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 miércoles, 09 de junio de 2004

Venezuela, un fútbol en crecimiento

Aníbal Fucaraccio-Domingo Celsi / La Capital

Un mensaje que se adecuó a las circunstancias que gobiernan su realidad deportiva, una fuerte apuesta por la técnica y el talento del jugador nativo y un cambio de mentalidad que construyó una sólida convicción y motivación teórica, permitieron la evolución del fútbol venezolano que se transformó sin dudas en uno de los fenómenos más notables del último lustro en territorio sudamericano.

La prometedora actuación del representativo mayor en las eliminatorias y el progreso evidenciado por los equipos que participan en la presente edición de la Copa Libertadores de América imponen un renovado marco de acción y análisis continental que incluso llegó a reflejarse en una nota publicada en el famoso The New York Times.

Merced a los últimos resultados conseguidos, Venezuela ya no es la cenicienta del barrio, ya no es una invitación directa al festejo ajeno y no se deja cachetear por cualquier irrespetuoso que pase por su vereda. Muy por el contrario, ahora es un conjunto que se hace fuerte en sus escenarios y que se anima a complicar cuando traspasa sus fronteras. Ha construido con enorme sacrificio confiables cimientos para sus aspiraciones y en la actualidad se encuentra estructurando con llamativa coherencia su camino de desarrollo.

Los productos más tangibles de esta "revolución caribeña" son los jugadores. La actual camada de futbolistas es fruto en su mayoría de los Sudamericanos Sub 20 de 1997 y 1999. De esas competiciones juveniles surgieron Leopoldo Jiménez, Noriega, Ricardo David Páez (hijo del DT), Mea Vitali y Juan Arango, entre otros. Estos nombres fueron adquiriendo un mayor roce internacional y hoy conforman la base del plantel mayor.

Otro punto que influyó de manera significativa para apuntalar el crecimiento venezolano fue el éxodo de muchas de sus figuras al exterior. Hoy es posible encontrar gran cantidad de jugadores que a través del seleccionado vinotinto lograron saltar a competiciones superiores. Tales los casos de: Héctor González (Colón, Argentina), Daniel Noriega (Independiente de Medellín, Colombia), Juan Arango (Puebla, México), Alejandro Moreno (Los Angeles Galaxy, EEUU), Ricardo David Páez (Barcelona, Ecuador), Gabriel Urdaneta (SC Kriens, Suiza), Gabriel Cichero (Montevideo Wanderers), Andreé González (Defensor Sporting, Uruguay) y Jonay Hernández (Dundee, Escocia). Y próximamente se sumará Massimo Margiotta (Venezia, Italia), que fue recientemente autorizado por la Fifa, ya que el delantero nació en Venezuela y sólo actuó para Italia en un Sub 21.

El seleccionado de Venezuela formó de a poco un estilo algo desprejuiciado que le permite ser audaz con la pelota en su poder y muy respetuoso de las destrezas individuales. Y también ganó en solidez en su ordenamiento defensivo. La inocencia le dio paso al esmero y su simplicidad encontró sustento operativo.

La estructura del conjunto vinotinto se apoya en la seguridad del arquero Angelucci (ex san Lorenzo), en la firmeza de los defensores Vallenilla y Rey, en el equilibrio que aportan los mediocampistas Jiménez y Vera y en el apetito ofensivo de Urdaneta, Arango (goleador del equipo con 3 tantos en eliminatorias) y Rondón.


La increíble era Páez
El arribo de Richard Páez al frente del seleccionado fue un punto determinante y de inflexión en la historia del fútbol venezolano. Hasta ese momento, la vinotinto sólo había podido obtener dos victorias por eliminatorias (ambas frente a Bolivia: 1-0 en 1981 y 4-2 en 2000), incluso aún mantiene el estigma de ser el único sudamericano que nunca pudo acceder a un Mundial. Además, allá por marzo de 2001, la furiosa Argentina del primer ciclo de Bielsa, que se preparaba para desembarcar sus ansias en Corea y Japón, selló con inclemencia el inicio del nuevo entrenador con un aplastante 5 a 0 en el Monumental de Núñez.

Más allá de eso, desde ese partido en la cancha de River, el conjunto vinotinto comenzó a escribir su etapa más exitosa de la mano de Páez. Luego de ese choque, Venezuela ganó siete de sus quince cotejos por eliminatorias, por primera vez no terminó último en la pasada clasificación sudamericana y ahora guarda chances ciertas de llegar a Alemania 2006 si mantiene la línea ascendente.

En las actuales eliminatorias está ubicado sexto, casi en posición de acceder al repechaje luego de la derrota ante Chile y el empate en Perú. Es más, hasta se dio el gusto de golear en marzo último a Uruguay por 3 a 0 en el mítico Centenario de Montevideo.


Los méritos del Pato
El técnico argentino José Omar Pastoriza fue el antecesor de Páez y quizás el que inició el cambio más significativo. El Pato, con sus conocimientos y experiencia ganados en la riqueza de la pampa húmeda, hizo la parte más complicada de la revolución: renovó la mentalidad y jerarquizó al fútbol venezolano. "No creo que solamente yo haya sido el responsable del cambio de mentalidad. También hubo un grupo de dirigentes que apoyó y mucha gente que trabajó para que sea posible. Eso no se hace solo. Como uno estaba al frente de ese proceso, quizás se relaciona al inicio del crecimiento del fútbol venezolano con mi nombre", reconoció con generosidad el Pato Pastoriza en contacto con Ovación.

Pastoriza, quien todavía sigue con atención los partidos del representativo vinotinto ya que reconoce que mantiene un compromiso afectivo con el actual grupo de jugadores, expresó que el inicio de esta evolución se estableció cuando "apareció un grupo de jóvenes con ganas de cambiar la historia del fútbol venezolano y a esa transformación la pudimos iniciar nosotros. Cuando yo fui para allá, me pidieron que querían dejar de ser los últimos de Sudamérica y evidentemente se logró. Venezuela ha hecho un esfuerzo muy grande, ha trabajado muy bien y se merece estar donde está ahora", afirmó.

A la hora de analizar el paradigma del futbolista venezolano, el Pato aseveró que "técnicamente están bien dotados, son muy respetuosos de la pelota y juegan todos a dos toques. Hay una zona en el país, que limita con Brasil, donde surgen más jugadores y generalmente esos poseen una técnica más depurada que en el resto del territorio. Aunque a nivel táctico todavía son algo desordenados. En realidad el problema que tenían era mental, caían reiteradamente en el descuido y muchas veces no respetaban la profesionalidad".

Es por eso que el éxodo de jugadores venezolanos a otras latitudes enfatizó el progreso. "Yo me acuerdo que Arango era un muchacho que estaba en juveniles cuando estuvimos nosotros. En esa época vinieron del Monterrey de México, me consultaron acerca de sus cualidades y lo compraron. Ahora es uno de los jugadores más interesantes y completos de la selección".

Al momento de opinar sobre el actual técnico del seleccionado, el Pato recordó que Richard Páez trabajaba en juveniles cuando él estaba al frente de los mayores. "Es un muchacho que es médico y que hizo su especialización en Argentina. Siempre le gustó el fútbol de nuestro país y además ha sido un buen jugador. Es evidente que es el hombre indicado para llevar adelante este proceso de Venezuela".

"Además, este crecimiento está liderado por un grupo de gente que tiene ganas de hacer las cosas bien. Por eso no tiene final y es difícil suponer un techo de rendimiento. Es más, hay que acordarse de Bolivia, que llegó a un Mundial con 7 u 8 muchachos de la Academia Tahuichi. Pero para que Venezuela no se desinfle como le pasó a Bolivia, debe continuar el camino que emprendió, tiene que mejorar la competencia interna, modernizar los estadios y debe encontrar más canchas. Es que en ese país, por su topografía, es imposible encontrar canchas, es todo montaña", recordó Pastoriza.

En cuanto a las reales chances de clasificar para Alemania 2006, el entrenador de Independiente dijo que "se van a ir vislumbrando mientras se acomoden los que accederán en los primeros lugares. Seguramente, más atrás, quedará la pelea entre algunos". Y continuó: "No sé si en esta ocasión van a llegar, pero para el próximo Mundial quizás. Ojalá que sea ahora porque sería un reconocimiento a todos los que participamos y a un grupo de jugadores que realmente se lo merece", manifestó el Pato.

Respecto a si alguna vez un seleccionado venezolano podrá vencer a los poderosos conjuntos de Argentina o Brasil, Pastoriza advirtió que "ya le ganó a Uruguay que siempre estuvo entre los mejores de Sudamérica. Aunque también se puede remarcar una frase que siempre dice Julio Grondona: el día que una selección argentina pierda con una venezolana, él se retira".

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El equipo vinotinto que está entre los mejores en la tabla de las eliminatorias mundialistas.

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