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 domingo, 17 de diciembre de 2006  
La semana de Binner
Panorama político por Mauricio Maronna

Mauricio Maronna / La Capital

El justicialismo santafesino ya no tendrá papá. Lo único seguro para el partido de gobierno es la reconfirmación de lo que se anunció en esta columna el domingo 16 de julio de 2006: Carlos Reutemann no será candidato. La novedad es que tampoco aupará a ninguno de los tres postulantes a la Casa Gris, al menos en la interna. El hecho político más novedoso, original y desacartonado provino, sin embargo, del hombre que parece destinado a convertirse en el primer gobernador socialista de la historia: Hermes Binner.

El diputado nacional ingresó el martes a un hotel de calle San Lorenzo dispuesto a demostrar hacia fuera que él no es Fernando de la Rúa, algo que el libro que se lanzaba con toda la pompa intentaba parangonar. Se metió en la boca del lobo intentando demostrar que está en la cresta de la ola, que las balas no lo perforan y que los colmillos de su adversario son de algodón.

"La secta socialista" es un descarnado mapeo por la historia del partido de la rosa, acusado de ser históricamente funcional a las dictaduras hasta constituirse, en el aquí y ahora, en una gigantesca construcción del marketing político. La presencia de Binner, tal vez sin proponérselo, también fue un acto de provocación.

La resolución del episodio (con el protagonista sacándose fotos junto a Jorge Lagna y Sergio Batisttoni, autores del libro) demostró que, afortunadamente, la cultura cívica en la provincia es un tesoro que las futuras administraciones deberán encargarse de preservar.

La decisión del habitualmente circunspecto líder del PS implicó, además, una señal hacia adentro de su partido. Aunque le pongan mordaza a las diferencias, y las internas se parezcan a un unplugged frente a las ruidosas peleas que día a día y mes a mes se suceden en otras agrupaciones del espectro político, en el socialismo también hay intereses cruzados, tácticas que se chocan y liderazgos consolidados y en formación, propios de un partido en crecimiento.

"Me enteré cuando leí el diario. Espero que Hermes no crea que ya ganó la final del mundo, eso sería caer en el mismo error que cometimos en las elecciones del 2003", confió a La Capital un encumbrado dirigente del oficialismo rosarino, todavía sorprendido por la jugada del ex intendente.

La crónica de este diario, riquísima en matices, fue leída, el viernes, con fruición en el principal despacho de la Casa Rosada, minutos antes de que el presidente Néstor Kirchner partiera hacia Río Cuarto, convertida en la capital del morbo.

Entre la maraña de encuestas que atestan una oficina contigua a la del jefe del Estado, un funcionario sin cartera nacido y criado en Santa Cruz comentó a un asesor convocado para acercar novedades sobre el pulso que se vive en la esquiva Rosario: "Este tipo (por Binner) va ganando, es verdad, pero ya se cree gobernador. En un par de meses hay que definir qué vamos a hacer con el justicialismo y jugar a pleno. No podemos llegar a las presidenciales con una mochila cargada de derrotas en el interior...".

La catarata de sondeos que se acurrucan en Balcarce 50 expresa la misma numerología: hay un empate técnico cuando se pregunta por el Frente para la Victoria y el Frente Progresista pero una abrumadora diferencia a favor de Binner cuando la compulsa pasa al terreno de los candidatos.

El justicialismo santafesino se aferra al efecto Estudiantes: achicar paulatinamente las diferencias y lanzar luego (¿en marzo?) la ofensiva final. ¿Quién será el Cholo Simeone, dispuesto a pelear con el cuchillo entre los dientes? ¿Quién oficiará de estratega, como Juan Sebastián Verón? ¿Quién pasará por encima de las marcas, emulando a Mariano Pavone? Preguntas aún sin respuestas.

También fluyen las operaciones de prensa, los intentos por vender información contaminada y las señas falsas para confundir a los desprevenidos.

En el bielsismo anuncian un traspaso en masa del Cuarto Espacio (liderado por Ricardo Spinozzi, Laura Venesia, Lagna y otras referencias) hacia el campo del ex canciller.

En el sector de Agustín Rossi intentan vender una "conversación extensa" con Reutemann como el prolegómeno de un futuro aval hacia el jefe del bloque oficialista en la Cámara baja. Al menos consiguieron que el sobrino del Lole (el diputado provincial Federico Reutemann) fiche en ese espacio y declare que el ex titular del Concejo rosarino "tiene sangre de gobernador".

Hoy por hoy, Rafael Bielsa mantiene una luz de ventaja sobre Rossi y Omar Perotti, quien como única declaración capaz de motivar un título sugerente señaló que no será candidato a vicegobernador de nadie.

El peronismo es una obra en busca del personaje que la interprete, mientras que el Frente Progresista tiene al protagonista pero le falta todavía definir el casting para acompañarlo.

Además de la incógnita sobre quién será el santafesino/a de la ciudad capital que resultará postulante a la vicegobernación, resta saber cómo se distribuirán las bancas entre el ARI, el PDP, el partido de Marcelo Brignoni y otros sellos menores que hacen cola para apoyar a Binner con la maniquea "declaración tribunera" de "no pedir nada a cambio".

Algo de esto último repetirá mañana Elisa Carrió, quien llegará a Rosario para blanquear su adhesión a "Binner gobernador". Lilita sigue manteniendo dos cuestiones en alto: lucidez y alto índice de intención de voto. En el marasmo opositor (una hoguera de vanidades que puede consumir a Roberto Lavagna y Mauricio Macri), la novedad más importante también tuvo que ver con cuestiones futboleras.

La derrota de Boca Juniors puso eufóricos a los kirchneristas que veían en un eventual tricampeonato xeneize la instalación definitiva del jefe de PRO como candidato a gobernador bonaerense. "Mauricio suma votos en los sectores más altos y bajos de la provincia, es el único político opositor que firma autógrafos en las villas y (aunque las encuestas compradas digan lo contrario) está en condiciones de ganarle a (Daniel) Scioli. Fue por eso que Kirchner lo obligó a candidatearse en ese territorio. Además, al no tener aparato propio, el presidente pondrá a su disposición a los caciques del conurbano, que más que barones parecen swingers", comenta la fuente.

Pero no solamente en el kirchnerismo abunda el travestismo político. Patricia Bullrich (ex cavallista, duhaldista y delarruista, entre tantas otras istas) está a punto de cerrar un acuerdo con Carrió, quien también podría llevar como aliado a Sergio Bergman, el rabino cool que alcanzó notoriedad con el triunfo de Joaquín Piña en Misiones.

Carrió y Giustiniani tejieron con la paciencia de la araña un acuerdo que le permitirá al socialismo dejar atrás el nimio 2% de los votos que cosechó en las presidenciales del 2003.

Sin embargo, Binner poco quiere saber del discurso sin dobleces de la chaqueña contra Kirchner. El candidato de Frente Progresista desea mantener línea abierta, y sin interferencias, con la Casa Rosada. Ya manifestó su deseo de que el presidente vaya por la reelección, sabedor de que si la candidata es Cristina Kirchner cambiarán las actuales condiciones de aparente neutralidad que cree ver en el corazón del poder central. Y más si el candidato a vicepresidente es el Lole, como se han anoticiado esta semana los semanarios políticos porteños.

Entre tantas puestas en escena, pasaron casi desapercibidas las definiciones más contundentes con que Binner regó su paso, el lunes, por la ciudad de Santa Fe. Allí mostró su interés en una futura reforma constitucional que modifique la actual distribución de las bancas en la Cámara de Diputados de la provincia y se mostró una vez más a favor de la unicameralidad, opción para neutralizar una futura mayoría justicialista en el Senado, aun constituyéndose en gobernador.

La audaz movida que ensayó al hacer acto de presencia en el acto justicialista que denostó a "la secta socialista" lleva implícita la sensación que domina a los principales actores de la política santafesina: quien gane en septiembre estará una década aferrado al Sillón del Brigadier.

Poco a poco la sensación térmica intrapartidaria se pone en sintonía con la bochornosa temperatura estival. Es cierto también que, hasta ahora, el entusiasmo que la sociedad independiente deposita en la campaña es tan endeble como el servicio energético. Habrá que esperar que no se apague la luz.
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