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domingo,
26 de
marzo de
2006 |
Una imperiosa necesidad
En la zona oeste de Rosario hay unos 10 barrios cuyos habitantes viven en condiciones extremas y donde no hay agua. Pero si se suman los que tienen el problema de la falta de presión llegan a 16 incluyendo los sectores más consolidados construidos por trabajadores y sus hijos y que cuentan con infraestructura, pavimento y avenidas. Aún allí el suministro es endeble. Quizás por eso haya sido justamente el lugar donde comenzarán las inversiones, y justamente en un acueducto.
Entre los problemas que se presentan en las zonas carenciadas, los vecinos demandan necesidades vinculadas a la alimentación, solicitan la copa de leche y la instalación de comedores. "Pero nos vemos imposibilitados de habilitar esto, porque sabiendo que falta el agua, no se pueden hacer estas cosas", sostuvo Susana Bartolomé, desde el Centro de Distrito Centro, sabedora de que su gestión está en el límite de lo posible, "pero la cuestión del agua desarma toda estrategia", agregó.
En rigor, esta situación impacta en la salud de la población. "No contar con este elemento esencial se convierte en un verdadero problema", remarcó Patricia Tobin, coordinadora de Atención Primaria de la Salud para el distrito oeste.
En tanto, según el responsable administrativo del Centro de Salud Santa Lucía, Gabriel Rodríguez, "lo más grave para la gente es la pérdida de representatividad de lo que es digno. Por ejemplo, muchos vecinos consideran que tienen agua porque hay una canilla comunitaria que a duras penas deja salir algo, o porque pueden obtenerla de las napas aún siendo agua contaminada".
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