y toman la iniciativa de cumplir con la ley y responder a esta enseñanza. En la Escuela Nº 1.080 Gabriela Mistral y en el Colegio Santísimo Rosario se aborda la educación sexual desde hace más de diez años, con talleres y encuentros regulares con padres y chicos, como un área más de la escuela, que se continúa año tras año, incluso solicitada en todos los niveles por padres y alumnos. Algunas escuelas de Funes iniciaron durante 2006 acciones coordinadas de trabajo en el aula. Pero estas experiencias, al igual que otras, sólo ocurren por iniciativa de directivos y docentes que creyeron conveniente avanzar en este debate.

En otros establecimientos, los maestros realizan actividades en algún momento del año guiados también por la necesidad de tratar esta enseñanza. Invitan así a profesionales a disertar, desarrollan campañas sobre alguna problemática como puede ser el VIH/Sida, miran un audiovisual alusivo o investigan sobre cierta cuestión particular. Si bien es importante comenzar a acercarse al tema de alguna manera, es necesario aprovechar esos puntapiés que inician el debate para proporcionar saberes sobre la sexualidad humana en el aula (ver “Claves para...”).



Por qué educación sexual

Territorio oscuro durante siglos, la sexualidad pasó de la negación a la sobreoferta: el cuerpo desnudo aparece a toda hora y en todo lugar. Pero esta invasión de la sexualidad no se traduce en información certera para los chicos, que probablemente pueden conocer sobre prácticas, posiciones, orientaciones sexuales y sitios de internet con pornografía, pero siguen envueltos en los mismos interrogantes de siempre, y que los pueden llevar a situaciones de riesgo.

Esta aparente sobreinformación a la que están expuestos chicos y adolescentes no alcanza para aclarar el panorama. Hoy una chica de 11 años aún no sabe cuántos días va menstruar, si es algo que ocurre sólo un mes o tiene continuidad. Los varones no saben qué es una eyaculación ni la asocian a otros cambios del cuerpo, o creen que en la primera relación sexual no hay posibilidad de embarazo. Las estadísticas indican que las primeras relaciones sexuales están ocurriendo a edades más tempranas y con absoluto desconocimiento.

En los países en los que la educación sexual ya es obligatoria, se ha comprobado la reducción de problemas graves como el embarazo precoz, el aborto y el sida en adolescentes y jóvenes. Contrario a esto, en nuestro país durante 2005, cien mil chicas de entre 15 y 19 años parieron un hijo. Sus bebés representaron el 14,10 % de los nacidos durante ese año y la cifra supera en un 2 % los registros de 2004. Datos alarmantes que sólo dan cuenta de los niños nacidos vivos, a los que deben sumarse las estimaciones sobre los abortos que, según el Ministerio de Salud nacional ascienden a “más de medio millón al año” con un incremento marcado en los abortos de menores de entre 10 y 19 años.

Otra de las problemáticas vinculadas con la falta de educación sexual integral es la expansión de la epidemia del VIH/Sida. Los datos son claros: desde el inicio del virus en el país hay más de 62.000 personas notificadas con VIH/Sida, de las cuales algo más de 8.000 son jóvenes y adolescentes entre 14 y 24 años. Resulta imperioso difundir información sobre el virus, las maneras de cuidarse y también sobre los servicios que los hospitales brindan a los jóvenes.

Pero la educación sexual no es sólo genitalidad ni sólo se ocupa de prevenir embarazos. Los especialistas coinciden que también permite intervenir en situaciones de violencia familiar, ser respetuosos de los otros, trabajar la autoestima, el reconocimiento y respeto del cuerpo, el placer, reconocer el deseo, rechazar las presiones externas, aprender a desentrañar situaciones de maltrato y abuso.

Una vez más vale recordar que las escuelas tienen características únicas para desarrollar al máximo el acceso universal a información confiable ya que concentran al más significativo segmento de chicos y adolescentes que esperan que los inagotables anuncios se conviertan por fin en educación sexual en las aulas.
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Para salir "del frasco" y tomar este tema, muchas escuelas apelan los talleres organizados por propia iniciativa.

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