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 sábado, 03 de julio de 2004

Si se cumplen las metas previstas, la ciudad contará desde el año próximo con cuatro centros de investigación dedicados al tema
Rosario, capital de la biotecnología
Hermenegildo Cecatto, titular del Cerider, repasó las iniciativas para conformar un polo de investigación local

Marcos Cicchirillo / La Capital

Rosario está a un paso de constituirse en el polo de desarrollo biotecnológico en genómica vegetal más importante de Latinoamérica: entre 350 y 400 científicos, con más de 60 millones de pesos de inversión, sumando emprendimientos públicos y público-privado, abocados a la investigación, donde la movida del campo será determinante. Un lugar mucho más lejos de donde inicialmente tenía previsto llegar hace dos años el físico Hermenegildo Cecatto, presidente del Centro Regional Rosario (Cerider, cabeza de los seis institutos de investigación del Conicet), cuando asumió el cargo.

Aunque esta semana la movida biotecnológica recibió otro fuerte espaldarazo desde los distintos niveles de gobierno y del sector privado, Cecatto reconoce que faltan varios escalones para posicionar a la ciudad como referente regional en la materia.

Después de la devaluación, con la soja como vedette, productores líderes pusieron en 2002, durante el Congreso de Aapresid, algunas semillas en el lanzamiento de la firma Bioceres y, junto a otros bosquejos en danza, comenzaba a tomar cuerpo la idea de transformar a Rosario en un importante polo biotecnológico.

Como un modo de reconocer el trabajo de investigadores y ayudantes del Cerider, Cecatto confiesa que la iniciativa para captar los nuevos proyectos nació gracias a la inquietud de una colaboradora, que le acercó un recorte del diario donde hablaba de la movida que analizaban algunos referentes del agro para capturar parte del valor que se va del país vía royalties.

A partir de allí todo se fue concatenando hasta hoy: después de 25 años se terminará la construcción de los cinco edificios faltantes de los institutos de investigación del Conicet en el predio del Cerider en La Siberia (en sesenta días se licitan las obras para las instalaciones del IBR, que apuestan estrenar el año próximo); en mayo de 2005 se inaugurará junto a Bioceres y Biosidus el Instituto Nacional de Agrobiotecnología (Indear) y sólo falta la firma de la ministra de Educación española para la radicación del Centro Binacional de Genómica Vegetal (Cebigeve), también previsto para funcionar en doce meses.

Con todo, Cecatto explicó que entre los cuatro institutos de investigación de Rosario se producirán trabajos a corto, mediano y largo plazo; de ciencia básica y de transferencia al medio productivo. Dijo que seguramente habrá sinergía entre los centros y que no faltarán trabajos sobre soja, maíz y trigo.

-¿Cuál será el grado de relación entre los proyectos Indear y Centro Binacional y los del IBR y el Cefobi?

-No están definidos aún los proyectos sobre los cuales trabajarán los nuevos centros. Eso dependerá mucho del grado de especialización de la gente que esté dentro de las instituciones. En el caso del Indear, por ejemplo, todavía falta cerrar la negociación entre el Conicet y las empresas para definir el grado de asociación y la manera en que legalmente se instrumentará esta cooperación público-privada. Pero seguramente existirán grados de complementación con los centros de investigación pública.

-De todas formas, la impresión es que los proyectos estarán relacionados con el campo.

-Por su puesto que estamos hablando de genómica vegetal, eso ya define particularmente lo que se va a hacer. Los proyectos seguramente abarcarán en general a las grandes producciones cerealeras del región: con proyectos de investigación en soja, en maíz o en trigo. Es natural que se trabaje en ese tipo de cereales.

-¿Cómo ve la retroalimentación hacia los institutos públicos?

-Se abre una oportunidad y potencialidad enorme, porque esto significará, primero, la interacción con investigadores de buen nivel que vengan de otro lado. Segundo, un reequipamiento general, porque además del equipamiento propio de ellos, estas nuevas instituciones comprarán equipos de última generación, con los cuales ellos también podrán trabajar, ya que seguramente habrá convenios de uso, como cualquier institución científico tecnológica.

-¿Con estos nuevos emprendimientos cómo se posicionará Rosario frente a otros polos de genómica vegetal?

-Según quienes trabajan en el tema, juntar estas cuatro instituciones en la ciudad, con esa masa de investigadores y de proyectos, se constituiría en el principal polo de desarrollo biotecnológico y de liderazgo de Latinoamérica.

-¿Cuántos investigadores estarán involucrados entre los cuatro institutos?

-En la actualidad hay 150 investigadores entre el IBR y el Cefobi y se estima que tanto el Indear como el Cebigeve contarán con alrededor de cien profesionales cada uno, lo que hará que en Rosario puede llegar a haber entre 350 y 400 profesionales trabajando en genómica vegetal. Entre ellos españoles y posiblemente brasileños, chilenos y de otros países latinoamericanos, según consta en el proyecto binacional del Cebigeve.

-¿Esto le abre las puertas a quienes están saliendo de la facultad?

-Indudablemente a los estudiantes de la universidad que estén terminando la carrera de biotecnología se les abren muchas puertas, porque estas nuevas instituciones necesitarán gente joven que comience su trabajo de investigación, así como los profesionales que sean capaces para dirigir proyectos.

-¿La concentración de los proyectos en soja, maíz, etcétera, no significa también, como se dice de la producción nacional, una "primarización" de la investigación científica?

-En este caso no corremos ese riesgo porque las instituciones que podrían asentarse en el predio están totalmente balanceadas. Hay dos institutos del conicet, que tienen como objetivo la investigación básica, después está el Indear que tiene un claro objetivo de proyectos transferencia al medio en el corto y mediano plazo, mientras que el Centro Binacional apunta más a largo plazo y es de carácter más científico. Es un balance más que interesante entre todas las instituciones.

-¿Toda esta movida no generó ningún roce interno dentro Cerider?

-No. Tengo un consejo asesor que está conformado por los directores de todos institutos de investigación del Conicet en Rosario, con el cual tengo reuniones periódicas. Todas estas iniciativas se analizan y se evalúan dentro de ese consejo y se actúa en consecuencia.

-¿Quedó en segundo plano la conformación de un parque científico-tecnológico.

-No, son distintas etapas. Después del asentamiento de estos institutos seguramente comenzarán a querer instalarse los laboratorios de avanzada de las empresas, también la aparición de nuevos emprendimientos de base biotecnológica. Lo que sucede es que por algún lado había que empezar. No hay que olvidar que el proyecto estuvo más de 20 años.

-¿Esta visibilidad produjo algún efecto "derrame" hacia el resto de los institutos de investigación?

-Tengo intención de explorar algunas opciones que sí se han presentado, en el área de informática, pero todavía es una cuestión muy exploratoria. Pero hoy donde se mueven más las cosas son en las áreas de biotecnología e informática. El resto también son importantes áreas del conocimiento, pero es mucho más difícil encontrar una inversión o acuerdo de cooperación.

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Se prevé una inversión cercana a los 60 millones de pesos.

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