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 domingo, 21 de octubre de 2007  
¿La reforma del Código Urbano?

Por Victoria Ramírez (*)
Hace algunos meses atrás, cuando se comenzó a hablar del llamado “Plan de Reordenamiento Urbanístico o de la reforma del Código Urbano” muchos de nosotros que, de alguna manera, estamos relacionados con la temática, sentimos una gran expectativa ya que la actualización legislativa de diversas normas urbanísticas era una materia pendiente y olvidada a través de los años, fundamental para el crecimiento y desarrollo de la ciudad.

En el último tiempo el Municipio envió al Concejo para su aprobación planes especiales de detalle, que modificaban algunos criterios urbanísticos en sectores reducidos, con determinadas características y particularidades. Positivamente este criterio adoptado revitaliza un sector de la ciudad, pero a su vez genera desigualdades con otros.

Hace unos días, el Ejecutivo Municipal, envía el denominado “Anteproyecto de Ordenanza del Área Central y el Primer anillo Perimetral”, dando así por terminada toda instancia de consulta y participación ciudadana y profesional.

La propuesta, como su título lo enuncia claramente, refiere a dos áreas específicas de la ciudad, a partir de allí, se propone aplicar en estos sectores una reforma al Código Urbano; para aclarar algunos conceptos: no podemos hablar que la propuesta del Ejecutivo es la esperada reforma del Código Urbano porque sólo es aplicable a un sector de la ciudad; tampoco podemos referirnos de que se trata de un Plan de Reordenamiento Urbano porque en principio, ignora a la urbe, solo releva un sector que es un 10% de la ciudad, del mapa de todo Rosario.

No hay que ser un experto para comprender que esta Ordenanza continua dejando de lado a todos estos sectores más alejados del centro de la ciudad que escasa vez fueron beneficiados con una intervención urbanística.

Este ambicioso objetivo, la regularización normativa en la planificación urbana y construcción de edificaciones no siempre resulta tarea sencilla, en una ciudad en pleno crecimiento, como tampoco lo es, ninguno de los temas que suscita una ostensible variación positiva de cualquier actividad.

Mas resulta incomprensible, en cualquier ámbito, que ante el crecimiento sostenido de una actividad, se pretenda limitarla y acotarla, como hay mayor cantidad de vehículos circulando, en lugar de hacer nuevas cocheras subterráneas, pensamos en restringir el ingreso y estacionamiento; como se construye sostenidamente, se nos ocurre limitar la altura; como hay demasiados estudiantes, en vez de hacer mas facultades pensamos en el examen de ingreso y hasta la Cámara que nuclea a supermercadistas ha ingresado esta semana al Concejo, una solicitud para limitar las habilitaciones de los comercios de este rubro, aduciendo que ya hay suficientes.

Los lamentables trastornos sufridos por los vecinos linderos a las nuevas construcciones, serán de idéntica característica así se construyeran edificios de tres, cinco o siete pisos, si el poder de policía Municipal no es ejercido rigurosamente. Cabe destacar además, que estos conflictos se suceden en toda la ciudad, traspasan los sectores referenciados como por ejemplo, en la zona sur donde lo remarca la publicación del 19 de Octubre, de este mismo medio, en la cual los vecinos de Biedma al 2100 reclamaron mediante un cacerolazo la falta de respuesta del Municipio por los perjuicios ocasionados por una obra lindera, la cual construía sin el correspondiente permiso.

En materia legislativa se ha avanzado notablemente en cuanto a la regulación, disponiendo la obligatoriedad de la verificación previa de las propiedades próximas a las nuevas edificaciones y regulando la figura del constructor responsable, ambigua hasta el momento.

Sin embargo, el Ejecutivo intenta hacer creer a la población, de los avances de una nueva reglamentación que consta de un relevamiento fotográfico, sin informe alguno, de 500 manzanas dejando el plan propuesto como una intención aislada ante un hecho real, que es la alta densidad ocupacional en un centro congestionado. Y si este diagnóstico es aceptado, ¿cómo se pretende descongestionar un sector encerrándolo con un anillo?

Esto genera un peligro inminente para el resto de la ciudad, es decir, sin una reglamentación clara en su totalidad, las edificaciones o posibles sustituciones edilicias se desarrollarán sin criterio alguno, esa dispersión posiblemente va a ir congestionado “contaminando”, sectores que hoy mantienen una tipología edilicia baja; para cuando se intente regularizar esta situación ya va a ser tarde como ocurrió con la limitación de alturas en Bv. Oroño. Hoy encontramos allí un perfil edificio segmentado, muy opuesto al orden y a la tipologia edilicia pretendida por este Ejecutivo actuante.

El tan mentado preservacionismo, sumado al diagnóstico de colapso del área, es sustentado en base a ambigüedad y favoritismo y permite subjetivamente, a algunos mas amigos que otros, demoler y hacer a nuevo, amparados en el presunto estado de deterioro de la propiedad en cuestión y a otros, los obliga al “fachadismo”, que conserva el frente de lo que fue una casona de gran valor arquitectónico, con un moderno edificio sobre su estructura, provocando un choque de estilos difícil de asimilar a simple vista, si se tiene algo parecido al buen gusto.

Debo reconocer que miramos la ciudad desde distinta óptica que el Socialismo, mientras ellos la conciben desde adentro hacia fuera, es decir, desde el Área Central, pasando por el Primer Anillo Perimetral, para luego llegar a zonas mas alejadas, nosotros elegimos el desarrollo inverso, promoviendo la densificación de nuevos núcleos urbanos, con infraestructura edilicia y comercial adecuada, propiciando el crecimiento de los numerosos corredores naturales con los que cuenta la ciudad, verdaderos conductos de comunicación con el Área Metropolitana del gran Rosario, Región que en algunos años, tendrá una población cercana a los tres millones de habitantes.

Perdón, tampoco sería justo generalizar esta fundamentalista postura para una ideología política, pues tenemos que recordar la opinión emitida por el Secretario de Planeamiento de Hermes Binner (PS), el Arquitecto Augusto Pantarotto quien criteriosamente mencionaba:…“Este Plan tiene una falta de profundidad alarmante, las reglamentaciones son superficiales y abstractas y no repara en el paisaje y el espacio urbano”. -“La Municipalidad tiene una actitud mentirosa para el diálogo”.-“En algunos sectores se permite construir pero, ¿esta bien o está mal? Si esta bien.¿Por qué hay que pagar? Y si está mal ¿Por qué lo permiten hacer pagando?”-…

(Nota La Capital, 16 de Junio Suplemento “Estilo”)

Hay que pensar en el futuro, hay que tener en cuenta el crecimiento demográfico de la ciudad que se intensificó en estos últimos tiempos y lo seguirá haciendo, y cómo su arquitectura va a acompañar esto.

Este proyecto fomenta una política activa de preservación del patrimonio urbano, aspecto que compartimos, sin embargo, ante la falta de legislación en esta materia, se intenta desalentar la construcción en altura. La figura de tramos es una respuesta a este aspecto, a este un “bache” legislativo; ya que no se puede pensar que se tenga un concepto de tramos, cuando sobre un perfil edilicio se hallan sólo tres o cuatro unidades, catalogadas con tal fin, en una cuadra.

Entre varios aspectos referentes al diagnóstico de esta problemática obrante, el análisis emanado en el proyecto detecta: “el proceso de sustitución edilicia en el área central ha determinado un incremento del parque automotor en ese sector…” pero en ese diagnóstico no se menciona que esta concentración es diurna, tampoco el mal uso de las arterias de circulación, la falta de espacios para estacionar tanto concesionados como públicos, el deficiente transporte público tanto en materia de confort como servicio, entre otras cosas.

Es claro y coincidimos que el mayor grado de concentración poblacional se produce en el Área Central, pero dicho parámetro, en ningún aspecto se soluciona con una simple limitación de alturas, como se propone, en todo caso habría que hablar de bajar la densidad. El concepto de bajar de altura no es garantía de aire, luz, ventilación y mucho menos de evitar problemas con construcciones linderas. De la forma propuesta, estaríamos solo “volcando” los edificios, reduciendo considerablemente el número de frentistas, condenando a gran parte de la población a vivir en departamentos “internos”.

Con este proyecto también desaparecerán los centros de manzanas, único “pulmón” en la manzana actual, ya que se podrá edificar en ellos, dejando entre uno y otro bloque edilicio los patios mínimos ya conocidos.

A pesar que ciertamente se definen cuestiones muy técnicas el resumen por parte del Ejecutivo y su síntesis explicativa, a nuestro parecer, deja muchos puntos sin aclarar que han sido solicitudes y reclamos de vecinos damnificados por la construcción en reiteradas oportunidades.

Otro punto que se intenta evadir en la discusión, es el impacto económico que se produciría y que se ha solicitado en reiteradas oportunidades, sin que podamos acceder hasta el momento a la mencionada información.

Según la publicación de este mismo diario con fecha 29 de agosto se enunciaba…“Los valores de la tierra en el área central (macrocentro) de Rosario crecieron un 25% en los últimos dos meses, lo que se prevé repercutirá en el mediano plazo en el precio del metro cuadrado de las propiedades que están en construcción, que actualmente rondan los 1.100 dólares y podrían trepar incluso hasta los 1.400 dólares.” Este punto es muy importante para la mayoría de la población y requiere un estudio detenido y serio del mismo.

El riesgo y temor es, sin dudas, que la inversión genuina que hoy se vuelca a la construcción, elija otras opciones más atrayentes. Sobre todo teniendo en cuenta que la actividad constructiva, segunda en importancia después de la comercialización de granos, ha permitido bajar sensiblemente los altos índices de desocupación que afectaban nuestra zona, permitiendo la incorporación de numerosos trabajadores al mercado laboral, sobre todo aquellos pertenecientes a sectores de escasos recursos.

Otra de las indeseables consecuencias del plan, será el aumento del precio del metro cuadrado de construcción en el Área Central y el Primer Anillo Perimetral, y teniendo en cuenta que los asalariados están demasiado lejos de la posibilidad de adquirir una vivienda propia, y los inquilinos invierten cada vez mayor proporción de su salario para vivir en la zona, estos grupos etareos, serán expulsados hacia la periferia, zona olvidada por los planificadores Municipales.

Demonizar a los constructores, arquitectos, ingenieros y afines y convertirlos en los malos de la película, asignándoles el triste rol de detractores del patrimonio arquitectónico, en una postura fundamentalista que no servirá de mucho, tal vez sí para esta coyuntura, sin embargo son ellos, quienes construyeron la ciudad en la que vivimos, y quienes serán los encargados de construir las viviendas del futuro con este u otro plan; pues éste dista de ser integral, ya que solo está concebido para un sector de la ciudad.

La presentación del “Plan” contó con una puesta en escena óptima, se cuidaron rigurosamente todos los pasos que debían darse para asegurar su desembarco, mediático y legislativo, se midieron los tiempos, se formalizaron las reuniones, de mero carácter informativo; esto lo puedo aseverar como Presidenta de la Comisión de Planeamiento del Concejo, pues fui asignada en representación del Cuerpo Legislativo y asistí a las reuniones convocadas por la Secretaria de Planeamiento del Ejecutivo Municipal.

Concretamente la última reunión se realizó a mediados del mes de Mayo, sin embargo, en el mes de Abril generé un proyecto que fue aprobado por unanimidad, Decreto 29.218, en el cual se instaba al Departamento Ejecutivo a conformar un espacio de trabajo y debate destinado a profesionales para el estudio y análisis del tema en cuestión. Posterior a ello, en el mes de Septiembre se aprobó el Decreto 29.816 que enunciaba que previo a la remisión del Mensaje que contiene el“Plan de Reordenamiento Urbanístico para el Área Central y el Primer anillo Perimetral” se procedería a dar cumplimiento al Decreto 29.218, anteriormente citado.

Es de público conocimiento, además, que a fines del mes de Mayo se llevó a cabo una Audiencia Pública para generar una idea de consenso, sería absurdo suponer que ésta es una instancia de debate, ya que como lo establece la Ordenanza 7.040…el objetivo de la misma es que la autoridad responsable de la toma de decisión acceda a los distintos puntos de vista sobre el tema a través del contacto directo con los interesados, es decir es una instancia meramente informativa. Por otro lado, también se habló, de una supuesta “Auditoria externa”, tampoco a nadie se le ocurriría pensar que la Municipalidad se audita a sí misma, sería cuanto menos, gracioso. Simplemente se contrató a profesionales extranjeros para tener una idea “globalizada”, internacional de la cuestión, y sorpresivamente para muchos; sus meros consejos fueron desoídos en el resultante Mensaje de Intendente emitido.

Con lo citado, ratifico la instancia de debate no realizado por el Ejecutivo e insto el respeto a los Cuerpos Legislativos en el cumplimiento de sus normas sancionadas.

Rosario debe ser pensada en su totalidad, cambios como estos afectarán a la ciudad por más de 40 años, es claro que de ningún modo podemos saber ni anticiparnos a lo que viene, sin embargo creo que el tema merece un estudio exhaustivo, con la participación de gente técnica e idónea en el tema -que hasta el momento tuvo que expresar su opinión mediaticamenrte-, en lugar de tener una “línea de comunicación directa” con el Municipio; sin pensar en intereses o especulaciones particulares y para ello debemos incluir a todos los “actores” de nuestra querida ciudad.

(*) Concejal Frente para la Victoria - Partido Justicialista

Presidenta de la Comisión de Planeamiento del Concejo Municipal

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