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 domingo, 04 de junio de 2006  
Mercados. El default se volvió un blindaje para la Argentina
El temblor de las Bolsas, ¿crisis o corrección?
La volatilidad del mercado mundial disparó el alerta pero los economistas no ven una depresión

Sandra Cicaré / La Capital

Suena extraño, pero parece que la Argentina pudo esquivar la teoría del caos y el aleteo de una mariposa en Pekín no necesariamente produjo un huracán en nuestras tierras. Aunque los vaivenes que registró el mercado estadounidense en las últimas semanas impactaron en el corazón de la Bolsa argentina -y del resto del mundo- los rebotes también llegaron rápido y permitieron reacomodar muchas tenencias en títulos y acciones, dejando en claro que la volatilidad sigue a la orden del día, pero no necesariamente se está ante la antesala de una crisis.

A diferencia de otros tiempos, parece que el país sacó rédito de su coyuntura. La reducción de su deuda no obliga a la Argentina salir a buscar financiamiento externo y por tanto, depender de la tasa internacional; sigue siendo una de las grandes proveedoras de productos primarios que están fuertemente demandados y finalmente, el flujo de inversiones foráneas está demorada, con lo cual está menos atada a los efectos internacionales.

En este caso, parece que el tan denostado aislamiento externo le permitió al país correrse del ojo del huracán. "La Argentina está separada de la tasa internacional porque tiene menos deuda, porque estamos más aislados", señaló el economista de Ieral Fundación Mediterránea local, Tulio Ceconi.

En ese sentido, Miguel Arrigoni, director de la consultora Deloitte, consideró que "lo que muchos economistas han criticado durante tanto tiempo, que la Argentina no tiene una corriente más fuerte de inversiones externas, es lo ahora la hace menos dependiente de los efectos de la crisis mundial".

Aún así, no todos creen que el temblor de los últimos días sea tal como para replicar aquellas crisis como la de los años 30 -que desequilibró los mercados mundiales- o la de 1987, con el lunes negro para las bolsas internacionales.

Incluso, la historia indica que pese a las 64 crisis bancarias y 75 cambiarias que hubo en el mundo desde 1970 a 1998, la bolsa de Nueva York -emblema de los mercados mundiales- siguió un camino ascendente. Así lo explica el economista Julio Sevares en su libro "El imperio de las finanzas", en el cual señala que "en enero de 2000 el promedio industrial del Dow Jones alcanzó un punto máximo para volver a caer, pero en enero de 2005, aunque estaba un 10% por debajo de 2000, esto representaba dos veces y media por encima del nivel alcanzado una década antes".

Por otra parte, el economista agrega que "según Jeremy Siegel, profesor de la Universidad de Wharton que estudió los últimos 200 años del mercado accionario, desde 1802 hasta 2003 las acciones de la bolsa de Nueva York crecieron a un ritmo del 6,8% anual promedio".


Un final feliz
El analista de Fundación Libertad, Salvador Di Stefano, es optimista en este sentido. Considera que "aunque es un momento de alta volatilidad, habrá un final feliz para el mercado con nuevos máximos".

Di Stefano, sostiene que no se pueden comparar el lunes negro de 1987 cuando Alan Greenspan (entonces titular de la Reserva Federal estadounidense) subió la tasa de interés y la Bolsa se desplomó, con los hechos de los últimos días. "Muchos creen que Ben Bernake -actual titular de la FED- puede hacer lo mismo y frente a eso presagian una caída generalizada de las acciones, pero hay que tener en cuenta que en aquella época no existía el sudeste asiático como ahora, ni era gravitante la demanda de China e India en productos primarios ni tampoco había un fuerte ahorro de esas economías concentradas en bonos del Tesoro estadounidense", explicó Di Stefano.

El crecimiento del precio de las materias primas, de los commodities, tipos de interés competitivos a juicio de los inversores, en suma, la bonanza que viene experimentando el mercado internacional -y que fueron clave para la fuerte recuperación que tuvo la Argentina en los últimos cuatro años- hacen pensar que como dicen las leyes de la física, todo lo que sube en algún momento deberá caer.

Sin embargo, los analistas coinciden en que el "susto" de las últimas semanas fue más un fenómeno de "desempalancamiento" (salida de determinadas posiciones en acciones o títulos, en este caso masiva) de los inversores que una crisis en sí misma.

"No se pueden replicar las experiencias, porque las condiciones mundiales son distintas. El petróleo no creo que baje nuevamente a 20 dólares ni tampoco caigan los precios de las propiedades en Estados Unidos, además la demanda de materias primas seguirá firme por el crecimiento de las economía de Oriente, entonces ¿por qué razón va a bajar el Dow Jones si las empresas que lo componen tienen activos en materias primas y propiedades?", cuestionó el analista de Fundación Libertad.

Aún así, el tufillo que ronda el ambiente de los negocios está íntimamente ligado al comportamiento de algunas variables del país del Norte. "La situación política internacional y la relación de Estados Unidos con Irán generan mucha incertidumbre, los norteamericanos tienen un déficit fuerte del presupuesto y la balanza comercial y eso preocupa al mundo", explicó Ceconi, quien también reflexionó: "Es posible que como todo boom esté comenzando a terminar y habría que preguntarse si esto está ocurriendo por el parate de la economía americana", dijo.
Puertas adentro
Para el analista de Ieral Fundación Mediterránea, esta inestabilidad cierra el flujo de inversiones hacia regiones como América latina y las direcciona hacia Europa, China o India. "Aquí quedamos afuera", dice Ceconi y cuestiona los beneficios que le trae al país el aislamiento que en estos días fue ponderado por muchos porque mitigó el impacto del mercado.

En este sentido, el ex presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Mario Blejer, consideró que aunque la situación mundial "no puede afectar en forma directa" al país porque "no se está recurriendo a los mercados a buscar financiamiento", el impacto en forma indirecta llegará. "Sus vecinos, sobre todo Brasil, están muy afectados", dijo para alertar sobre los coletazos.

Los analistas locales resaltan que el superávit fiscal y comercial son los principales escudos que tiene el país ante un cimbronazo externo.

Para el economista Rafael Ber, titular de la consultora Argentine Research, las caídas de la Bolsa de Buenos Aires se debieron a "tomas de ganancias después de la fuerte recuperación del viernes pasado, algunas ventas por necesidades financieras y una clara estrategia de los compradores de esperar". Al tiempo que consideró que el superávit fiscal y comercial "son lo suficientemente generosos actualmente" como para que la situación de los mercados mundiales "tenga repercusiones reales sobre la economía".

En cambio, Ceconi sostiene que justamente el buen contexto internacional fue el responsable de los superávits gemelos de los que goza la Argentina -únicos en su historia- y no su nivel de competitividad.

El miércoles pasado, cuando dieron las seis de la tarde en los relojes argentinos, el índice Merval de la Bolsa porteña cerraba mayo con un balance negativo del mes que superaba el 13%, mientras que el cupón atado al crecimiento de la economía -que fue la estrella del mercado de bonos- acumuló en todo el mes una pérdida del 12%. Esto demostró una vez más la característica de mercado emergente de la Argentina, que danza al ritmo de Wall Street.

Por otra parte, aunque muchos creen que la economía real doméstica difiere mucho de lo que sucede en la Bolsa argentina -donde hay un escaso nivel de empresas que operan- lo cierto es que cuestiones clave como el movimiento de los precios del petróleo pegan de lleno la estructura productiva.

Los precios del oro negro siguen disparados, especialmente por la tensión entre Estados Unidos e Irán, y detrás del precio de la principal fuente de energía corre todo el resto. Para Arrigoni "es normal que la gente presuma que algo va a pasar en un escenario con el precio del petróleo tan alto y el alto déficit de la economía estadounidense". Sin embargo, consideró que "a fin de año la situación mejorará, bajarán las tasas de interés y se detendrá la volatilidad".

A priori, los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) tratan de enviar señales de tranquilidad a los mercados y en el marco de su reunión anual que se celebró en estos días en Caracas (Venezuela) mantuvo su cuota de producción de crudo. Inmediatamente las cotizaciones descendieron levemente, pero el piso de los 60 dólares parece que no se moverá.

"Puedo calcular los movimientos de los cuerpos celestes pero no la locura de la gente", dijo Isaac Newton uno de los perjudicados con una de las primeras grandes crisis mundiales, en 1720. Quizás el mejor de los presagios.
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