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 domingo, 09 de octubre de 2005  
Llamativa campaña contra el consumo desenfrenado en Estados Unidos
Los "cerdos" de Bush roban energía
Animados cortos publicitarios por radio y TV concientizan a los ciudadanos sobre la necesidad de ahorro

Christiane Oelrich

Washington. - Un presidente de EEUU vestido con una chaqueta de punto gris sentado frente a la chimenea y que, con gesto serio, se dirige a los ciudadanos por televisión instándoles a ahorrar energía. Era Jimmy Carter hace casi 30 años, en una puesta en escena que es contemplada incluso hoy en día con condescendencia por los conservadores.

Pero tras años de desenfrenado consumo, el nuevo mandatario, el republicano George W. Bush, ha iniciado también el rumbo del ahorro energético. Aunque prefiere dejar el mensaje de ahorro a una pandilla de cerdos. "Boss Hogg" y su pelo cortado al cepillo, "Mork Pork" con un piercing en la nariz y otro en la oreja y otros seis cerdos compinches se encargan de alentar a los estadounidenses a ahorrar energía. Los spots se emiten tanto en radio como por televisión. En uno de ellos, una familia de dibujos animados descubre en su casa a un malvado cerdo vestido con chaqueta de cuero que roba energía, y lo echa. En la página web www.energyhog.org (hog significa cerdo) se puede jugar a la caza de los "cerdos derrochadores de energía".

"Sustituir viejas lámparas por otras de bajo consumo ayuda a ahorrar energía", es una de las enseñanzas, así como: "Al bañarse se derrocha agua caliente".


La crisis del petróleo
Los huracanes Katrina y Rita han puesto de relieve el derroche de energía de EEUU. En el golfo de México sólo vuelve a extraerse después de la devastadora tormenta alrededor del 7% de petróleo. Una cuarta parte de las refinerías no funciona. Los precios de la gasolina han subido a una velocidad nunca antes vista por los estadounidenses. Para ellos, pagar 0,78 dólares por litro es algo inaudito. Y de cara al invierno (boreal) que se acerca los precios seguirán subiendo: se espera un incremento de 34% del aceite combustible, advierte el Departamento de Energía, la electricidad un 11%.

Al igual que Ronald Reagan en sus tiempos, Bush -que viene del negocio del petróleo en Texas-, solía presentar a EEUU como el país de las posibilidades ilimitadas. En esta imagen resultaba incómodo hablar de escasez de petróleo o de ahorro energético. Su receta: extraer más crudo, por ejemplo en la zona protegida de Alaska, y construir más refinerías. En EEUU vive menos del 5% de la población mundial, pero el país consumió en 2004 el 24,9% del petróleo de todo el planeta, según la última estadística de BP.

El vicepresidente, Richard Cheney, quien también amasó su multimillonaria fortuna en los negocios del petróleo, consideraba hace cuatro años el ahorro de energía como "quizás una señal de virtud personal". Aún en septiembre el secretario de Transporte, Norman Mineta, anunciaba un par de nuevas directivas sobre el consumo de combustible en automóviles. Según éstas, hasta 2011 se pretenden ahorrar 37.000 millones de litros. Algo que suena a mucho, pero que sólo supone lo que los estadounidenses consumen en 25 días.

Pero con el huracán Katrina y el Rita la situación ha cambiado drásticamente. "Todos podemos contribuir para ahorrar energía", dice ahora Bush.


Es mejor viajar en metro
Así, en la Casa Blanca ha ordenado subir el termostato del aire acondicionado y que las luces se apaguen antes. Por la tarde, las computadoras y los faxes deberán ser apagados, y quien renuncie a llegar a la oficina en coche recibirá un abono gratis para el metro.

Bush ha conjurado a todo el equipo de gobierno para el ahorro de energía. Varios departamentos deberán presentar cuentas dentro de un mes sobre lo que han hecho para consumir menos. "Conducir más despacio, inflar más las ruedas, apagar el motor", aconseja el secretario de Energía, Samuel Bodman.

Con todo, Bush llegó al Departamento de Energía para emitir su mensaje en un convoy compuesto por dos limusinas, tres grandes vehículos monovolumen, seis todoterrenos y una ambulancia. "Menos de lo habitual", asegura la Casa Blanca. Y el mandatario tampoco está dispuesto a prescindir por motivos de seguridad, dice, del Air Force One, el avión presidencial que consume combustible por un valor de 6.000 dólares la hora. (DPA)
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En Internet se puede jugar a la caza de una pandilla de "cerdos derrochadores de energía".

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