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 domingo, 25 de marzo de 2007  
Abogados defensores en Guantánamo temen represalias del Pentágono
Cualquier victoria legal podría acarrearles cortes marciales e incluso la baja militar

Michael Melia

San Juan. - Los abogados militares que representarán a los presos de Guantánamo temen que su trabajo en defensa de sospechosos de terrorismo represente el fin de sus carreras e incluso que se los someta a cortes marciales. Los letrados, oficiales que generalmente defienden a otros miembros de las fuerzas armadas, encaran la delicada misión de representar al enemigo en los primeros juicios por crímenes de guerra que monta Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

El mayor del ejército Tom Fleener, que defiende a uno de los presos de Guantánamo, dijo que él y sus colegas sospechan que cualquier victoria legal que puedan obtener acarrearía un alto costo. "Todos aceptamos estos encargos conscientes de que probablemente no recibamos ascensos ni buenas asignaciones" en el futuro, expresó Fleener. "Pero jamás pensamos que nos expondríamos a castigos penales ni a sanciones éticas por cumplir con nuestra misión".

Los defensores de las fuerzas armadas están acostumbrados a enfrentar situaciones delicadas. Sin embargo, los conflictos que plantean los juicios de Guantánamo son particularmente notables, en vista de que defenderán a personas que en algunos casos son enemigos jurados de Estados Unidos.

La Casa Blanca dice que se propone someter a juicio a entre 60 y 80 presos de Guantánamo y en algunos casos podría pedir la pena de muerte. Actualmente hay 385 detenidos en la base militar estadounidense en Cuba, bajo sospecha de colaborar con la red terrorista Al Qaeda o el Talibán.

El mayor Michael Mori, de la infantería de marina y quien representará al australiano David Hicks, experimentó la semana pasada un adelanto de lo que le podría esperar cuando un fiscal, el coronel de la fuerza aérea Morris Davis, dijo que Mori podría haber violado las regulaciones militares al emplear un "lenguaje despectivo" al aludir al presidente George W. Bush y a otros funcionarios del gobierno en declaraciones hechas a la prensa.


Sin juicio justo
Mori quien ha criticado fuertemente los procesos judiciales puso en duda el que Hicks pueda recibir un juicio justo Davis opina que Mori se pasó de la raya Estoy a favor de una defensa vigorosa pero dentro de los límites de la ley dijo Davis en un correo electrónico enviado a sus superiores Mori se abstuvo de comentar el asunto y un portavoz del Pentágono se negó a revelar si se había tomado alguna medida disciplinaria aduciendo que se trataba de un asunto interno

Davis dijo que Mori, a raíz de ese correo, lo acusó de conducta inapropiada. La queja será analizada por un juez, probablemente la semana que viene. El supervisor de Mori, el coronel de la armada Dwight Sullivan, no quiso hablar de las quejas, pero admitió que siempre existe la posibilidad de que la carrera de un abogado se vea afectada cuando el Pentágono le asigna la defensa de alguien. Agregó, no obstante, que los juristas militares tienen la obligación ética de preparar la mejor defensa posible.

En otro caso, la sargento de la infantería de marina Heather Cerveny, quien colabora en la defensa de un preso, reportó haber oído a unos guardias que se burlaban de haber golpeado a prisioneros. Los investigadores no pudieron comprobar nada y entonces Cerveny fue acusada de presentar una declaración falsa, según su jefe, el teniente coronel Colby Vokey. A Cerveny, no obstante, no se le inició proceso formal alguno.


Adiós a la marina
Otro abogado el vicecomandante de la armada Charles Swift logró lo que se considera una victoria resonante cuando la Corte Suprema anuló los juicios militares que se habían llevado a cabo Swift sin embargo no recibió ascensos y ahora debe irse de la armada según un sistema por el cual si uno no es ascendido dentro de ciertos plazos debe retirarse

Susan Crawford, ex jueza militar que supervisa los juicios, dijo en un reciente memorando que tanto fiscales como defensores deben actuar con decoro para proteger "la integridad y la apariencia" de los procesos.

Un miembro de la Asociación de Abogados de Estados Unidos que observa los procesos, Neal Sonnett, señaló que la amenaza de sanciones disciplinarias generan conflictos de intereses, ya que un abogado podría no presentar una defensa tan vigorosa si piensa que puede ser castigado.
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