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 domingo, 04 de abril de 2004

El músico se presenta esta noche en el Anfiteatro Humberto De Nito
Vicentico: "No extraño mucho a los Cadillacs"
Reconoció que sus compañeros de grupo tal vez hoy se sientan un poco abandonados

José L. Cavazza / Escenario

En su segundo arribo a Rosario en carácter de solista, Vicentico toca esta noche en el Anfiteatro Municipal, a las 22. Gabriel Fernández Capello -tal es su distinguido nombre y apellido- es aquel hombrecito con cara de recién levantado, con chomba azul descolorida, bermudas deshilachadas y borceguíes, que estuvo al frente de esa maquinaria llamada Fabulosos Cadillacs cerca de 20 años. Hoy, en que parece haber abandonado el bastón de los días de los premios MTV, a Vicentico se lo ve (se lo oye, mejor) en su justo equilibrio: un explorador filtrando los sonidos de las calles bajas por el tamiz civilizado de Afo Verde. Al menos esto resulta de su disco "Vicentico". Exitazos al compás de murgas, con chicos pobres bailando en medio de un atardecer urbano y desgraciado del Dock Sur.

Directas, claras, a veces amenazantes. Así son las canciones de su debut solista. "Lo dudo, pero trataré de explicar lo que pueda", dice cuando Escenario le pregunta si suele ser tan claro en una charla como lo es en las canciones.

-En tu debut discográfico solista hay simpleza y a la vez canciones rotundas, ¿te costó componerlas?

-Todo lo contrario. Las canciones cuestan dedicación, trabajo, pero nada que yo no tenga muchas ganas de hacer. Para mí hacer canciones, hacer música, es lo más lindo del mundo; es como el juego más entretenido. También, en este disco me propuse hacer canciones simples, porque en la última época de los Cadillacs, los temas eran un poco más complicados. Me propuse la simpleza porque era mi primer trabajo como solista y no quise meterme en ningún tipo de sufrimiento. Creo que encontré cierta contundencia que me sirvió a mí, más allá de que después las canciones gustaran o no. Me sirvió mucho el hecho de contar lo que quería contar. Creo que fue un buen primer escalón.

-Sólo falta una pizca de humor, porque es un hecho de que no hay humor en tus canciones.

-No lo hay, es cierto, pero es que no me sale. Tampoco me dan ganas de hacer chistes o decir cosas graciosas en las canciones, tal vez tenga humor para otras cosas. En general, me divierte todo, pero no sé por qué no puedo en la música.

-Tu disco solista mantiene la misma sintonía de algunas canciones del último disco de Fabulosos Cadillacs. ¿Fue a conciencia?

-Tal cual. Algunos de aquellos temas tenían cosas muy íntimas y a Flavio le pasaba algo parecido. Las canciones se ajustaban más a cómo si fuéramos solistas en una banda. A la vez disfrutábamos mucho de la idea del grupo, pero es cierto en el último disco se notaba que los dos compositores de la banda estaban queriendo laburar de otra manera.

-¿Tenés canciones nuevas?

-Sí, tengo varios demos. En quince días empiezo a grabar el próximo disco. Hay nuevas canciones, aunque no hay modo de definirlas. Creo que hay un escaloncito respecto del disco anterior en cuanto a más seriedad o tal vez menos apuro. Con el primer álbum estuve como muy excitado de sacarlo. En realidad, tengo las nuevas canciones muy armadas, sólo falta grabarlas. Estoy componiendo pensando en el disco en general.

-¿Qué melodías te interesan hoy, cómo aparecen?

-Cada canción tiene su propia vida; muchas aparecen trabajando, exigiéndome un tiempo para trabajar y sentarme adelante de los instrumentos. Otras canciones aparecen solas en la calle, porque camino y ando bastante por la ciudad. A mí me gusta mucho sentarme a probar y grabar canciones, a pesar de que muchas de ellas después no las use nunca.

-Vos compusiste varios hits, incluso en tu disco solista hoy se convirtió en un éxito "Culpable". ¿Es posible saber cómo se construye un hit?

-Mucha idea no tengo, de lo contrario sería millonario. Más que un hit lo que me interesa es buscar una canción de cierta perfección, imaginando una que tenga todas las virtudes que yo creo que tiene que tener una canción. En este sentido, es un trabajo artesanal, de armarla y saber qué le falta, qué instrumento necesita. Todo es importante, desde la letra a qué instrumento lleva y de cómo interpretarla... después la gente dirá qué pasa con esa canción.

-¿Te das cuenta si va a ser una buena canción?

-Sí, me doy cuenta. Si a mí me produce algo la canción está buena al menos para mí. De todos modos, no puedo saber qué puede pasar después con la canción.

-¿La última etapa de los Cadillacs se puso pesada para vos?

-Nunca lo viví como algo pesado, porque nuestra carrera como grupo nunca fue para abajo; lo último que hicimos fue tocar en un estadio de fútbol en México repleto. Quiero decir, paramos cuando estábamos a pleno. Sí, en los últimos tres años, con Flavio y algunos de los otros chicos queríamos saber que sucedía fuera de los Cadillacs. El grupo era como una gran casa, una familia gigante que en un punto te salvaba de millones de cosas. Estábamos muy cómodos, pero a mí al menos me pasó que quería saber qué podía pasarme fuera de esa casa. Recién ahora me di cuenta de que a mí eso me hacía mucha falta, y creo que a Flavio también. Tal vez hoy algunos de los compañeros se sientan un poco abandonados. Es cierto, yo compongo canciones, bien o mal, pero es lo que siempre hice. De todos modos, creo que está bueno para todos por más que ahora algunos de los compañeros te miren como diciéndote "dale hijo de puta". Creo que cada uno va a encontrar su lugar y cuando nos volvamos a encontrar alguna vez, el día que tengamos ganas, va a ser alucinante.

-¿Qué condiciones pondrías para volver con los Cadillacs?

-Mi única condición sería grabar antes de salir a tocar en vivo. Es decir, si volvemos que sea con canciones nuevas. Creo que sería lo más honesto para todos. Salvo que fuera algo muy especial, algo que nos diera mucha ganas de hacer, pero nunca en el contexto de "bueno, hacemos un show y a otra cosa". De todas maneras, para hablar de esto falta bastante.

-¿Qué ganás tocando con otros músicos que no sean los Cadillacs?

-Gané en todo sentido, no hay pérdida posible porque siempre es bueno conocer a otros músicos. Pensar la música desde otro lado es positivo. Los Cadillacs son una banda con el poder que te dan nueve tipos pensando lo mismo y también todo el quilombo que te genera eso. En cambio, los músicos con que me junto a tocar dependen de mí, aunque mi proyecto lo comparta con ellos. La gente que está laburando conmigo está dedicada a hacer crecer mi música desde lo instrumental.

-El tiempo pasó, sacaste un disco solista, ahora bien: ¿hoy qué extrañas de la banda?

-Sinceramente, yo mucho no extraño a esta altura de las circunstancias. Cuando tengo ganas de ver a los chicos los llamo por teléfono. A quien tengo ganas de ver nos juntamos, charlamos, nos peleamos y nos volvemos a amigar. Lo que se extraña es la cosa cotidiana que era muy fuerte en nosotros, pero como yo no paré mucho, hice canciones, seguí tocando y girando, la vida no cambió demasiado para mí. También el éxito de los Cadillacs a veces confundió e hizo que uno no se diera cuenta del trabajo que tenía que hacer.

-¿En el vivo, tus canciones en qué crecen?

-Yo siento que hay mucho interés de los músicos por hacer que la canción fluya y se ponga grossa. Se sabe, cuando hay que agrandar agrandan y cuando hay que achicar achican. Los Cadillacs tenían eso y también todo lo contrario. Siempre al palo. Era buenísimo, con un power tremendo pero sin matiz. Esto es más chiquito pero, bueno, ya hoy estoy copado con la idea de buscar la canción perfecta.

-¿Hay canciones de los Cadillacs en el show?

-Algunas toco. La banda las aprende de a poco y tiene sus propias versiones.

-Tu disco tiene poco que ver con el rock, y algo de esto está pasando con varios músicos que vienen de ese palo, ¿eso debería preocuparle a alguien?

-No creo que alguien debiera preocuparse por la música. La música está y uno la toma o la deja. Yo soy mis influencias y lo que tengo ganas de hacer. No podría hacerlo de otra manera. Estaría traicionándome si hoy me pondría a hacer rock sólo porque hay gente que le parece que si me pongo a hacer lo que hago me estoy alejando de algo. No creo que uno tenga que preocuparse por sus canciones, a lo sumo si a alguien no le gusta puede escuchar otra cosa.

-¿Se agotó en Argentina el rock como fórmula clásica?

-No me parece. Hay tipos que lo saben hacer bien. Attaque es una banda que me gusta mucho y hacen lo suyo con mucho corazón. A mí el rock me gusta y lo uso a veces. Me gusta mucho también que lo que plantea el rock como moda además pase por otra cosa, es decir, por lo que uno hace y dice. No hay que tener miedo de contar las cosas más suavemente porque quizá sean fuertes igualmente. Quiero decir, uno puede contar cosas fuertes diciéndolas suavemente.

-Vos tomás de varios géneros en tus nuevas canciones, desde la rumba hasta el flamenco y el bolero, ¿qué te interesa del pop?

-Me interesa lo más básico del pop. Uno puede llegar lejos ahí. Usar poco para decir algo y que todo el mundo lo escuche. No hay que ser sectario. Tampoco soy un músico pop. Soy pop en el sentido de que hago canciones populares que buscan el gusto de la gente.

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"Busco una canción de cierta perfección", aseguró.

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