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 domingo, 21 de octubre de 2007  
El cazador oculto: “No se puede vivir sin un buen guión”

Ricardo Luque / Escenario

Una amenaza letal se cierne sobre la fábrica de sueños de Hollywood. El sindicato de guionistas de cine y televisión está en pie de guerra. Su decisión es inflexible: si no mejoran sus condiciones salariales irá a la huelga. Una catástrofe. ¿Una catástrofe? Quizás no sea para tanto. Habrá que repetir algunas películas, pero ¿no es eso lo que hacen con las remakes y con las remakes de las remakes y con las secuelas? Seguro que sí. ¿Cuántas veces se estrenó “Los usurpadores de cuerpos”? ¿Cuántos policías hay duros de matar, cuántas veces se disparó el arma mortal, cuántas dietas para adelgazar siguió Bridget Jones? Demasiadas. Claro. Y no hay problema. Salvo para los náufragos de “Lost”, que quedarán varados en la isla de la fantasía, o para Jack Bauer, que no tendrá quién le diga cómo salvar al mundo. Y ni hablar de las chicas de “Desperate Housewives”, que tendrán que esperar, jugando al Burako acaso, para saber qué nuevo vecino llegará para alegrarle las vidas. Nada grave. Nada que un botiquín repleto de ansiolíticos no pueda calmar. Lo que sería fatal es que la furia rebelde de los libretistas norteamericanos infecte con sus reclamos de aumentos de sueldo llegue a las apacibles Pampas argentinas. Y ya sabemos que Pol-ka ni Ideas del Sur y muchos menos los grandes canales están dispuestos a poner un peso en creatividad. La huelga está garantizada. Y esa sí sería una catástrofe. ¿Qué haría Marcelo Tinelli sin esa usina de genios que inventan sus maravillosos shows de soñadores y chicas ligeras de ropa? ¿Y Jorgito Rial, se quedaría mudo sin las ocurrencias que animan a los chicos encerrados en la “casa más famosa”? ¿Qué harían los buenos muchachos de “De 12 a 14” sin las tormentas de idea que día a día alimentan al “clásico del mediodía”? ¿Y los madrugadores sin sueños de “Buen día”, que aunque ponen el despertador al alba siguen sin ayuda divina? ¡Maldición! Sin el ingenio sin límites de los libretistas vernáculos todo estaría perdido. Todo.
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