Año CXXXVII Nº 49638
La Ciudad
Política
Economía
Información Gral
Opinión
La Región
El Mundo
Policiales
Cartas de lectores



suplementos
Ovación
Educación
Escenario


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 21/10
Mujer 21/10
Economía 21/10
Señales 21/10
Educación 20/10
Página Solidaria 17/10
Estilo 06/10

contacto

servicios
Institucional



 sábado, 27 de octubre de 2007  
Neil Young resucitó un viejo proyecto de las cenizas de su casa en Malibú

Neil Young estrena un álbum que debía haber salido a la luz hace 30 años. Debido a que en 1978 —un año después de componerlo— se incendió su casa cercana a Malibú, en California, todo el material que tenía grabado se perdió. En cierta manera, el guitarrista regresa con un disco inédito pero que debía pertenecer a otra generación y que, no obstante, eligió editar hoy. En aquel caso se debió llamar “Chrome Dreams” y ahora se llama “Chrome Dreams II”.

   Co-producido entre Young y Niko Bolas, el álbum incluye varios temas grabados por el canadiense en los años 80, entre ellos el primer single, “Ordinary People”, canción de una duración superior a los 18 minutos y que es una reflexión sobre el alcoholismo. Exactamente, el CD incluye tres viejos temas y siete nuevas canciones, y fue presentado como la segunda parte de aquel malogrado álbum, cuya edición estaba prevista en 1977.

   Para alimentar todavía más la leyenda de este disco inédito, además de haberse quemado el master original con toda la documentación, los diseños, la portada y créditos artísticos, en 1992 apareció en Alemania un acetato de la grabación original e incluso llegó a estar en el mercado negro. Algunos críticos afirman que de haberse publicado en su día, habría sido una de las obras maestras de Neil Young.

   El disco es un trabajo con acústica en mano, realizado desde la emoción y con ciertos pasajes melancólicos que evoca a los comienzos más tranquilos de un artista que también sabe de qué se trata el rock duro y eléctrico. “Beautiful Bluebird”, con banjo americano y armónica incluida, abre un CD cargado de pasión y sosiego. Sólo en “Spirit Roa” y “Dirty Old Man” Young sube el tono de las seis cuerdas, mientras que “No Hidden Path”, una de las nuevas canciones, dura 13 minutos. En el último tema aparece un coro colegial acompañado de un piano, mientras Young interpreta la lenta y enternecedora “Way”.

   Neil Young, mito viviente del rock norteamericano, sigue siendo uno de los músicos más prolíficos e imprevisibles de la música de las últimas cuatro décadas, extraordinario tanto en su faceta más sensible y acústica como en su ferocidad eléctrica y distorsionada de su guitarra. Su musicalidad junto a una lastimera y nasal voz influenciaron a nombres tan dispares como Pearl Jam, Teenage Fanclub, R.E.M., Jayhawks o Dinosaur Jr.
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo



  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados