|
domingo,
21 de
octubre de
2007 |
Extranjeros en la UNR
La Universidad Nacional de Rosario es para todos los habitantes, sean ciudadanos o extranjeros. Desde 1853, la Constitución Nacional garantiza los derechos "para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino". Ese es el concepto de Nación inclusiva, que recibió desde su conformación a millones de inmigrantes. Extranjeros y ciudadanos conforman los habitantes de nuestro país: "Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano", dice el artículo 20 de nuestra Carta Magna. La escisión que se hace en el artículo aparecido el jueves pasado entre ciudadanos (argentinos) y extranjeros, es un error contrario al estado de derecho argentino ("todos los habitantes son iguales ante la ley", artículo 16). Imaginar políticas universitarias para diferenciar el acceso a la vida académica implicaría un acto de grave discriminación. Los recursos con que se sostiene la educación en la Argentina, hoy y siempre, son el aporte de los ciudadanos y también de los millones de inmigrantes, que sin ser argentinos, ni ciudadanos, pagan sus impuestos. Es más, muchos de ellos se formaron en la universidad pública, aportaron a la sociedad sus conocimientos y jamás optaron por adquirir la ciudadanía argentina. A veces la naturalidad de las preguntas obliga a desnudar de dónde proviene su naturalidad. Los que descendemos de los barcos, que constituye todo abolengo, no debemos olvidar que vivimos en una Nación plural en la cual el derecho a aprender está garantizado para todos los "habitantes" (artículo 14). A veces, las puertas hacia la discriminación se han abierto a través de la historia sin malas intenciones. La Constitución nacional y nuestra historia deben evitarla.
Alberto Petracca
(profesor titular de Derecho Constitucional de la UNR)
LE 7.624.925
enviar nota por e-mail
|
|
|