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 domingo, 01 de agosto de 2004

Vinoterapia: Cosmética natural

El vino, cuya ingesta moderada fue relacionada con la buena salud, también es utilizado junto a otros derivados de la uva en el ámbito de la cosmética, a través de la llamada "vinoterapia".

Según expertos, mediante ese tratamiento se puede rejuvenecer y humectar la piel, reducir el abdomen, afirmar los glúteos, tonificar los senos y músculos y relajarse.

El especialista Diego Barberán, uno de los pioneros en Argentina, dijo que "la máscara corporal de vino es un tratamiento antioxidante destinado a proteger la piel de los agresores ambientales".

El tratamiento comienza por una limpieza corporal con semillas de sésamo natural que produce una renovación celular al eliminar la capa de células muertas. Luego la máscara de vino, rica en vitamina E, otorgará a la piel firmeza y nutrición dejándola saludable y elástica.

Barberán añadió que "se utiliza una crema, tipo máscara, con extractos naturales de vino, extraídos de la semilla, el jugo y el hollejo, combinados con una dosis del propio vino tinto".

Los taninos, polifenoles y la vitamina E son los agentes que se rescatan y que aportan beneficios a la piel.


Granjas de belleza
Los inventores de los centros de vinoterapia fueron los franceses Mathilde Cathiard y Bertrand Thomas, que inauguraron el primer establecimiento de la especialidad, cerca de Bordeaux, donde se producen los más famosos vinos de Francia.

Sin embargo, fue en Italia donde crecieron en forma acelerada la "granjas de belleza", en las que se aplican tratamientos de vinoterapia.

Hidromasajes en cubas de cedro (similares a las bordelesas) con agua termal y toques de vinos tintos varietales como Chianti, Lambrusco, Cabernet o Merlot generan sensación de relajamiento, a la que se suman masajes con vino caliente y extractos de semillas de uva.

En la termas de Salvarola de Emilia Romagna, famosa por su Lambrusco, se combinan las aguas termales con los masajes de esa uva y se hacen aplicaciones de mosto fresco de vino Trebbiano, otro varietal.

En la zona de Chianti, en Toscana, la vinoterapia utiliza agua gasificada mezclada con vino Sangiovese para un hidromasaje relajante, y en el valle de Aosta se ofrecen inmersiones en una bañera de bronce con agua mineral, vinos, especias y hierbas de montaña.

En la isla de Ischia, frente a Nápoles, la vinoterapia se armoniza con productos de esas tierras, por lo que el hidromasaje de agua termal, con extracto de uva negra y sales marinas, se combina con un fango al vino tinto del lugar.

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