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 sábado, 28 de octubre de 2006  
Reflexiones
Existe un modelo sindical diferente

Aldo Strada(*)

El enfrentamiento entre patotas sindicales ocurrido el 17 de octubre en ocasión del traslado de los restos del general Perón a la quinta de San Vicente es la expresión más violenta y más odiosa, pero no la única, de un modelo de sindicalismo que debe desaparecer. Toda la sociedad argentina tiene que hacer su aporte para que esto suceda, pero la obligación mayor la tenemos quienes, por pertenencia actual o por extracción, formamos parte del movimiento obrero organizado.

Este sindicalismo que viene desde hace muchos años practicando la democracia de la cadena, el palo y la pistola, es la expresión, en el seno de la organización de los trabajadores, de la profunda corrupción de esta sociedad capitalista, que en su actual etapa neoliberal ha alcanzado el mayor grado de brutalidad conocido, con desprecio total por los más elementales principios de solidaridad e incluso de la vida misma de los seres humanos.

Lo que se disputaba en la quinta de San Vicente no eran ideales diferentes, no eran concepciones diferentes de la política y el sindicalismo, no era siquiera "un lugar en la foto" como algunos ingenuamente creen. Lo que se disputaba era poder y negocios. Durante los años más crudos del neoliberalismo, que cerraba fábricas y transformaba a los trabajadores en desocupados y a los desocupados en sospechosos judiciables, estos señores nada hicieron para enfrentar la feroz ofensiva de las patronales y los gobiernos.

Por el contrario, profundizaron un modelo de sindicalismo empresario en el que los dirigentes, en forma abierta o encubierta, se hacen patrones y manejan redes de negocios, algunos más ilegales que otros. Este modelo fue perfectamente funcional al neoliberalismo, a los intereses de las patronales, particularmente de las grandes multinacionales, las mismas que alentaron el terrorismo de Estado para sacarse de encima a los delegados molestos y disciplinar al movimiento obrero, las mismas que siguieron después acumulando capital y poder.

Ahora, cuando la economía comienza a resurgir y con ella se empiezan, más lentamente de lo que sería nuestro gusto y deseo, a recuperar puestos de trabajo y algunas conquistas laborales perdidas, los que poco y nada hicieron se apresuran a ponerse en la primera fila de las nuevas fuentes de negocios simulando defender los intereses de los trabajadores afiliados. Y para disputar esos espacios existen las patotas que se realimentan mutuamente con las barras bravas de los equipos de fútbol, constituidas por elementos pagados por los dirigentes, en forma abierta o encubierta, a través de puestos en el gremio, chapas políticas y acomodos diversos. Se profundiza así el sistema de militantes rentados que constituyen la base de estas patotas y que el ciudadano común ve con profundo rechazo.

Pero no debemos confundirnos. Existe un modelo sindical diferente. Los que tenemos el orgullo de pertenecer a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Villa Constitución, a los gremios que se nuclean en la Coordinadora del Cordón del Paraná y a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), decimos que ese modelo sindical es posible y es el que nosotros estamos construyendo. Un modelo basado en la consulta a la base, en la participación activa del afiliado en la vida del sindicato y en el debate fraternal de ideas. Un modelo que no es contradictorio con el conjunto de los intereses populares y que se puede retroalimentar mutuamente con el resto de la sociedad.

Creemos que es hora de que los compañeros que se nuclean en otros sindicatos comiencen a luchar por darse dirigencias y métodos de trabajo diferentes. Los alentamos a esa lucha que cada uno de nosotros emprendimos hace muchos años. La democracia sindical no es gratis. La democracia sindical, como las mejoras salariales y las conquistas laborales, se ganan con la participación y la lucha.

Es hora que el gobierno nacional deje de apoyar al sindicalismo mafioso que ahora critica como responsable de los vergonzosos hechos de San Vicente permitiendo la libre organización sindical, como lo solicita la CTA, dentro del marco que aportan, al respecto, diversas resoluciones de la Organización Internacional del Trabajo.

(*) Diputado provincial (ARI),

ex integrante comisión interna

Acindar y comisión directiva

UOM Villa Constitución
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