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 domingo, 17 de junio de 2007  
Ahorrar y consumir mejor

Un informe que circuló en la reunión de G-8 dice que si en la Unión Europea se cambiasen las lámparas comunes por la de bajo consumo se podrían cerrar 27 centrales de energía de mediano tamaño. En la zona que nos toca vivir, la provincia de Santa Fe, podría pensarse en un ahorro semejante. Calculemos hipotéticamente que hay 800.000 casas y departamentos y que al menos tres de sus habitaciones estén iluminadas con lámparas de 60 watts; tendríamos así un gasto de energía de 144MWatts. Suponiendo que estas lámparas permanecieran encendidas al menos 4 horas, el consumo por día se elevaría a 576MWatts. Con lámparas de 9 a 13 watts el consumo no llega a los 85Mwatts. Es decir, el ahorro permitiría que al menos una central de energía de pequeño porte pudiera dejar de funcionar, o por el contrario, se puede pensar que se ha agregado una central manteniendo la fuente de energía sin variar. Por supuesto esto no ocurre dado el elevado precio que ofrece el mercado para el reemplazo de dichas luminarias y por ello el público consumidor no acceda a dicho cambio. En la idea que es el “mercado” quien impone ese precio, ya que ve el beneficio económico que tiene el usuario al cambiar lámparas de 60 watts por una de 9 watts o porque el tiempo de reposición es elevado, la solución debería buscarse por otro camino. Una solución, por fuera del mercado, sería que fuera la misma Empresa Provincial de la Energía quien produjera industrialmente las lámparas de bajo consumo. Venderlas a un precio conveniente para que todos los sectores de la sociedad se vuelquen a ella y de este modo bajar el consumo de la red de distribución. Por otra parte la empresa, ahorrando la energía de manera efectiva, puede volcarla hacia otras necesidades como a la industria mediana. Esta podría ser una forma de comenzar a administrar los recursos naturales que son limitados y escasos. La empresa del Estado contribuiría de una manera que beneficia a dos sectores a la vez. Por una parte a la sociedad que descomprimiría su gasto sin perder la calidad del servicio y al dichoso mercado que dispondría de energía necesaria para sus crecimientos de producción y crecimiento. Podría ser este el principio de un nuevo tiempo ya que podría industrializar estufas eléctricas de sofisticada elaboración para optimizar la relación watts/calorías y así en otros aparatos eléctricos por el estilo. Sería para mí un desafío digno de asumir por las autoridades provinciales para mejorar la calidad de vida de todos los santafesinos.

Eduardo Ernesto Garay.

DNI 11.696.275


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