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 sábado, 02 de diciembre de 2006  
Misteriosas muertes que apuntan al Kremlin

STEFAN VOSS

Moscú.- El mundo sigue con estremecimiento el "thriller" sobre la muerte por envenenamiento con sustancias radiactivas del ex agente ruso Alexander Litvinenko. También la enfermedad del ex jefe de gobierno Yegor Gaidar da pie a la especulación: ¿fue un envenenamiento? El uso del veneno puede que a algunos les parezca una arma anticuada de los tiempos de la Guerra Fría que emplea el servicio secreto, pero la historia reciente de Rusia está repleta de misteriosos casos de envenenamiento que, a menudo, acabaron con la vida de la víctima. También un conocido del presidente Vladimir Putin murió, al parecer, de esa forma.

En un país sin informes periciales y tribunales independientes es casi imposible poder esclarecer sustentándose en pruebas un envenenamiento en el que detrás podría haber estado el servicio secreto.

Ese tipo de investigaciones se topa rápidamente con obstáculos invisibles como fue el caso del incómodo periodista y diputado de la Duma (Parlamento) Yuri Shchekochijin, quien murió sorpresivamente en julio de 2003. La causa oficial de la muerte fue un edema cerebral. Sin embargo, los correligionarios del político liberal están convencidos de que Shchekochijin, que sufría de alergia, fue envenenado fuertemente con algo a lo que era alérgico.

El periodista del diario Novaya Gazeta investigaba en numerosos casos de corrupción. Una investigación sobre su muerte se cerró sin resultados.


Oposición fatal
En los últimos años, estos casos con frecuencia afectaron a personas que de alguna forma se oponían al sistema. También la periodista Anna Politkovskaya, asesinada por unos desconocidos a tiros en octubre, fue envenenada hace dos años, según la prensa. La reportera, una de las voces que más hacía escuchar sus críticas al régimen y que trabajaba para el diario Novaya Gazeta, fue dejada fuera de juego durante varios días debido a unas sustancias químicas desconocidas cuando se dirigía a Beslán, donde tuvo lugar la tragedia tras el secuestro en un colegio que concluyó con más de 330 muertos.

Durante el drama del secuestro en septiembre de 2004 también fue envenenada al parecer una colega georgiana de Politkovskaya que se encontraba en Beslán, según informa Novaya Gazeta al hacer un recuento de las enfermedades y casos de muertes sospechosas.

La periodista de televisión Nana Leshava criticó duramente en sus crónicas la actuación de las fuerzas de seguridad en Beslán y fue detenida por miembros del servicio secreto. Cuando estuvo en prisión preventiva en Georgia se enfermó mucho. En su sangre se detectaron restos de una alta concentración de antidepresivos que causaron daños cerebrales a la periodista.

Hasta hoy se siguen acumulando los rumores sobre la repentina muerte de Roman Zepov en la ciudad natal de Putin, San Petersburgo. El empresario y antiguo guardaespaldas de la familia Putin, murió en otoño (boreal) de 2004 tras una fuerte irradiación en la espina dorsal. El diagnóstico: Isotopos radiactivos, un conocido veneno, o sales de metales pesados. El motivo al parecer fue un ajuste de cuentas entre bandas del submundo criminal. Zepov estaba considerado "el padrino" del hampa de San Petersburgo. También en otoño de 2004 el entonces candidato a la presidencia de Ucrania, Viktor Yushchenko, casi pierde la vida por un envenenamiento con dioxinas.

El experto en el servicio secreto ruso, Andrei Soldatov, considera que ante tal número de casos sospechosos no se trata de una casualidad. "En Rusia existe una cantidad de gente que dispone de abundante «experiencia en combate» y puede preferir las soluciones rápidas para sus problemas", explica el editor de la revista de internet "agentura.ru".

En Chechenia, cada departamento del servicio secreto dirige un grupo de asesinos a sueldo. Entre su repertorio figura también el uso de veneno, como en la muerte del líder rebelde Jattab. El terrorista de origen jordano murió en la primavera de 2002, después de recibir una carta envenenada de manos de la parecer una persona de confianza que había sido reclutada por el FSB, el servicio secreto que sucedió a la KGB. (DPA)
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