Año CXXXVII Nº 48330
La Ciudad
Política
Economía
El Mundo
Opinión
Información Gral
La Región
Policiales
Cultura
Campo
Cartas de lectores


suplementos
Ovación
Salud
Autos
Escenario


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 14/03
Mujer 14/03
Economía 14/03
Señales 14/03
Educación 13/03
Campo 13/03


contacto

servicios

Institucional

 miércoles, 17 de marzo de 2004

Charlas en el Café del Bajo

  —Ha llegado una carta de los vecinos de Costa Alta en la que refieren a problemas en el transporte urbano de pasajeros. Voy a leerle la misiva. Escuche Candi: “Los vecinos de Costa Alta (Barrio la Florida) nos dirigimos a usted para expresarle que seguimos a diario las Charlas en el Café y como opinamos que sus palabras son muy oportunas le queremos contar nuestra problemática con respecto al transporte urbano, buena ocasión para reflexionar. Desde hace ya muchos años se vienen haciendo en forma aislada diferentes trámites para mejorar el servicio de la zona, así en otras gestiones se realizaron pedidos ante la señora Mónica Alvarado (ex secretaria de Transporte), Gerardo Borghi (director del Distrito Municipal Norte), Joaquín Blanco y León Garibay (secretario y subsecretario de Servicios Públicos). Hoy, decidimos agruparnos para luchar por lo que consideramos son nuestros derechos como ciudadanos y contribuyentes. Cierto es que la zona noreste de la ciudad existe todo el año para pagar los impuestos, pero no existe en los recorridos del transporte. En los meses de diciembre, enero y febrero, verano de por medio, circulan varias líneas que traen a muchas personas a las playas y, como beneficio secundario, trasladan a quienes vivimos en la zona hacia los distintos puntos de la ciudad. Cuando terminan las vacaciones y el calorcito va llegando a su fin, como si fueran golondrinas, las líneas emigran hasta el verano siguiente y sólo quedamos a merced de la “frecuencia” de la única que circula todo el año. Nos preguntamos: ¿Quién controla las frecuencias de los colectivos? ¿Es posible que la zona exista en verano sólo cuando es muy redituable hacer llegar el transporte? ¿La Línea de la Costa que pertenece a la Municipalidad tiene como objetivo prestar un verdadero servicio a la ciudadanía o es el negocio de la oportunidad? ¿Tan complicado es continuar durante todo el año con la extensión en un pequeño tramo de una de las líneas? Queremos aclararle que hemos iniciado un expediente con el reclamo dirigido al señor Miguel Lifschitz, le hemos mandado una carta a la señora Clara García (actual secretaria de Servicios Públicos) y con quien tendremos una reunión (al publicarse esta nota la audiencia ya se habrá realizado), hemos escrito cartas para la sección Cartas de Lectores. A usted qué le parece Candi: ¿Tendremos suerte esta vez? ¿Alguien se dignará a atender este reclamo? ¿Dejaremos los estudiantes, trabajadores y vecinos en general de hacer peripecias para trasladarnos? Atentamente Vecinos de Costa Alta”. Firman: Classen Osvaldo; Grecco, Maria Cristina; Colasanti, Sabrina; Belanti, Irma; Maziero, Virginia; Alvarez, Silvia y hay cuatrocientas firmas más que avalan el reclamo.

  —Comenzaré sosteniendo, como siempre, que muchos de los que tienen responsabilidades en la conducción de grupos sociales, como los gobiernos, son causantes de la mayoría de las aflicciones cotidianas de los seres humanos, esas que, sumadas, terminan provocando estrés, cuando no profundos estados depresivos o quiebres de la armonía orgánica. Para decirlo de otro modo, enfermedades. Si existiera una estructura judicial en el mundo equitativa e independiente, los estados estarían tapados de demandas por daños y perjuicios y a fuerza de tales tal vez mejorarían las acciones de los hombres de gobierno. Por ejemplo: si por falta de una estructura adecuada en el transporte urbano una persona llega tarde a su trabajo y es sancionada por ello o debe esperar más de media hora un colectivo en horas de la noche y es asaltada en la espera, emerge la figura de la impericia o mala praxis del hombre de Estado o incumplimiento de los deberes de funcionario público, porque no previó ni hizo nada para que existiera un servicio adecuado. Claro que, en esta sociedad en donde los valores fundamentales brillan por su ausencia y en donde las buenas acciones se han degradado y se adopta como razonable y lógico lo insensato e inadecuado (¿hacen falta ejemplos?) no me extraña, que los vecinos de La Florida deban estar sujetos en lo atinente a transporte, como se dice vulgarmente, “a la buena de Dios”. Sin embargo, sin embargo, repito, y como también lo he dicho en su oportunidad, confío en la buena predisposición y el talento del nuevo intendente y de sus funcionarios y espero que muy pronto se les brinde a estos vecinos un servicio regular, como se merecen.

Candi II

[email protected]

enviar nota por e-mail

contacto
buscador

  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados