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sábado,
08 de
octubre de
2005 |
Un viaje a la tierra prometida sin agua ni alimentos
Nairobi. - Muchos migrantes africanos que intentan ingresar ilegalmente en Europa no se encuentran entre los más pobres de los pobres. Si bien los medios muestran personas agotadas y vestidas con ropas raídas, la mayoría de ellos contaba al comenzar su viaje con un capital inicial de hasta 10.000 dólares. Eso es lo que puede costar el viaje, que conlleva riesgos extremos y grandes esperanzas de alcanzar el destino soñado: Europa. Sin embargo, las posibilidades de llegar al continente son cada vez menores.
Son pocos los que logran recaudar el dinero por sí mismos. En general, toda la comunidad aporta para enviar a uno de ellos a Europa. La mayoría son hombres jóvenes fuertes y trabajadores, que en primer lugar quieren ganar dinero para ayudar a sus familias en Africa, que en general viven en la extrema pobreza.
Los jóvenes africanos que cruzan ilegalmente la frontera para recolectar fresas en España, limpiar sanitarios en Italia o trabajar en la construcción en Alemania tienen una cosa en común: trabajan sin contrato y están bajo constante peligro de llamar la atención de las autoridades y ser deportados.
Morir en el intento
Moussa Sakho, de Mali, ya intentó varias veces cruzar por la noche el cerco de alambre de púas del enclave español de Ceuta, en la frontera con Marruecos. Para él Europa es "Eldorado". Sueña con ayudar a su familia y quizá incluso con ganar lo suficiente para comprar un auto o un televisor, según le contó a un periodista de la BBC. Un amigo de su pueblo que partió con él no sobrevivió la agotadora odisea.
"El problema con la inmigración ilegal es que recién nos enteramos del tema cuando hay accidentes", dijo Jean-Philippe Chauzy, de la Organización Internacional para la Migración (OIM) en Ginebra. "Una cosa es segura: en el intento mueren cada día varias personas", agregó. Muchas veces se encuentran en el Sahara camiones que quedaron varados, y a un par de kilómetros los cadáveres de aquellos que fueron a buscar agua a pie.
"Muchos traficantes de personas transportan a los migrantes en camiones repletos", explicó Chauzy. Por lo general viajan de noche cuando está fresco y hay menos controles. Los alimentos y reservas de agua son mínimos. "No les preocupa mandar a alguien con dos botellitas de agua al Sahara", afirmó Chauzy.
Varias rutas conducen a Europa desde el continente africano: desde Libia, a través del Mediterráneo, a las islas italianas de Lampedusa y Sicilia; desde Mauritania hacia las Islas Canarias, o desde Marruecos, cruzando un cerco, a los enclaves españoles de Ceuta y Melilla. Muchos migrantes de Africa oriental suelen intentarlo desde Somalía. Ante las costas naufragan una y otra vez numerosas embarcaciones cargadas de pasajeros. Algunos traficantes obligan incluso a los pasajeros a saltar al mar algunos kilómetros antes de la costa yemení para no ser descubiertos. (DPA)
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