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 sábado, 22 de julio de 2006  
Hobby > coleccionista de piedras
Precioso tesoro
Ricardo Lingua es poseedor del único museo de rocas y minerales de la provincia, con ejemplares de todo el país y el mundo

Paulina Schmidt

Más allá de algunas creencias que sostienen que las piedras poseen poderes especiales, enigmáticos y hasta ocultos, las rocas, ricas en minerales y cautivantes por su apariencia, tienen mucho para ofrecer. Ricardo Lingua es técnico químico y hace quince años decidió instalar su propio museo con ejemplares del país y el mundo. Su pasión en busca de nuevas rocas no descansa, al punto de estar siempre planeando un nuevo viaje.

"Colecciono piedras desde hace cuarenta años y mi primer contacto fue en la escuela secundaria cuando cursaba la materia mineralogía", cuenta Lingua a Estilo, desde el museo Piedras Blancas, instalado en Pueblo Esther.

Si bien se dedica a la actividad papelera, ser coleccionista y viajar por todo el país es su cable a tierra. Por sus manos pasaron todo tipo de rocas y minerales, y por su microcospio, la posibilidad de apreciarlas y analizarlas en profundidad. Las más raras, excéntricas y clásicas reposan sobre las vitrinas. De todos los tamaños y colores, las provincias de Córdoba, San Luis, Chubut, Neuquén y en especial Catamarca albergan los más preciados tesoros en minas y canteras.

"De a poco fui armando el museo. En estos momentos tengo muchas cajas con piedras que todavía no he podido analizar y clasificar. Cuando llegamos a una mina, sabemos de antemano qué mineral buscamos. Casi siempre solos, a punta de martillo y pico de minero, lo extraemos. Hasta sacamos árboles petrificados a doscientos metros de profundidad", cuenta el químico.

Piedras Blancas figura en el registro de la Asociación de Museos de Santa Fe, y es el único con estas características en la provincia. "Recorrimos el país. Hace poco tuvimos acceso en Catamarca, una de las provincias con más riquezas minerales, a una mina de jade blanco y verde, una variedad que no se encontraba en la Argentina", detalla Lingua, acompañado casi siempre por su familia y nuevos amigos en cada travesía.

Además de las rocas que consigue por sus propios medios, Lingua intercambia con otros coleccionistas del mundo. "El único problema es que cuando las piezas no tienen valor comercial, los fletes son caros".

Con un microscopio, el técnico analiza piedra por piedra. En busca de minerales, anida la misma capacidad de asombro de los primeros años. "Cuando uno se sumerge a través de la lente, parece que viajara por el espacio a través de la luz y el brillo que posee cada roca".
Plazoleta de rocas
Antes de ingresar al museo, una plazoleta reúne las piezas más representativas: geodas de cuarzo (Uruguay), rodocrosita (Catamarca), cristales de turmalina (San Luis) y piritas de hierro de color cobrizo (Perú), entre otras. También, un basal negro de titanio y níquel, conocido como piedra campana por su sonido, y un onix de 500 kilos, originario de San Luis, la más pesada que logró extraer.

En el interior de la sala, la iluminación se ocupa de mostrar los atributos de cada una de las piezas: brillo, corteza y esfumados. Entre el verde de la piedra malaquita traída de Perú y Africa, el color marrón de jaspe o lápislazuli (azul) procedente de Chile, otras rocas llaman la atención. El cuarzo, asegura Lingua, es la que mayor variedad presenta: puede ser blanca, violeta o negra.

Para conocer un poco más acerca del cautivante mundo de las piedras, Lingua explica que la mendocita, por ejemplo, es blanca y tiene pelos. En cambio, la piedra calisa posee figuras que parecen helechos petrificados formados al expandirse el gas de manganeso sobre la superficie.

Con respecto al tallado, dependerá exclusivamente de la dureza que posea la roca. La rodocrocita, por ejemplo, en contraposición al cuarzo, se puede cortar y pulir perfectamente.

De la misma manera que la mineralogía, la arqueología y la paleontología consiguieron entusiasmar a Lingua. En sus viajes halló raspadores, puntas de flecha, palas de piedras utilizadas por los atacamas para la agricultura, y adornos de plata pertenecientes a los mapuches. Conforme su estilo de que todo lo que encuentra lo guarda, colecciona monedas, billetes y estampillas de todos los países.
La riqueza de los minerales
"Si observamos una roca detenidamente, vemos que está formada por un cúmulo de minerales que son cuerpos homogéneos, cuya composición química y propiedades están bien definidas por su consistencia. Los minerales se extraen del interior de la tierra mediante pozos y galerías; son sustancias naturales que se originan sin intervención de los organismos vivos", comenta el coleccionista.

Para clasificar y diferenciar los minerales hay que tener en cuenta sus propiedades. "El color es la característica que primero se puede apreciar bajo una luz intensa. El brillo metálico o no dependerá de la manera en que ésta se refleje. Luego, se diferencian por la dureza; la raya o color de la huella cuando es frotado, y por último, la transparencia, determinada por el contorno de la figura a través del cristal. Existen otras propiedades más específicas y que también ayudan a determinar la clasificación", concluye el especialista.
Rodocrocita, piedra nacional
Debido a su estructura y coloración rosada, la rodocrocita es una de las más llamativas del mundo. De origen griego, significa color rosa carne, y presenta la mayor parte de sus ejemplares en tonalidades claras y oscuras y una textura fibrosa. Las bandas rosadas se encuentran separadas por un material blanco grisáceo y su color varía de acuerdo a la composición química y mezcla de carbonatos de calcio, magnesio, hierro y manganeso.

La mineralización es de origen volcánico y se localiza en una chimenea volcánica en las Sierras Capillitas, pertenecientes al nevado de Aconquija y a 3.200 metros sobre el nivel del mar, en la provincia de Catamarca. En masas importantes, la rodocrocita es un mineral industrial para el aprovechamiento del manganeso, principalmente en la industria del acero.

La roca es de fácil exfoliación y relativamente blanda de pulir. Puede utilizarse para ornamentación, joyas y otros usos. Además del museo y su gran variedad de rocas y minerales, Lingua instaló un negocio con objetos decorativos en rodocrocita. Animales, alhajeros, monumentos, candelabros y esferas son algunas de las piezas más representativas.

La piedra semipreciosa se trabaja artesanalmente sólo en Argentina, por eso se la conoce como la piedra nacional.
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