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 domingo, 08 de abril de 2007  
Crimen del maestro: "La policía nos salió a cazar"
Alejandro García, de Aten, fue testigo directo del disparo que terminó con la vida del maestro

Javier Felcaro / La Capital

Alejandro García estaba, el miércoles pasado, a escasos metros del auto que ocupaba Carlos Fuentealba sobre la ruta 22. En plena huida con el tándem de los rezagados, el secretario de prensa de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (Aten) fue testigo directo del demencial ataque policial que segó la vida del profesor. Por eso no tiene la menor duda sobre lo ocurrido en Arroyitos: "Nos salieron a cazar".

Los docentes neuquinos, de paro desde el 5 de marzo, decidieron bloquear las rutas tras recibir la última oferta oficial, una escala salarial que tenía como mínimo 1.140 pesos para los maestros primarios y que fue rechazada por considerar que buscaba fragmentar la protesta al no contemplar aumentos para los secundarios.

"No hubo respuestas ni llamado al diálogo para discutir no sólo los sueldos frente a la elevadísima canasta familiar de Neuquén, que toma como parámetros a los petroleros y al turismo, sino otras cuestiones laborales", recordó García a La Capital.


Números
En la provincia patagónica el alquiler de un monoambiente asciende a los 1.300 pesos Un trabajador del petróleo denuncia Aten gana 5.000 mientras que el básico docente llega a los 399 que en el bolsillo varía de los 940 a los 1.200 según la antigüedad

A principios de mes se decía que sólo una llamada de la administración de Jorge Sobisch podría impedir los cortes. Finalmente, la contestación llegó de la peor manera: escrita con sangre.

"Nos salieron a cazar, a matar. No fue casual que asesinaran a uno de los delegados. Tampoco que mandaran a policías cuestionados y denunciados" como José Darío Poblete, el supuesto verdugo de Fuentealba, graficó García, aún recuperándose de los golpes sufridos.

Unos 600 docentes habían llegado a Arroyitos para obstruir el paso hacia los centros turísticos. Aunque la policía se los impidió con gases lacrimógenos y postas de goma. Luego, cuando regresaban a la capital neuquina, los uniformados arremetieron con el objetivo de liberar un carril de la traza.

Fue entonces cuando un policía gatilló desde muy corta distancia su lanzagases sobre el Fiat 147 blanco. La granada cilíndrica atravesó la luneta trasera y destrozó la cabeza de Fuentealba.

García advirtió que Poblete no es el único efectivo que incurrió en excesos. "La orden era atacar con ferocidad. Un policía, mientras golpeaba a una maestra tendida en el suelo, gritó: «No vamos a parar»", reveló el gremialista. E insistió en que "no hubo enfrentamiento".

"Incluso, los pocos varones intentamos improvisar un cordón humano para frenarlos, pero nos pasaron por encima", contó García. El disparo contra Fuentealba se produjo luego de una persecución que duró "unos 15 kilómetros".

A la represión le siguió la crisis política, inmersa en un estado de movilización constante en las calles. Y, si bien hay un pedido de juicio político en puerta, García alertó sobre la mayoría que Sobisch posee en la Legislatura.


Suerte echada
No obstante sepultó el futuro político del gobernador y sus chances presidenciales porque la Casa Rosada lo instaló como oposición funcional y después de la muerte del docente el Movimiento Popular Neuquino MPN omnipresente en los últimos 40 años excepto durante el período negro de la dictadura militar y que llevó a Sobisch al poder comenzó a dejarlo solo

Además de las incapacidades del gobernador, el representante de Aten criticó a la Nación por el "irresponsable anuncio" de los 1.040 pesos de piso salarial sin dimensionar su efecto en las distintas realidades provinciales.

Fuentealba tenía 41 años, esposa y dos hijas, una de 10 y otra de 14. El mejor homenaje, según García, es "recordarlo como un laburante y un delegado que no sólo iba a ganar su salario, por el cual reclamó y murió, sino a enseñales a pensar a los más postergados para que criticaran su realidad y analizaran el porqué de tantos pobres en una provincia rica".
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Fuentealba, el miércoles pasado, agoniza en al rura 22.

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