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 sábado, 26 de marzo de 2005  
Silenciosa espera en la Casa Rosada

El gobierno esperaba ayer en silencio una casi segura declaración de la Santa Sede con críticas al decreto presidencial que destituye a monseñor Antonio Baseotto, mientras que varias voces eclesiásticas exigieron que se especifique por escrito los alcances de la resolución oficial.

La notificación vaticana advertirá que el documento rescinde "unilateralmente" el concordato suscripto en 1957 y declarará "sede impedida" al obispado castrense por condicionar el accionar pastoral de Baseotto ("legítimamente" elegido). También le reclamará a la Casa Rosada que rectifique su posición para evitar que Argentina violente la "libertad religiosa".

El vocero del arzobispado de Buenos Aires, presbítero Guillermo Marcó, explicó que "lo que no entiende la Santa Sede es por qué un gobierno del mismo partido" que el del ex presidente Eduardo Duhalde, quien firmó el acuerdo para la designación de Baseotto, "ahora pide la suspensión del obispo".

El vocero arzobispal sostuvo que es "contradictorio" el comportamiento del Ejecutivo ya que lo escrito no condice con las declaraciones de sus funcionarios.

"Lo que está escrito le impide a Baseotto el ejercicio de su ministerio, con lo cual se rompe en forma unilateral un tratado que tiene rango internacional", certificó el sacerdote porteño.

En ese sentido, indicó: "El canciller (Rafael Bielsa) sale a decir que Baseotto puede ejercer su ministerio. Esto es contradictorio, y por eso se pide que lo deje sentado por escrito".

"La realidad es que el hecho de removerlo, quitarlo o trasladarlo es una potestad de la Santa Sede. El Estado argentino no tiene atribución para impedir el ejercicio de su ministerio", precisó Marcó.


No exagerar
El obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto, coincidió en la necesidad de que haya un escrito que aclare la situación de Baseotto. Pero opinó que considerar a la Argentina como un país donde no existe la libertad religiosa "sería tan exagerado como impedirle a un obispo ejercer su ministerio".

"También sería exagerado de parte del gobierno si esto fuera así", subrayó el prelado, quien aconsejó que tanto en esta como en otras cuestiones "es importante que haya diálogo".

Paralelamente, Duhalde afirmó que "se debe poner en discusión si es necesaria esa vicaría castrense". Luego él mismo dio su opinión: "Para mí, no tiene ninguna necesidad".
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