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 domingo, 07 de noviembre de 2004  
Michael Moore aún tiene esperanza
El director de "Farenheit 9/11" reacciona con ironía ante la reelección de Bush

El cineasta estadounidense Michael Moore reaccionó con un texto irónico en su página web a la reelección del presidente estadounidense, George W. Bush.

El creador del documental anti-Bush "Farenheit 9/11", que los días posteriores a los comicios guardó silencio, presentó "17 razones para no cortarse las venas". La razón principal que menciona es que, tras un segundo mandato de cuatro años, Bush no puede volver a presentarse como candidato.

Entre los siguientes 16 motivos, señala por ejemplo que el apoyo para el presidente republicano provino en un 88 por ciento de votantes blancos. Por eso el realizador asegura: "En 50 años, ya no habrá una mayoría blanca. 50 años no es tanto tiempo".

Por otra parte, destaca que la reelección aporta una ventaja: "Adoramos a las hijas mellizas de Bush y no queremos que desaparezcan".

También recurre a la ironía cuando analiza el hecho de que paralelamente a las elecciones en 11 estados se rechazaron por mayoría las bodas entre homosexuales. "Gracias a Dios -dice-. Piensen en todos los regalos de boda que ahora no tenemos que comprar".

Moore destaca además que el triunfo de Bush fue supuestamente el más ajustado de un presidente en funciones desde el de Woodrow Wilson en 1916.

Dado que en Estados Unidos hay unos 200 millones de personas habilitadas para votar, 3,5 millones de votos más para Bush no suponen un triunfo arrollador, argumenta el cineasta.

Después de todo, unos 55 millones de estadounidenses votaron por John Kerry y eso son más votos de los que recibieron en su momento, por ejemplo, Ronald Reagan o Bill Clinton, subraya.

En los próximos cuatro años con Bush, Moore considera posibles dos escenarios diferentes. Por un lado, el presidente podría esforzarse por pasar a la historia con una "sentencia favorable" y por eso no insistiría "de forma demasiado agresiva con su agenda derechista". Por el otro, su arrogancia podría llevarlo a cometer errores tan graves que su propio partido tendría que destituirlo.

Pero la tímida respuesta de Moore fue la única que se hizo sentir después del resonante triunfo de Bush. No hay que olvidar que un despliegue hasta ahora sin precedentes de artistas estadounidenses -desde estrellas de Hollywood hasta astros de la música, pasando por poetas y escultores- apoyó durante semanas a John Kerry en la campaña electoral. Un día antes de la votación, las leyendas de la música estadounidense Bruce Springsteen y Stevie Wonder aparecieron junto a Kerry. Pero tras la clara victoria del presidente desaparecieron.

"Hollywood está de duelo, atónito", comentaba un conductor de radio. "Ninguna estrella quiere comentar el resultado electoral". El experto en medios del Center for Media and Public Affairs, Matthew Felling, tenía razón. Había previsto que el "star power" de izquierda no iba a convencer a ningún votante de Bush. Y una vez más quedó de manifiesto que muchos estadounidenses adoran el brillo del negocio del espectáculo, pero que no confían mucho en sus estrellas cuando éstas se comprometen políticamente.

Incluso el maratón de conciertos encabezado por Springsteen bajo el lema "Vota el cambio", no pudo marcar ninguna diferencia. La iniciativa fracasó igual que los astros de cine Sharon Stone, Samuel L. Jackson, Uma Thurman, Ben Affleck y Benicio Del Toro que no pudieron modificar la mayoría con que contaba Bush.
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