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 miércoles, 18 de febrero de 2004

La diabetes tipo II dejó de afectar sólo a adultos
La obesidad es el principal factor de riesgo de la enfermedad en los niños. Un especilista aconseja una dieta equilibrada y ejercicio físico en forma periódica

Belén Travesaro / La Capital

"Cada vez es mayor la cantidad de niños y adolescentes con diabetes tipo II, a causa de una mala nutrición, que los lleva a la obesidad, y el sedentarismo. Esto no se veía años atrás, ya que dicha afección aparecía generalmente en la adultez", confirmó a La Capital el doctor Amilcar Menichini, jefe del servicio de endocrinología del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, y asesor de la Asociación Regional de Ayuda al Diabético (Fradi).

Según el profesional, los malos hábitos influyen en el desarrollo de la diabetes tipo II a temprana edad. La obesidad, generada por una dieta rica en azúcares refinados (como por ejemplo, facturas) y grasas es el el principal factor de riesgo. Por ello, Menichini instó a los padres a cambiar la dieta de los jóvenes que se alimentan con papas fritas, hamburguesas, gaseosas, chocolates y golosinas, entre otros. "Estos generan una producción cada vez mayor de insulina (hormona del páncreas que regula la cantidad de glucosa en sangre), que siempre resulta insuficiente".

Una situación muy común que pone de manifiesto estos hábitos sucede en los cibers, donde concurren casi todos los días para conectarse con los videojuegos. Entre risas y gritos, pierden la noción del tiempo, lo que hace que transcurran muchas horas en el local, sin movilizarse, y mientras "navegan" en el ciberespacio toman gaseosas y comen papas fritas.

Menichini comparó esta situación a los hábitos de otras generaciones. "Cuando era chico, la comida de inicio era la sopa porque daba saciedad, lo que hacía que a continuación se comiera con moderación los platos siguientes. En tanto que la abuela preparaba una rica torta sólo para el fin de semana. En cambio ahora los dulces son el alimento diario de los niños y adolescentes", dijo el médico.


Ejercicio regular
Para prevenir la aparición temprana de la diabetes tipo II el profesional recomendó una buena dieta y la realización de ejercicio físico.

El profesional aconsejó adquirir hábitos vegetarianos, sin abandonar la ingestión de carne. El plan alimentario también debe incluir cierta cantidad de hidratos de carbono (200 gramos de pan por día e ingerir pastas esporádicamente); incorporar los granos y cereales; consumo diario de lácteos (leche, yogur, queso, con excepción de la manteca); carne de pescado (en especial de mar, que tiene aceites tipo Omega 3, cardioprotectores y de fácil digestión); y carne de pollo (sin piel). También es preciso disminuir el uso de sal.

Además hizo hincapié en ingerir comida moderadamente. "Desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo", aclaró, al tiempo que sugirió a las madres que no sobrealimenten a sus bebés, "porque no es saludable, ni garantía de una buena nutrición", subrayó. La gordura, en ocasiones, puede ir acompañada de la anemia.

En otro orden Menichini sugiere disminuir las prácticas que llevan al sedentarismo como el uso de la computadora, televisor, automóvil y ascensor, e incluir la actividad física en la vida diaria. Quienes no hacen ejercicio, pueden empezar con una caminata de media hora todos los días.

No insulinodependiente

La diabetes es una enfermedad crónica, tratable y controlable. Se caracteriza por la presencia de glucosa, azúcar, en sangre por encima de lo normal. Una persona que no tiene la afección metaboliza los hidratos de carbono (azúcar, harinas, legumbres, arroz) por la acción de la hormona insulina que produce el páncreas. Cuando el páncreas deja de producir o genera menos insulina se origina la enfermedad.

Quienes presentan la diabetes tipo II producen algo de insulina pero no es suficiente, o no funciona en forma apropiada para llevar glucosa hasta dentro de las células. Esta puede ser controlada con una dieta cuidadosamente planeada. En tanto que la diabetes tipo I sí es insulinodependiente. Como el cuerpo no produce esta hormona, las personas con la afección deben obtenerla por medio de inyecciones.

Para la detección precoz de la diabetes tipo II en los niños y adolescentes, Menichini recomendó a los padres con hijos obesos (o que engordan rápidamente) y/o con antecedentes familiares de diabetes, que consulten al menos una vez al año al médico para controlar su salud. La afección se descubre con un análisis de orina y otro de glucosa en sangre. Estos controles pueden realizarse en la Asociación Regional de Ayuda al Diabético (Fradi).

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