Año CXXXVII Nº 49269
La Ciudad
Política
Economía
La Región
Información Gral
El Mundo
Opinión
Policiales
Ovación
Cartas de lectores



suplementos
Educación
Escenario
Estilo


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 15/10
Mujer 15/10
Economía 15/10
Señales 15/10
Educación 14/10
Salud 11/10
Página Solidaria 11/10

contacto
servicios
Institucional



 sábado, 21 de octubre de 2006  
Horrible final de una pareja que sobrevivió al Katrina
Se habían convertido en un ejemplo de cómo superar la adversidad. El muchacho la ahorcó y descuartizó

Eran jóvenes y bien parecidos, y comenzaron su noviazgo en una Nueva Orleáns devastada por el Katrina. Tres diarios estadounidenses los convirtieron en un ejemplo de esperanza para los sobrevivientes del huracán. Un año después, la historia de Zakery Bowen y Addie Hall terminó de la forma más horrorosa: Bowen se suicidó después de descuartizar a Hall.

El que fue presentado como un cuento de amor en medio de la adversidad no ha terminado con románticas escenas en el bohemio barrio francés de Nueva Orleáns, donde pudo verse a Bowen, en un acceso de ingenio, fabricar una cocina con un cubo de metal, donde ella mostró sus pechos al paso de coches de policía o donde ambos sobrevivieron comerciando con alcohol y suministrando información a periodistas a la caza de buenas historias.

El martes último, Bowen, de 28 años, se arrojó desde el séptimo piso de un hotel de Nueva Orleáns, no sin antes grabar con una cámara de video sus vacilaciones antes de lanzarse al vacío.

Cuando la policía llegó al lugar de los hechos, encontró una carta de Bowen en la que pedía a los agentes de la autoridad que fueran al departamento que había compartido con Hall, de 30 años. Allí, en la cocina, la policía halló la cabeza de la chica, carbonizada e irreconocible, en el interior de una olla, sus brazos y sus piernas en el horno, y su torso dentro de la heladera, según aseveró ayer el periódico británico The Times.

Una segunda carta dirigida también a la policía explicaba con todo lujo de detalles cómo había dado muerte a Hall, a la que estranguló en el baño antes de trozar su cuerpo. Bowen había estado viviendo durante casi dos semanas con el cadáver de la joven.

El muchacho, originario de California y padre de dos hijos, trabajaba, como Hall, de camarero y sirvió al Ejército norteamericano en Afganistán y en Irak.

Su comportamiento, según los vecinos, era el de un ciudadano normal. Su cuerpo presentaba 28 quemaduras de cigarrillo, las cuales, según su propio testimonio, representaban cada año de su vida. En sus misivas, dice, al referirse a la escuela, al trabajo, al Ejército, al matrimonio, la paternidad, la ética, el amor, que, "en cada uno de estos asuntos, al final, fracasé".

Hall se había enamorado de Bowen en la noche en que el huracán Katrina golpeó con furia Nueva Orleáns, cuando ella le ofreció guarecerse de la tormenta.

Nunca imaginó que aquel día firmaba su sentencia de muerte. El dueño de la casa que alquilaron, Leo Watermeir, situada justo encima de un local dedicado al vudú, relató que Bowen le había contado que Hall le había echado a patadas del departamento por mentirle.
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo


Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
Bowen y Hall, en una foto de septiembre de 2005.


  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados