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 sábado, 14 de octubre de 2006  
Asaltan a un empresario y lo balean cuando huía
Es dueño de un conocido restaurante. Dos ladrones le dieron un culatazo y le dispararon. La bala entró por la espalda y se alojó en un brazo. Terminó internado

Un empresario gastronómico recibió un disparo de bala por la espalda, cuyo recorrido terminó en un brazo, cuando intentaba escapar de dos ladrones que lo habían asaltado mientras guardaba su automóvil en una cochera de barrio Belgrano. El hombre asaltado, que es karateca, sufrió además un corte en la cabeza producto de un culatazo que se ligó mientras se defendía a las piñas de los asaltantes. Tuvieron que internarlo en un sanatorio privado.

El atraco ocurrió a la 0.45 cuando Javier Riboldi, de 40 años, se dirigía a estacionar su Fiat Palio color azul en una cochera de Campbell al 1100. Unos minutos antes, el comerciante había dejado a su familia (esposa y tres hijos) en su casa ubicada a cuatro cuadras de allí. La idea era, una vez que el vehículo quedara guardado, salir todos juntos a tomar un helado. Pero el plan familiar se frustró por el inquietante incidente.

Dos delincuentes sorprendieron a Riboldi cuando entraba con su auto en la cochera. Riboldi es dueño del restaurante Las Palmas, ubicado en avenida Francia y San Juan, y también tiene la concesión de un bufete en Crespo y Montevideo. Por eso, fuentes policiales no descartaban que los delincuentes hubieran pensando que el empresario tenía en su poder la recaudación del día de alguno de sus negocios.

Riboldi ingresó al garaje y dejó el portón abierto. Lo encañonaron cuando bajaba del auto. "Dame la plata y el celular", le ordenó uno de ellos. Riboldi contestó que no tenía dinero, pero como los ladrones insistieron comenzó una pelea. Al parecer, el comerciante decidió recurrir a sus conocimientos de karate para defenderse. Pero también recibió un culatazo que le produjo una herida profunda en la cabeza.

Según narró Silvia, la esposa del comerciante, los ladrones le habían requerido también las llaves del auto. La alarma del auto se activó y lo obligaron a apagarla. En esa circunstancia, otro inquilino de la cochera llegó con su vehículo mientras se consumaba el atraco. La inesperada aparición de ese vehículo hizo que el delincuente que portaba el arma intentara esconderla entre sus ropas, pero al parecer el conductor llegó a advertir lo que sucedía en ese momento (tres personas dentro del galpón, una de las cuales estaba armada) y entonces optó por escapar a toda velocidad.


Evasión y disparos
La súbita aparición del testigo y su fuga hizo que Riboldi aprovechara los instantes de confusión generados y saliera corriendo hacia la calle. Fue entonces cuando le dispararon. La bala se le metió por la espalda a la altura del omóplato y quedó alojada en un brazo. Así y todo, Riboldi siguió en pie. Según testigos, el empresario llegó hasta Mendoza y luego giró hacia el oeste hasta llegar a una estación de servicios ubicada en Cullen.

Ahí, de acuerdo a gente que vive en la cuadra, intentó cruzar la calle para pedir ayuda en un ciber, pero se quedó sin fuerzas. El hombre fue trasladado al hospital de Emergencias Clemente Alvarez y luego derivado a un sanatorio privado, donde quedó internado en estado delicado. El caso es investigado por la seccional 14ª y hasta ayer no había ninguna pista acerca de los autores del atraco.

"Mi marido corrió herido como una cuadra. Intentó parar a taxis y a otros autos pero nadie le hacía caso. Llegó corriendo hasta un ciber de calle Mendoza y ahí si consiguió que lo socorrieran", dijo Silvia a Canal 6. La mujer dijo que los delincuentes, según el relato de su marido, le efectuaron dos disparos antes de herirlo. "Pero las balas no salieron", narró..

El médico de guardia que lo atendió en el Heca, Rodolfo Varrone, señaló que la situación del brazo herido del paciente habría sido comprometida en caso de no recibir atención. Por la tarde lo atendían en el Sanatorio Plaza.
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