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 domingo, 03 de julio de 2005  
Los diputados santafesinos están discutiendo una ley similar a la que se pondrá en marcha en Buenos Aires
Se abrió el debate sobre la producción de ropa de todos los talles
Las mismas chicas aseguran que sólo es posible lucir determinadas marcas si se tiene un cuerpo 90-60-90

Carina Bazzoni y Laura Vilche / La Capital

Los fabricantes de ropa deberán ensanchar los talles si en la provincia prospera un proyecto de ley que actualmente se discute en la cámara de Diputados. La norma -similar a la que entrará en vigencia en Buenos Aires cuando estén en las vidrieras las colecciones de verano- obliga a los industriales a comercializar y ofrecer al público todas las medidas de ropa. Una manera de que los flacos y los gorditos, los small y los extra large, puedan encontrar pantalones y camisas de última moda en todas las pilcherías. Más allá de que el proyecto se convierta en norma, lo cierto es que el debate está lanzado, y cada sector tendrá algo por decir.

En rigor, en Santa Fe comenzó a pensarse en una ley de talles hace muchos años. Ya suman tres las iniciativas ingresadas en este sentido: las primeras cruzaron las puertas de la cámara de Diputados en el 2001 y el 2003 pero perdieron estado parlamentario. El 2 de junio pasado, el proyecto volvió a presentarse, y actualmente está en discusión en la comisión de Industria, Comercio y Turismo.

La iniciativa plantea ni más ni menos que se confeccionen prendas "en todos los talles, de manera tal que cubran todas las medidas antropométricas". Y, al mismo tiempo, obliga también a los comerciantes "a tener en existencia" todos los números. Si esto no sucede, se faculta al Ministerio de la Producción a aplicar sanciones que incluyen desde multas económicas, hasta la clausura de locales.

Básicamente, el proyecto apunta a que los modelos de indumentaria "se adecúen a las necesidades de todas las personas de forma igualitaria" y pretende evitar los riesgos derivados de no poder calzar en el talle perfecto.

"Para muchos adolescentes es imposible acceder a determinados tipos o marcas de ropa. Y si bien el tema podría parecer superficial, genera problemas importantes en la personalidad y la conducta de los púberes", aseguró la autora del proyecto, Miriam Benítez, diputada del Partido del Progreso Social.


Para siluetas perfectas
Los jóvenes viven esto a diario. "Me parece bárbaro que las marcas tengan que tener modelos más grandes", festejó Lina, cansada de que le digan "talle para vos no tengo" cada vez que entra a un negocio pidiendo un pantalón. La adolescente tiene 16 años, pesa 66 kilos, mide 1.55 metro y se queja de que "nunca" encuentra ropa moderna donde entre su cuerpo.

Muy lejos de ese problema, Florencia, de la misma edad pero de 1.72 metro, 54 kilos y un talle 36 de pantalón, opina sobre el tema. "Algunas marcas no fabrican ropa más que para chicas perfectas y obligan a muchas de mi edad a comprase ropa embolsada, o a vivir en jogging".

Para la pediatra Mirta Guelman, las quejas de las chicas no son nada nuevo pero propone analizarlas desde otra óptica. A su juicio, las leyes de talle pueden ayudar a que los adolescentes sean respetados como consumidores pero no garantizan la legitimación de un tema que cree es del orden de lo cultural.

"Los negocios y fabricantes de indumentaria trabajan sobre lo que los adolescentes creen y saben, les interesa que sepan poco y crean en cosas frívolas y esto no se frena con leyes, sino con vacunas explicativas. Los chicos deben aprender a valorarse, más allá de la talla que tengan", sostiene la profesional.

La norma que está en discusión en la cámara de diputados de la provincia establece que la confección y marcación de las prendas deberá ajustarse a las normas del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (Iram). Así, en las estanterías de los locales deberán encontrarse prendas para mujeres y jóvenes hasta el talle 54. Algo bastante diferente a lo que sucede actualmente.


Apenas hasta el 46
El jueves pasado, La Capital recorrió los locales céntricos de cuatro marcas producidas en la ciudad y sólo en una pudo encontrar jeans con talles más grandes del 46. "Sólo trabajamos del 34 al 41", se disculpó la empleada de la firma Nasa. En Sólido y Fiorucci las respuestas fueron más o menos las mismas. "Tenemos sólo del 36 al 42", se escuchó en el primer lugar. "Solamente hay del 34 al 39", se indicó en el segundo.

Unicamente en los probadores de Unimog, los clientes se pueden calzar jeans talles 44, 46 y hasta 48. Y, contrariamente a lo que podría pensarse, "son los que más se venden", aseguró la encargada del local.

Con todo, otros son los testimonios que ofrecen los directivos de estos comercios. "Nuestra marca tiene muchos modelos grandes", remarca Mauricio Gutman, gerente general de Nasa. De todos modos, reconoce que la firma -con locales en Buenos Aires- deberá hacer algunos ajustes para adecuarse a la normativa. "El problema es que se ha lanzado este anuncio muy a destiempo, quien conoce cómo trabajan los que diseñan y producen indumentaria saben que en marzo ya comenzamos a trabajar con la ropa de verano y ya tenemos la producción en marcha", explica.

Daniel Marrochi es uno de los titulares de Fiorucci, Sólido y Archie. Dice que comparte la queja de muchas adolescentes que no encuentran talles en los comercios de moda, pero aclara que los empresarios se mueven al compás de las leyes del mercado.

"Claro que se fomenta el modelo triunfador del flaco o la flaca alta. Yo mido 1.65 metro y eso lo tengo muy claro. Pero ¿por qué antes de obligarnos a producir ropa que tal vez no podamos venderle a nadie, no se hace una ley que obligue a los publicistas y agencias de modelos a usar un 30 por ciento de modelos de grandes talles en sus anuncios?", se pregunta.

El empresario local agrega que sus marcas tienen algunos modelos grandes y muy grandes porque así los piden los chicos y chicas, aún los muy delgados. "Ahora se usa la onda surfer citadina o hip hop, pantalón ancho y de tiro bajo que deja ver el culote de las chicas. Hay talles para todos los que se animen a usarlos", remarca.

En la provincia de Buenos Aires la ley de talles entrará en vigencia a partir del 21 de diciembre y, desde la Dirección de Comercio bonaerense, ya se advirtió que los negocios comenzarán a ser controlados, centímetro en mano.

En principio, la norma apunta a los fabricantes y comerciantes de indumentaria para mujeres adolescentes que deberán ofrecer prendas en una amplia gama de talles y medidas, a riesgo de ser multados entre 100 y 500 mil pesos, o que se les clausure preventivamente el local en caso de incurrir en falta reiterada.

Además también tendrán que incluir ahora, junto a la etiqueta con la marca, un pictograma con la indicación del talle y su valor en centímetros según las normas IRAM.
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A veces con modelos de la misma marca una prenda cierra y otra no.

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