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 sábado, 21 de agosto de 2004

Trágica muerte de un chico tras un altercado familiar

Tras una fuerte discusión durante el almuerzo, un joven de 14 años se encerró ayer por la tarde en su habitación, prendió fuego a un colchón y murió asfixiado, en un hecho que convulsionó a la barriada de Castellanos al 1900. Por razones que la policía trata de establecer Maximiliano Herrera. discutió durante el almuerzo con su abuela y víctima de un "ataque de nervios" se encerró en una de las habitaciones del departamento que compartía con ella, incendió un colchón y por las emanaciones tóxicas falleció por asfixia. Los vecinos, quienes no podían salir del asombro, comentaban por lo bajo que la pelea familiar se originó por la manera de repartir una pizza a la hora de almorzar.

Nadie lo podía creer en Castellanos entre Ituzaingo y Pasco. Poco después del mediodía los vecinos salían de sus casas y se preguntaban qué había pasado ante la afluencia de patrulleros y medios periodísticos. La tarde gris, fría y con llovizna, prestó su escenografía para un drama familiar que terminó con la muerte del menor de 14 años. "Estaba acostada y sentí ruidos raros, como que golpeaban las puertas en la casa de esta gente. Lo que menos me imaginé es que había un incendió", comentaba una vecina que miraba desde el umbral de la entrada a uno de los pasillos de la cuadra. "Me asomé por la ventana y vi humo y pensé «esta gente está durmiendo y no se da cuenta». Salí a la vereda y ya estaban los bomberos", explicaba consternada.

Este drama familiar ocurrió en un pequeño departamento de pasillo. Según los dichos de varios vecinos, a la hora de almorzar se sentaron a la mesa, la abuela, la víctima y otros hermanos que habrían llegado de visita. La abuela habría cortado la pizza en porciones y al repartirlas, a Maximiliano le habría tocado una parte que consideró "chica". Entonces le habría recriminado a su abuela, con quien vivía desde el fallecimiento de su madre hace varios años. Por la distribución y presa de un "ataque de nervios" entró en su habitación y cerró con llave.

"Era un buen chico, iba a jugar al ciber de acá a la vuelta por Ituzaingo. Era compañerito de los chicos y no tenía problemas con nadie", decía una vecina.

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