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 miércoles, 21 de abril de 2004

El alquimista escocés no dudó en abrir el baúl de sus gustos clásicos
David Byrne vuelve a sorprender con un nuevo disco
En "Grown Backwards", el ex líder de Talking Heads se animó a incluir dos piezas operísticas de Verdi y Bizet

El multifacético David Byrne, que creó un estilo por hacer lo que no se espera de él, volvió a sorprender con un nuevo disco, "Grown Backwards", en el que se anima con dos tonadas de ópera, además de trabajar con melodías, lounge music y pop.

Desde que fundara los míticos Talking Heads, en plena efervescencia punk de Nueva York, hasta hoy pasaron 27 años en los que David Byrne hizo de cantante, músico, compositor, productor, realizador de videoclips, coreógrafo, autor teatral, descubridor de talentos al mando de su propia discográfica, fotógrafo, artista multimedia y actor. Por todo esto, su talento en algún momento se cruzó con artistas como Bernardo Bertolucci, Brian Eno, Caetano Veloso, Robert Wilson, Selena, Win Wenders, Marisa Monte y Riuchi Sakamoto, entre tantos otros.

Byrne viajó a Glasgow, Texas, Londres y Nueva York a fin de buscar el mejor sonido de las cuerdas, metales y percusiones. En todos los sitios donde viajé llevaba una pequeña grabadora donde iba recogiendo ideas y melodías que cantaba directamente al micro", contó.

Sobre las dos arias de ópera de Verdi y Bizet incluidas en el álbum, Byrne dijo que la elección fue casi accidental. "Me di cuenta de que eran canciones maravillosas y que posiblemente podría interpretarlas, no en un estilo operístico tradicional pero sí sacadas de su contexto original, como canciones sin más".

El álbum comienza con "Glass, Concrete & Stone", tema que ya sonaba en los créditos finales del último filme de Stephen Frears, y termina con "Lazy", un hit de house cuya letra escribió con música de X Press 2. La canción que hizo para la película "Dirty, Pretty Things", según el propio Byrne fue una prioridad de la discográfica. "Por supuesto, a mí me gusta también y no desentona nada en el disco". Respecto a "Lazy", el músico escocés contó: "La versión del álbum está sacada de una remezcla hecha por el grupo The Free Form Five. La arreglé para cuerdas y electrónica hasta alargarla bastante. Mi versión dura diez minutos, mucho más que la versión que se conoce".

La otra gran virtud de "Grown Backwards" ("crecido hacia atrás") es que refleja el fuerte vínculo que tiene con Nueva York, donde está afincado desde hace más de veinte años. Tras el efecto 11-S, asegura que la vida, el motor creativo que yace en Nueva York, no pasa por sus mejores horas. Pero también asegura que hay un lugar para el optimismo: en las notas que incluye en el disco escribe que durante los muchos años de su existencia cotidiana en la ciudad norteamericana "hubo amor, miedo, tristeza y frustración. Se han producido dos guerras, una por revancha y la segunda para asegurarse los intereses petrolíferos. Al igual que muchos otros, yo también hice lo posible para detener la segunda". En la canción "Tiny apocalypse" lo explica mucho mejor.

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Byrne viajó a Texas, Londres y Glasgow para encontrar los sonidos más puros.

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