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 sábado, 06 de noviembre de 2004  
El cazador oculto: La regla de oro de los famosos

Ricardo Luque / La Capital

"A los que vinieron se los agradezco de corazón, a los que no vinieron, se lo perdieron". La frase de Charlie Bermejo fue contundente. La disparó cuando la fiesta de los Magazine expiraba y los nervios ya habían desaparecido. Se refería, claro, a sus compañeros de "De 12 a 14" que, para sorpresa de propios y ajenos, brillaron por su ausencia en la velada. Y, aunque parezca extraño, no hicieron más que seguir una regla no escrita, pero que los famosos siempre cumplen. Para que se entienda: ninguna estrella oficia de extra, y mucho menos de claque, en una fiesta en la que no es protagonista. Y, hay que decirlo, los buenos muchachos del clásico del mediodía este año no subían al podio a recibir premios (hubiera sido excesivo, claro, ya habían recibido el Magazine de oro y el de platino) y hacerlo para entregarlos no figura en el manual de las celebridades. La pregunta del millón es si cuanto menos siguieron la fiesta por televisión. Y la respuesta es no. Julio Orselli estaba ahí nomás, sentadito en la platea del Astengo, viendo el show de Omar Capacci. ¿Qué pasó? ¿De pronto se volvió fanático del nuevo humor rosarino? Nada de eso. Sólo que, en varias de las fiestas de fin de año para las que fue contratado como animador, le pidieron que fuera acompañado por un número cómico (vaya a saber por qué) y estaba en pleno proceso de control de calidad. Luisito Novaresio, encandilado por las luces de la gran capital, se excusó diciendo que tenía una cita impostergable en Buenos Aires. Un viaje relámpago. Porque el domingo a la tardecita estaba luciéndose en el hall del teatro El Círculo antes del concierto de Martha Argerich. Analía Bocacci, la blonda locutora del programa, se vio impedida de asistir a la entrega por "razones de fuerza mayor" y pidió disculpas a los organizadores por teléfono. Una pena. Más de uno de los cazadores furtivos que esa noche merodeaba por los pasillos del Broadway la esperaban ansiosos. El único que llegó a las corridas y con el tiempo justo para entregarle el premio a Raúl Rizzo fue Miguel Tessandori. Venía de la cancha, de comentar el partido de Central para Radio Dos, y cansado y todo dijo presente. No hay dudas. La gente del fútbol tiene otros códigos.
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