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 domingo, 30 de septiembre de 2007  
El festival de San Sebastián fue para Wayne Wang
El director chino se alzó con el festival cinematográfico donostiarra con “Mil años de oración”

Paulo Pécora / Télam

“Mil años de oración”, del chino radicado en los Estados Unidos Wayne Wang obtuvo ayer el premio la Concha de Oro a la mejor película de la 55ª edición del Festival de Cine de San Sebastián, donde el filme argentino “Encarnación”, de Anahí Berneri, ganó el premio Fipresci de la asociación de críticos internacionales.

   El conmovedor relato de Wang (miembro destacado del cine independiente estadounidense) sobre la soledad y la incomunicación en las sociedades modernas, también obtuvo la Concha de Plata al mejor actor por la inolvidable interpretación del chino Henry O como un anciano que viaja a los Estados Unidos para ver a su hija.

   Aunque generó algunas sospechas el hecho de que el presidente del jurado —el escritor y cineasta Paul Auster—, sea amigo de Wang y haya codirigido con él “Humos del vecino” en 1995, los méritos de la película y de su protagonista son incuestionables, tal como lo confirmó ayer el cerrado aplauso que siguió al esperado anuncio de los premios oficiales.

   Ganadora además del premio Signis y del Círculo de Escritores Cinematográficos, la película de Wang aborda la pequeña pero emotiva historia de un anciano chino que llega a los Estados Unidos a visitar a su hija, pero se topa con la distancia que imponen el idioma y los ritmos pausados de su avanzada edad.

   El mayor desafío al que se enfrenta el protagonista no es la diferencia idiomática, sino la falta de entendimiento de una sociedad que parece estar apurada por llegar a ninguna parte, cuando él se mueve lentamente, hacia un objetivo tan poco ambicioso como ayudar a los otros y disfrutar de pequeñas cosas que hacen más valiosa su vida.

   En tanto, el jurado integrado por, de Auster, Susú Pecoraro, Pernilla August, Nicoletta Braschi, Eduardo Noriega, Meter Webber y Bahman Ghobadi, entregó su premio especial a “Buda explotó por vergüenza”, de la iraní Hana Makhmalbaf. Se trata del primer largometraje de una directora muy joven que ha impresionado al jurado por la exquisita fotografía y por su protagonista, la extraordinaria niña Nikbakht Noruz.

   La película, que fue recibida con una ovación por el público, describe el drama humano en Afganistán a través de la mirada lúdica y simbólica de Backtay, una niña que quiere ir al colegio para aprender, pero se choca con prejuicios culturales y religiosos.



Una argentina. Aunque había sido recibida tibiamente por el público, la película argentina “Encarnación”, de Anahí Berneri, obtuvo el premio de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci) y engrosó así la lista de galardones obtenidos por el cine argentino en esta edición del certamen donostiarra.

   Protagonizada por Silvia Pérez, la segunda película de Berneri describe el drama íntimo de Ernie, una ex vedette cuya carrera está en declive y sufre la soledad, la indiferencia de sus pares y los prejuicios de su familia.

   Al premio Fipresci obtenido por “Encarnación” se suman para el cine argentino los premios Signis a “La extranjera”, de Fernando Díaz; “Palabra por palabra”, de Edgardo Cabeza; “4 de julio, la masacre de los palotinos”, de Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta, y “El sueño del perro”, de Paulo Pécora.
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Wang, radicado en EEUU, relata en su obra la soledad e incomunicación.



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