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 domingo, 14 de octubre de 2007  
Un testimonio desgarrador

Marcelo Lagarto Blanco se llevó a la tumba una buena parte de las respuestas que querían escuchar el juez Jorge Eldo Juárez, los investigadores policiales y la misma sociedad. Pero antes de su muerte fue sometido a un interrogatorio sumario que firmó sólo con su apellido. Entonces, dio algunas pistas de lo que sucedió una vez que se llevó a Camila de la casa de la mamá.

   En su testimono, al que tuvo acceso La Capital, Blanco admitió haber violado y matado a su hija. Dijo que fue la primera vez que abusó de la nena y que estaba arrepentido. “Me fui con Camila para Granadero Baigorria y regresé a Rosario. La llevé al Bosque de los Constituyentes, atrás de Cristalería, donde había una laguna”, puede leerse de los dichos de Blanco. “Estaba empastillado. Había tomado Rivotril y comencé a abusar sexualmente de mi hija”, confió. Según el documento, Blanco explicó: “después la ahorqué con una remera color blanca que encontré en el lugar”.

Amenazas. El relato continúa: “Para cometer el acto sexual la amenacé que la iba a matar. Y la maté para que no contara y tiré el cuerpo al agua. Yo andaba en bicicleta. Eran como las 20.30 cuando llegué de mi vieja, me cambié la remera, me puse otro pantalón, agarré una soga y salí. Fui a la plaza que está enfrente y me colgué de un árbol. Me pararon mi hermano y unos pibes que cortaron la soga”.

   “No me acuerdo por qué me quise ahorcar. Puede ser por la locura de las pastillas y porque me había dado cuenta de la locura que había hecho (dijo Blanco). Después me fui y me quedé tirado en la vía, detrás del club Sparta. A la madrugada volví a la casa de mi vieja y me cambié otra vez el pantalón. Todos estos días me aguanté en la zona de la vía”.

   Nada contó Blanco sobre la supuesta participación de un segundo hombre en el calvario de la nena de 10 años, un fuerte rumor que aún se escucha entre los vecinos de Parque Casas.
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