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 domingo, 22 de abril de 2007  
Balance de las reformas en toda América latina
El organismo difundió un informe sobre la situación del sistema jubilatorio regional

La fragilidad del sistema previsional no es exclusiva de la Argentina, sino que por diversas razones y en diferentes magnitudes es un problema que se presenta para la mayoría de los Estados. En este sentido, la Cepal realizó el año pasado un análisis minucioso de los regímenes jubilatorios en América latina. Allí plantea que a pesar de las reformas realizadas a los sistemas de pensiones, estos no pudieron brindar una adecuada protección a importantes sectores de la población, y la expansión de la cobertura sigue siendo la principal tarea pendiente.

   El trabajo señala que los países que mantuvieron sistemas previsionales basados en el reparto y no realizaron reformas paramétricas apropiadas enfrentan restricciones fiscales para financiar las pensiones de sus jubilados y no lograron absorber adecuadamente a la población sin capacidad de ahorro.

   Por otro lado, apunta que las reformas estructurales a los sistemas de pensiones implementadas en los últimos 25 años, aunque lograron reducir la presión financiera a largo plazo sobre los esquemas basados en el reparto, tendieron a socavar la solidaridad inherente a los sistemas tradicionales; no lograron mejorar la cobertura previsional basada en el aporte a esquemas contributivos y crearon, en algunos casos, considerables presiones fiscales a corto plazo, ligadas a la transición de un régimen de reparto a uno de capitalización.

   Las perspectivas para el futuro de los sistemas de pensiones de la región se ven condicionadas por una serie de factores, entre los cuales se destacan el acelerado proceso de envejecimiento demográfico; la escasa o inadecuada cobertura que brindan los esquemas contributivos de pensiones, y los problemas de segmentación e insolvencia que aquejaron a algunos de los esquemas tradicionales de la región. Este fenómeno ejercerá una considerable presión sobre el financiamiento, tanto de los sistemas contributivos basados en el reparto como de los sistemas de pensiones no contributivas.

   Por otra parte, la precaria estructura de los mercados laborales de la región tiende a trasladarse al ámbito de la seguridad social contributiva. Esto resalta la trascendencia de extender la cobertura a través de los esquemas no contributivos de pensiones. Aunque hay variaciones regionales significativas, un promedio simple determina que solo 4 de cada 10 personas mayores de 70 años recibe directamente algún tipo de ingreso por jubilación o pensión.

   Debido a las fallas de los sistemas tradicionales de reparto, varios países pusieron en práctica, en los noventa, reformas estructurales a sus sistemas de pensiones, mediante las cuales reemplazaron, total o parcialmente, por modelos de cuentas individuales de capitalización. El primer país de América latina en el que se realizó una reforma estructural de tipo sustitutivo fue Chile, en 1981. Un sistema hoy en crisis que el gobierno Michelle Bachelet se está viendo obligado a reformar.

   En este sentido, los datos recientes permiten concluir que, contrariamente a lo que se anticipaba, la incorporación de componentes de capitalización no se tradujo en mayores niveles de participación contributiva. Este fenómeno responde a la baja capacidad de ahorro a largo plazo de segmentos importantes de la población.



Eficiencia y costos

La incorporación del sector privado mediante empresas competitivas de administración de fondos debía, en principio, llevar a un manejo rentable de los ahorros y a una reducción de los costos administrativos. Sin embargo, en América latina la competencia entre administradoras no se dio en las variables más relevantes (precio y rentabilidad). La Cepal concluye que la ausencia de competencia real en precio y rentabilidad se origina en factores propios de la oferta y demanda de servicios de administración de fondos previsionales. En lo que respecta a la oferta, apuntan a que la estructura de costos presenta importantes economías de escala, ligadas a la presencia de considerables costos fijos de funcionamiento. Por otra parte, se estableció que la demanda a nivel individual es notablemente inelástica a las comisiones cobradas o el desempeño relativo de las administradoras en términos de rentabilidad. Este fenómeno fue atribuido al carácter obligatorio del servicio de administración de fondos para el retiro y a la dificultad para comparar los servicios que entregan las distintas administradoras. Se observó que, en la mayoría de los casos, la decisión de traspaso obedeció fundamentalmente a la visita de vendedores o promotores y a la entrega de premios o regalos.
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