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 domingo, 15 de julio de 2007  
El sueño de sentirse igual que un pajaro

Famatina es uno de los mejores lugares del país para hacer realidad el antiquísimo anhelo de imitar el arte de los pájaros. Por sus ideales condiciones climáticas es posible volar en un parapente y ganar el cielo dejándose llevar por el viento y el silencio.

La pista de parapente está en el cerro llamado Cuesta Vieja, que forma parte de la cadena montañosa El Paimán. La rampa de despegue se ubica a 1.550 metros sobre nivel del mar y está orientada hacia el este, lo que facilita despegar a la mañana, ganar altura y viajar mayores distancias, como también quedarse horas volando en una zona de10 kilómetros cuadrados. Una de las características de esta zona es la escasa vegetación, lo que hace posible aterrizar en cualquier parte del valle de Antinaco y de Famatina. Desde aquí, también se puede sobrevolar los pueblos de Famatina, Pituil y en verano llegar hasta la ciudad de Chilecito.

Cuesta Vieja, no solo reúne todas las condiciones orográficas, aerológicas y meteorológicas ideales, sino que también tiene un buen camino de acceso, que desde el aterrizaje al despegue está asfaltado casi en su totalidad. Otra de sus ventajas es la espectacularidad de sus vistas, ya que se puede sobrevolar de punta a punta el cordón El Paimán, que está ubicado entre las Sierras de Velasco de un lado y el cordón de Famatina del otro.



Bodega de Chañarmuyo



Todo comenzó a fines de 1999 cuando el empresario Jorge Chamas se sintió tentado por ese rincón de la geografía árida de La Rioja, Chañarmuyo. A partir de la visión de este emprendedor, y con la ayuda de todos los pobladores de la zona, en el lugar donde se emplazaba una antigua finca de frutales abandonada tras la muerte de su dueño comenzaron a cobrar forma la bodega y los viñedos San Gabriel, junto con una posada de10 habitaciones donde el vino es el tema principal.

Ubicados sobre 100 hectáreas al pie de un cerro que alguna vez vio florecer a la cultura Aguada, los viñedos llaman la atención por el negro particularmente fuerte de sus uvas, característica que se relaciona con la conformación del terreno y sus nutrientes. Dispuestos de manera oblicua, con un cielo azul de fondo y cactus gigantes de tanto en tanto, estos viñedos empiezan a explicar el potencial turístico de Chañarmuyo.

Pero, por si hicieran falta más explicaciones, la bodega contigua respeta una voluntad heredada desde su concepción misma. Diseñada con la expresa indicación de integrarse al paisaje, en su forma semicircular —que imita la ladera de un cerro—, se pueden apreciar los dos colores de piedras que se utilizan en cada nave (el rojo y el ocre). Estas piedras son de la provincia y son los tonos predominantes en los cerros de la zona.

Una parte fundamental del proyecto empresarial de Chañarmuyo fue unir la producción vitivinícola con el turismo. Por eso, junto con los viñedos y la bodega, que se disponen a embotellar sus primeras vendimias, se construyó una posada, que dispone de diez habitaciones y se organizó un programa de visitas, con paquetes de tres y cuatro noches que incluyen degustaciones y recorridos por las instalaciones.

La propuesta de turismo enológico de Chañarmuyo busca tender un puente entre la cultura aborigen con los tiempos actuales, a través de la producción de la tierra. Por eso, la arquitectura misma de la posada revela el caudal de cultura que se respira en la zona. El hall principal del alojamiento tiene tres dibujos, que resumen la historia riojana. El primero de ellos es una reproducción de las estrellas diaguitas de Vinchina, el segundo la representación del una de las fiestas religiosas mas antiguas de La Rioja, el Tincunako, y el tercero un racimo de uvas.

Esta inmersión en una cultura de antaño se acompaña en la posada con una propuesta gastronómica autóctona, en la cual los hornos de barro nunca se apagan, y las verduras, frutas y cabritos han crecido en la propia finca. Todo esto, en el contexto de las mayores comodidades, con mullidos sillones que permiten perder la mirada en los viñedos.

A la hora de emprender otras actividades, los propios pobladores de Chañarmuyo son quienes ofician de baqueanos y generosamente se ofrecen a mostrar el cercano pucará, testigo del paso de las civilizaciones precolombinas por la zona. O bien acercan los caballos que en cuatro horas nos llevarán a Talampayita, en el cordón de Famatina.

Las opciones no terminan ahí, y con un poco más de tiempo o de espíritu aventurero, se puede gastar algo de suela en recorridos de trekking por los cerros; o tal vez llevarse un vistazo de la vida apacible de los cercanos poblados de Angulos, Santo Domingo y Campanas. Resurgido de sus cenizas y redimido por la vid, Chañarmuyo tiene la fórmula justa para convertirse en un destino encantador. Comodidad y calidez, una conjunción por la que vale la pena alzar la copa.



Datos útiles



Desde Rosario, y luego de pasar por la provincia de Córdoba y al llegar a la localidad de Patquía, tomar la ruta nacional 74 hasta Nonogasta y su continuación, ruta nacional 40, pasando por la ciudad de Chilecito hasta el cruce con la ruta provincial 39, de allí hasta Chañarmuyo.

Desde La Rioja Capital: por ruta nacional 38 hasta Bazán, doblar hacia el oeste hasta tomar ruta nacional 38hasta ruta nacional 60 atravesandoAimogasta, continuar por ruta nacional60 hasta la intersección con ruta nacional 40 donde se la toma en dirección sur. Continuarhasta el cruce con ruta provincial 39, de allí hasta Chañarmuyo.
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El vuelo en parapente, una opción para los más osados.

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