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 domingo, 04 de febrero de 2007  
Marshall, una vida de otro tiempo

Alfred Marshall nació en Clapham, al sur de Londres, el 26 de julio de 1842. Realizó sus primeros estudios en la Merchant Taylors' School merced a la ayuda económica que le brindó el director del Banco de Inglaterra, del cual su padre era cajero.

Su incorporación al St. John's College de Cambridge, donde originalmente pensaba estudiar física molecular, colmó todas sus ambiciones. Sin embargo "la súbita irrupción de un acuciante interés por los fundamentos filosóficos del conocimiento" terminó orientando su formación hacia los estudios metafísicos y, posteriormente, a la ética.

Sus "dudas sobre la justificación intrínseca de la desigualdad" lo llevaron a visitar "...los barrios más pobres de diversas ciudades ... mirando los rostros de los más humildes. Inmediatamente después decidí abordar con todas mis energías el estudio de la economía política".

En 1868, a su regreso de Alemania, adonde había viajado para estudiar a Kant -"el único hombre al que siempre había venerado"- en su lengua original, accedió a una cátedra de ciencias morales en Cambridge, creada especialmente para él.

En 1875 visitó los Estados Unidos con el propósito de estudiar "la protección arancelaria en un país nuevo", viaje del cual solía afirmar que más que aprender mucho, había comprendido las cosas que necesitaba aprender.


El hombre
En 1870 Mary Paley, una de las primeras mujeres en obtener un título en Cambridge, conoció a Marshall, de quien aparentemente se habría enamorado a primera vista ("pensé que nunca había visto un rostro tan atractivo con sus rasgos delicados y sus ojos luminosos", confiesa en sus notas biográficas).

En 1875 fue invitada a sucederlo como conferencista para las alumnas de Newnham Hall (posteriormente Newnham College), lo que la convirtió en la primera mujer a cargo de un curso de economía en Cambridge. Al año siguiente, época en la que había comenzado a asistir a las clases de su futuro esposo, se comprometieron, casándose en 1877.

Como el mantenimiento de su fellowship le exigía el celibato, Marshall debió abandonar Cambridge y se trasladó a Bristol, donde fue el primer rector del University College.

Posteriormente desarrolló una breve pero brillante carrera en Oxford, retornando definitivamente a Cambridge en 1885, después de la reforma que autorizaba el matrimonio de fellows, donde el economista vivió hasta su muerte, junto a su esposa y su criada Sarah, quien los acompañó cuarenta años.

A pesar de no haber intervenido frecuentemente en la vida académica de la universidad, Marshall tuvo una activa participación en tres hechos que por su trascendencia vale la pena mencionar. En 1890 realizó una amplia convocatoria para discutir propuestas relativas a la fundación de una asociación económica, de la cual surgiría la British Economic Association Royal Economic Society).

En 1903 consiguió concretar el anhelo que lo había desvelado desde su retorno en 1885: la creación de una facultad propia para la economía y las materias afines de ciencia política, lo que lo convirtió en el fundador formal de la Cambridge School of Economics.

Por último, en el debate que dividió a Cambridge en 1896 acerca de la posibilidad de conceder a las mujeres títulos en esa universidad, se colocó -desafortunadamente- del lado de quienes se oponían a esa reivindicación, sin ninguna consideración por los sentimientos de su esposa, quien desde su regreso había retomado la enseñanza en el Newnham, y contradiciendo al mismo tiempo las ideas que había desarrollado en su ensayo de 1873.

En el caso de Marshall resulta prácticamente imposible escindir su producción escrita de su actividad docente, que comenzó a ejercer en su juventud, durante la cual, además de sus clases en Cambridge, daba lecciones particulares de matemática para mejorar sus ingresos, como era frecuente en esa época de bajos salarios e inexistencia de jubilaciones.


La enseñanza
Posteriormente continuó enseñando economía tanto en Bristol como en Oxford y, a su regreso a Cambridge, ejerció la docencia regularmente durante 23 años, hasta que renunció a su cátedra de economía política en 1908, a los sesenta y seis años de edad, después de haberse dedicado a la enseñanza durante más de cuatro décadas.

Utilizaba un método de enseñanza informal que probablemente se haya acentuado con el correr del tiempo, según sugiere Keynes, quien reconoce que "en 1906, cuando asistí a sus clases, era casi imposible tomar apuntes coherentes".

Con respecto a su costumbre de no llevar escrito el contenido de sus exposiciones, su esposa recordaba: "Algunas veces, antes de ir a la universidad tomaba alguna nota y en el camino reflexionaba sobre lo escrito. Decía que la razón por la que tenía tantos alumnos que pensaban por sí mismos era porque nunca se preocupaba de presentar la materia en forma ordenada o de dar explicaciones. El propósito de sus clases consistía en obligar a los estudiantes a pensar con él".

Como profesor, era extremadamente dedicado y generoso con los estudiantes, quienes le profesaban una gran admiración y para los cuales, como afirma Keynes: "Nunca dejó de ser, un sabio y un maestro, inmune a la crítica, padre espiritual y fuente inagotable de inspiración".

Marshall fue un autor tardío. Durante sus nueve años de fellow y conferencista en el St. John's College, sólo publicó un par de artículos sobre Jevons, uno sobre la teoría del valor de Mill y su conocido ensayo "The Future of the Working Classes".

Su ópera prima, "Economía de la industria", un manual para los cursos de extensión cultural que originariamente se había comprometido a escribir Mary Paley, con quien compartió la autoría, recién se publicó en 1879. En ese mismo año H. Sidgwick -a quien Marshall reconociera como su padre y su madre espirituales-, decidió realizar una edición privada de algunos capítulos de lo que debió haber sido "The Theory of Foreign Trade, with some Allied Problems relating to the Doctrine of Laisser Faire", que se difundieron dentro y fuera de Inglaterra con el título de "The Pure Theory of Foreign Trade" y "The Pure Theory of Domestic Values".

La publicación de estas obras le otorgó una notable reputación tanto entre sus colegas como ante la opinión pública, reconocimiento que se vio reforzado por la temprana muerte de Jevons en 1882, situación que lo posicionó como el economista inglés más influyente del momento. Pero es recién en 1890, con la aparición de los "Principios de Economía, Volumen I" (designación que se mantuvo hasta la cuarta edición de 1910, cuando ya era claro que no escribiría el segundo volumen), que Marshall alcanza la cima de su prestigio intelectual. Con esta obra, en la cual introduce explícitamente el elemento "tiempo" ("Las nociones de período largo y breve son suyas", reconoce Keynes) y desarrolla conceptos tales como elasticidad de la demanda, excedente del consumidor, cuasi-renta y firma representativa, realiza su más importante contribución a la teoría económica.


Economía diagramática
Si bien Marshall puede ser considerado el fundador indiscutido de la economía diagramática, a la que Keynes definiera como "ese elegante mecanismo que generalmente ejerce una potente atracción sobre principiantes inteligentes", estos métodos fueron perdiendo centralidad en el desarrollo de su obra, y en el prólogo a la primera edición de los Principios les asigna una utilidad limitada ("La argumentación contenida en el texto nada tiene que ver con estos diagramas, los cuales pueden omitirse..."), a la vez que le otorga al álgebra el carácter de un instrumento práctico de uso personal.

Casi tres décadas después de la aparición de su obra magna se publicó finalmente "Industria y Comercio", en cuyo prefacio su autor, que había alcanzado ya los setenta y siete años, expresaba: "La vejez indica que para mí se está acabando el tiempo de pensar y de hablar".

En 1922, poco después de cumplir ochenta años, completaba "Dinero, crédito y comercio", que se publicaría al año siguiente y, en cuyo prólogo el economista dice: "Aunque la vejez me apremie no desespero de poder publicar algunas ideas que tengo sobre la posibilidad de progreso social", que esperaba plasmar en una nueva obra que planeaba titular " Progreso: sus condiciones económicas", proyecto que truncó su fallecimiento el 13 de julio de 1924, dos semanas antes de cumplir 82 años.

A su muerte la biblioteca de Marshall pasó a la universidad para uso de los estudiantes de grado y, junto con la biblioteca circulante que había creado el economista, se convirtió en The Marshall Library of Economics, de la cual Mary Paley -con sus setenta y cinco años de edad- fue nombrada bibliotecaria honoraria adjunta, cargo en el que se mantuvo durante casi dos décadas hasta su fallecimiento el 7 de marzo de 1944.
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