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 sábado, 12 de marzo de 2005  
Grave denuncia del abogado chileno Hernán Fernández
El nazi Schaefer habría planeado fundar otra Colonia Dignidad en la Argentina
Espeluznante relato de las condiciones infrahumanas del gheto que instauró en el centro-sur trasandino

El abogado chileno Hernán Fernández afirmó ayer que el nazi Paul Schaefer quería reeditar la Colonia Dignidad en la Argentina. Asimismo, el letrado advirtió que la detención del fundador de la ex Colonia Dignidad no es suficiente, ya que los cerca de 300 alemanes que habitan el predio ubicado en Parral siguen viviendo bajo el sistema que impuso el ex cabo nazi de 83 años.

Schaefer estaba prófugo de la Justicia de Chile desde 1997 por 27 causas de abuso sexual contra menores y el caso de un detenido desaparecido. Anteayer fue arrestado por Interpol Argentina en Buenos Aires, al aceptarse una orden internacional del juez chileno Joaquín Billard.

El abogado Fernández defiende a niños víctimas de Schaefer y lo ha perseguido judicialmente desde el año 1995. Viajó a Buenos Aires y, en contacto telefónico con Radio Cooperativa de Santiago, afirmó que la actual cúpula del enclave alemán está compuesta por los voceros y representantes del ex cabo, que han cumplido esta tarea durante 40 años.

El profesional indicó que las empresas de la ex Colonia (hoy Villa Baviera) significaron "el sometimiento a la esclavitud del resto de los colonos, que hoy han podido disfrutar de algún nivel de libertad, pero no es total ni para todos". El abogado indicó que estos avances fueron fruto de los niños y madres que hicieron las denuncias de abusos sexuales, a partir de 1996.

"Ellos lograron lo que los Estados no habían hecho: romper la barrera de la impunidad y comenzar a correr el velo de la perversidad del sistema de Colonia Dignidad, de este sometimiento", sostuvo el abogado. "Algunos colonos -acotó- murieron sin ver la libertad. En su memoria tenemos que hacer justicia y borrar vestigios de control y sometimiento de esta jerarquía de Colonia Dignidad. Esperaría una señal concreta, que sería que pierdan el control estos dirigentes y haya algún nivel de intervención judicial", indicó.

Hernán Fernández refrendó declaraciones hechas a un matutino, en el sentido de que Schaefer quería replicar el modelo de la Colonia en Argentina porque llevó a ese país a Peter Schmidt, el principal artífice de su sistema de seguridad, con el que perseguía a los que querían fugarse.

"Schmidt estaba con él, un hombre de fuerza, e instaló un sistema tan sofisticado (de seguridad) como el de Villa Baviera. Además tenía distintos lugares para evadir seguimientos. Por eso es un mérito el de la Policía argentina, que venció este sistema", expresó. Paul Schaefer Schneider nació el 4 de diciembre de 1921, en la ciudad alemana de Sieburg. No conoció a su padre y fue criado por su madre junto a sus hermanos Hanz y Walter, los que murieron durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras cursar la secundaria ingresó en la juventud hitleriana. Se desempeñó como enfermero del ejército nazi en la ocupación de Francia, con el grado de cabo. Después de la guerra, trabajó como mecánico y obrero, y entró en contacto con la Iglesia Bautista, tras lo cual abrazó una suerte de cristianismo fundamentalista de su propio cuño. En 1959 fundó en Sieburg la Misión Social Privada, una institución de ayuda a niños y jóvenes huérfanos por la guerra. De acuerdo a medios chilenos, allí azotaba a los internos para "sacarles el diablo del cuerpo". Pronto sería acusado de abusos sexuales y huyó de Alemania.

Pasó por Bélgica, pero se radicó en Chile, donde creó la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad, más conocida como Colonia Dignidad.

Paul Schaefer había convencido a centenas de compatriotas que Europa era una tierra maldita por Dios y que era necesario fundar una comunidad en América, sin propiedad privada, con trabajo y oración, y con él como líder sin contrapeso.

De este lugar se han escrito oscuras historias, especialmente a partir de 1966 cuando escapó el adolescente Wolfang Müller. Este aseguró que Schaefer lo había violado a él y a otros 70 internos. Posteriores fugados denunciaron que eran controlados con electroshocks, golpes y medicamentos, que no los dejaban salir y les intervenían las cartas. Algunos de los testimonios han indicado que los colonos no tenían acceso a medios de comunicación y que Schaefer les regía sus vidas de forma omnímoda, decretando las labores de cada día, los matrimonios o la vida sexual al interior del recinto. Además, las labores productivas no se pagaban. (DPA)
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El represor nazi protagonizó una saga de abusos.

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