Año CXXXVII Nº 48215
La Ciudad
Política
Economía
Opinión
Información Gral
El Mundo
Escenario
La Región
Policiales
Turismo
Cartas de lectores


suplementos
Ovación
Campo
Educación


suplementos
ediciones anteriores
Salud 19/11
Autos 19/11
Turismo 16/11
Mujer 16/11
Economía 16/11
Señales 16/11


contacto

servicios

Institucional

 sábado, 22 de noviembre de 2003

Bush y Blair sellaron su alianza dejando problemas bilaterales sin resolver
Las protestas antibélicas y los atentados en Turquía opacaron la cumbre anglo- estadounidense en Londres

Londres. - Se puede perdonar que George W. Bush y Tony Blair se hayan tomado ayer un respiro y se despidieran como amigos compartiendo un plato de papas fritas y pescado en un pub de la campiña inglesa al final de una visita oficial opacada por brotes de violencia en Medio Oriente. Es posible que a Bush no le hayan gustado ciertos incidentes ocurridos durante su visita en Londres, donde manifestantes airados derribaron una estatua suya, hecha para tal propósito, con la esperanza de que le ocurra lo mismo que al depuesto líder iraquí, Saddam Hussein. Blair no podrá saborear el haber salido con las manos vacías de una visita que esperaba demostraría la magnitud de su influencia en EEUU.

Ambos líderes se quedaron sorprendidos con la crudeza de las explosiones en Estambul, que casi seguro se planificaron para que coincidieran con la visita de Bush a Gran Bretaña. "Si Bush y Blair esperaban celebrar, ¿qué tenían para celebrar? Nada. A pesar del derrocamiento del gobierno de Afganistán y del régimen de Irak, la situación allí es peor que nunca", dijo John Curtice, profesor de política de la universidad de Strathclyde.

La situación en EEUU no fue mejor. "Es un momento tan difícil para ellos que la parte agradable de la visita oficial no logra disiparlo", dijo Jeff McAllister, editor en jefe de la revista Time en Londres. "Pensaba que Bush haría más por Blair en una visita como ésta".

Los regalos fueron muy escasos. Bush le obsequió una vajilla con el sello de la Casa Blanca a su anfitriona la reina Isabel quien, a su vez, regaló a Bush una regla con los nombres de los anteriores presidentes de EEUU. Blair no participó en el intercambio de presentes y se quedó con una hilera de problemas sin resolver, desde asuntos comerciales hasta los detenidos británicos en la base naval de Guantánamo, en Cuba. "Blair no recibió nada de Bush", dijo el profesor Michael Cox, de la facultad de Relaciones Internacionales de la Escuela de Economía de Londres. "No creo que nadie en particular se haya beneficiado de este viaje. Pero la manifestación antibélica masiva fue ensombrecida por las explosiones en Turquía", añadió.

Los atentados en Turquía opacaron la protesta masiva de unos 110.000 manifestantes que el jueves colmaron las calles de Londres para pronunciarse en contra de la política de Bush y su alianza con Blair.

Los manifestantes no perdieron de vista que objetivos británicos fueron atacados durante la visita de Bush en Gran Bretaña. Muchos dijeron que el presidente estadounidense y la guerra anglo-norteamericana contra Irak habían estimulado las actividades terroristas. "Las bombas en Estambul cambiaron totalmente la dinámica. Desviaron la atención de lo que fue la mayor manifestación en la historia de Gran Bretaña", dijo Rachel Briggs, del centro ideológico Demos. "Usted se pone a mirar los diarios y ve muchas fotos de víctimas heridas en vez de las manifestaciones. Esto desvió la atención de situaciones embarazosas", agregó.

Tanto Bush como Blair rechazaron las sugerencias de que el primer ministro británico había salido con las manos vacías de la visita estadounidense. "No se trata de algún tipo de pago de deudas. No se trata de eso", dijo Blair, mientras ambos líderes hablaban con reporteros poco antes de que Bush regresara ayer a EEUU. "Algunas veces, la gente habla de la alianza entre Gran Bretaña y EEUU como si fuera un boletín de notas. No es así. Se trata de una alianza de valores, una alianza de intereses comunes", añadió.

Desde la perspectiva estadounidense, Bush tampoco se lleva nada concreto -excluyendo algunas imágenes con la realeza para enseñar a los votantes- pero esperaba mostrar a Europa que está interesado en su apoyo para la ocupación de Irak y la creciente lucha al terrorismo mundial.

Un funcionario estadounidense dijo que aunque es muy pronto para juzgar la reacción europea a las declaraciones de Bush, que muchos consideran como un impresionante discurso sobre política exterior, "el mensaje ya ha sido lanzado". (Reuters)

enviar nota por e-mail

contacto
buscador

Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
Bush y su esposa Laura parten de Londres.

  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados