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 sábado, 28 de octubre de 2006  
Francia conmemoró un año de la ola de violencia con temor a un rebrote
Con diversos programas, el país reconstruye de a poco la trama urbana y social de sus periferias

París. - Más de 1.000 personas se manifestaron en silencio en el barrio de Clichy, en las afueras de París, en recuerdo de los dos jóvenes de origen árabe que fallecieron hace un año y cuya muerte dio inicio de una oleada de disturbios en los suburbios de mayoría musulmana de las grandes ciudades francesas. A las pocas horas, dos ómnibus eran quemados por grupos de jóvenes en las afueras de París. En los incidentes de hace un año, hasta 600 autos resultaron quemados en una sola noche en todo el país. Pese a este panorama desolador, algunos pasos se han dado para revertir el cuadro social y urbanístico que genera esta violencia.

En el incidente que encendió las protestas de 2005, los adolescentes Zyed y Bouna, de 15 y 17 años, huían de la policía y se escondieron en la casilla de un transformador, donde murieron electrocutados. Su muerte desató revueltas en 300 barrios periféricos, donde ardieron más de 10.000 vehículos y unas 300 escuelas, bibliotecas y otros edificios públicos. Los protagonistas de esta oleada de violencia fueron jóvenes de origen árabe, que sufren una tasa de desempleo muy superior a la media.

La manifestación de luto estuvo encabezada por los parientes de los fallecidos y el alcalde de Clichy. Muchos participantes llevaban remeras blancas donde se leía "Muertos para nada". Cinco policías involucrados en el incidente deberán declarar ante la justicia próximamente.

La policía se había preparado para los posibles disturbios, después de que la noche anterior grupos violentos prendieran fuego a varios ómnibus. Pero en la noche del jueves al viernes el número de incendios no sobrepasó "los límites de la normalidad", según las autoridades. Anoche, sin embargo, se quemaron otros tres vehículos de transporte público, indicando claramente que el problema sigue latente. El gobierno francés desplegó unos 4.000 policías extra para proteger el transporte urbano, luego que ardieran colectivos esta semana en París y Lyon. Muchos choferes se niegan a circular por determinados barrios durante la noche.

Según una encuesta, el 59% de los alcaldes franceses considera muy probable o probable que se produzcan disturbios a gran escala como los de hace un año en un futuro cercano.


Mejoras paulatinas
Pese a este panorama, algunos cambios se están haciendo para superar el problema de las "banlieus" o periferias degradadas francesas. Los primeros cambios comenzaron antes de la revuelta de hace un año y desde entonces se aceleraron. Es necesario corregir medio siglo de desarrollo urbano y social fallido y esto llevará tiempo.

En los años 60 y 70, las enormes torres de cemento se consideraron la solución de la miseria urbana. Pero esta "euforia del cemento" olvidó el acceso a las autoridades, la vida social y la integración. Cuando a todo esto se sumó el desempleo estructural, desde fines de los 70 e inicios de los 80, los limpios barrios obreros se convirtieron rápidamente en guetos para los "perdedores" y los inmigrantes del Maghreb y el Africa negra.

Desde los disturbios del año pasado, el gobierno francés ha puesto a disposición 100 millones de euros anuales para las asociaciones que desempeñan una labor impagable en los barrios conflictivos. Un total de 150.000 jóvenes desfavorecidos han sido orientados personalmente en las oficinas de empleo. La inversión en las zonas periféricas ha aumentado de forma considerable y en 15 de ellas las empresas han sido subvencionadas para crear puestos de trabajo.

Estas "zonas libres", como se llaman en Francia, no son nuevas y su éxito ya ha podido comprobarse. Pero el proceso es lento, al igual que la remodelación urbana que se ha propuesto el ministro para la Integración Social, Jean-Louis Barloo. Hasta 2013 se invertirán 35.000 millones de euros en el saneamiento de los barrios conflictivos, para lo que Barloo ya fundó en 2003 la Agencia Central para la Remodelación Urbana, ARNU. Desde entonces se han cerrado acuerdos para la reestructuración de 533 suburbios, con la construcción de 84.000 viviendas sociales y la mejora de 182.000 viviendas existentes.

Para proporcionar más oportunidades a los niños de los barrios problemáticos, el gobierno impulsa el acceso de los buenos estudiantes a las escuelas y universidades de élite. Para este año escolar se han concedido becas a 100.000 adolescentes. Además, con la oferta de empleos para jóvenes de 14 años se intenta dar una perspectiva de futuro a aquellos que renuncian al colegio. Y mediante la introducción de las solicitudes anónimas, un "Rashid" tendrá las mismas oportunidades de obtener una entrevista de trabajo que un "Jean-Paul", tratando de terminar así con la discriminación de los empleadores hacia los hijos de inmigrantes.
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Ayer se recordó la muerte de dos adolescentes, episodio que desató la revuelta.



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