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 miércoles, 09 de junio de 2004

Un lugar en la Libertadores

El fútbol venezolano se ganó su propio lugar en la presente edición de la Copa Libertadores de América y ante el asombro de propios y extraños logró una producción superior a las de los chilenos o paraguayos. Más allá de las buenas presentaciones de Caracas y Maracaibo, hubo un equipo que incluso se animó a enfrentar las verdades a medias que imponen las estadísticas llegando meritoriamente a cuartos de final (al igual que Estudiantes de Mérida en 1994, que era dirigido por el actual entrenador del seleccionado vinotinto Richard Páez), donde quedó eliminado por Sao Paulo. El Deportivo Táchira fue sin dudas la revelación de la Copa, consiguió que le reserven un espacio entre los ocho mejores y mezcló su nombre entre los grandes de esta parte del continente.

"El crecimiento de los equipos venezolanos que participaron en la Libertadores se entiende debido a que la mayoría de esos jugadores son los mismos del seleccionado, todos han mejorado en el contexto internacional", le confió José Pastoriza a Ovacion.

Metiéndose un poco más a fondo en el análisis, el Pato señaló que "a pesar de que el Táchira fue el que más lejos llegó en la Copa no creo que haya un equipo que se destaque sobre el resto. Porque en Venezuela es muy común que los jugadores se pasen permanentemente de un club a otro".

Caracas participó en el grupo 3 y no pudo con dos peso pesados como Cruzeiro de Brasil y Santos Laguna de México. Terminó tercero con 6 puntos (le ganó 2 veces a Universidad de Concepción de Chile) pero no alcanzó la etapa siguiente.

Maracaibo, por su parte, finalizó segundo en el grupo 2 con 8 puntos, detrás de Once Caldas que está a punto de disputar una de las semifinales. Entre los resultados importantes se cuentan una victoria sobre Fénix en Uruguay (1-2) y la goleada que le propinó de local 4-2 a Vélez Sarsfield en el partido despedida de José Luis Chilavert. Y en el repechaje cayó preso de sus roces internos ante Barcelona de Ecuador.

Pero la más grata sensación la provocó el Deportivo Táchira, equipo que integró el grupo 6 y que finalizó segundo, a un solo punto de River Plate, con la elogiable condición de invicto. Los millonarios no pudieron ganarle al Táchira en ninguno de los dos cotejos (0-0 y 2-2) lo que da muestras del buen rendimiento del conjunto aurinegro. En octavos dio el gran batacazo al superar a Nacional de Montevideo y en cuartos no pudo vencer a la tradición copera del Sao Paulo brasileño.

Evidentemente, el crecimiento de Venezuela responde a un fenómeno estructural que se refleja en todos los ámbitos donde participa. Todavía está lejos de encabezar ránkings de favoritismo y de alcanzar títulos pero ya exhibió un trascendental y necesario salto de calidad. Ya dio sus primeros pasos, los más difíciles. Y a partir de ahí sueña despierta y no quiere que la despabilen.

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Caracas, junto a Maracaibo y Tachira mostraron un gran progreso en la Copa.

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