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 domingo, 22 de enero de 2006  
Quieren irse en paz: la compra de alarmas subió un 50%
El aumento es con respecto a enero de 2005. Es que ni perros, rejas ni ningún recurso parecen suficientes. Consejos

Pablo R. Procopio / La Capital

Enero es el mes de las vacaciones por excelencia. Muchos rosarinos dejaron sus hogares a solas. Pero, ¿quedaron seguros? En estos tiempos, casi nadie quiere darse el lujo de abandonar una vivienda para que permanezca deshabitada unas semanas. Y en este afán la gente echa mano a todo tipo de artilugios: blinda sus puertas principales, invita a amigos o familiares a instalarse en su domicilio, compra perros guardianes de raza y, fundamentalmente, instala sistemas de alerta. Pero hay un dato elocuente: a la hora del receso, los rosarinos decidieron este verano contratar servicios de alarmas para que, al regreso, no se topen con sorpresas no deseadas. Al menos así lo demuestra el incremento que las ventas de este tipo de dispositivos vienen demostrando.

En general, se trata de un producto que tiene su "estacionalidad en diciembre, enero y febrero", confirmó a La Capital Carlos Prestipino, desde la firma Centinet, para dar cuenta de que las ventas no decaen cuando hay menos gente en la ciudad y las actividades comerciales merman. Esta industria logra mantener un rango de comercialización similar todo el año.

En tanto, para José Luis Bovio, propietario de la empresa Sielse, el expendio de estos productos se incrementó un 30 por ciento en enero, respecto del promedio del año pasado.

Más aún, al decir de Fernando Cosenza, supervisor de Demarchi Electrónica, el aumento en las ventas se eleva al 50 por ciento este verano, diez puntos más que la habitual suba que siempre se produce en esta época con respecto al resto del año. "Y eso que hay más empresas que se dedican a esto", añadió.

El de las alarmas es el recurso más buscado, y quizás el más eficiente. Pero no el único. Y este verano, la policía se encargó de brindar consejos útiles para evitar disgustos después del descanso fuera de la ciudad (ver página 4). No obstante, la gente se encargó por sí misma de extremar las precauciones. Algunos rosarinos decidieron instalar cerraduras nuevas y blindar las puertas de ingreso. En el caso de los chalets más alejados, las rejas se convirtieron en una buena opción.

A Boomer, el Ovejero Alemán de una familia de barrio Belgrano, lo adiestraron durante un mes para que nadie se atreva a saltar el cerco que lo divide de la calle. Sus dueños salieron hacia Villa Gesell convencidos de que no pasará nada, pero haber dejado en evidencia que el animal se quedó solo en casa puede seducir a los ladrones.

Con sólo un buen perro guardián no alcanza para ganar seguridad. Ahora, si el cartel que advierte su presencia va acompañado con el logo de una empresa de alarmas, la cuestión cambia.

"Vemos que el aumento en las ventas se da a partir de noviembre porque, aparte de las vacaciones, la gente solicita dispositivos antes de salir a pasar las fiestas afuera o a casas de familiares, esto es una constante de cada año", indicó Cosenza.

Las opciones son diversas: alarmas comunitarias, silenciosas, monitoreadas. En efecto, no existe barrio o clase social exento de ser víctima de un ilícito. Acá o allá, los ladrones andan sueltos y listos para provocar algún atraco. La gente busca defenderse.

De todas maneras, los operadores consultados por este diario coincidieron en que los clientes se desayunan con la posibilidad de instalar alarmas justo antes de salir de vacaciones. Y finalmente terminan dándose cuenta de que debieron haberlo hecho antes. "Es que un dispositivo de este tipo te sirve todo el año", pusieron de manifiesto los empresarios del rubro.

"No es aconsejable que la gente tome conciencia 24 horas antes de irse de su hogar", dijo Prestipino y comparó la situación con la compra de un auto. "Si te entregan hoy un auto de la concesionaria, ¿te irías al día siguiente de viaje?", preguntó, como explicando que es bueno asentarlo algunos kilómetros.

Al parecer, con las alarmas sucede lo mismo. Se instalan los censores electromagnéticos que después deben ser controlados.

Las alarmas más consumidas por los rosarinos son las llamadas "contra intrusión", que evitan o disuaden el ingreso de intrusos. Cuando el cliente elabora el menú de sus necesidades, te das cuenta de que lo que quiere es un sistema de alarmas con monitoreo. Una vez instalado, una central controla que todo esté en orden. Y ante la aparición de un caco, automáticamente se le da aviso a la policía o, si se tratara de un incendio, a los bomberos.

En efecto, "cada casa con la alarma instalada tiene un cartel nuestro", dijo otro referente del área.

Para los especialistas consultados, el motivo del incremento en la demanda obedece, por un lado, a la reactivación económica. Y por el otro, "a que la gente tiene más miedo, algo que es directamente proporcional a la mayor inseguridad", dijeron.

"Los consumidores te cuentan que le robaron a un pariente o a un vecino", dijo Cosenza, y puso sobre el tapete que "los ladrones toman cada vez menos recaudos; no les importa si hay testigos mirando, si su blanco tiene rejas o un perro guardián".

Por eso, la gente no se contenta únicamente con un par de aditamentos. Hacen falta cada vez más.

Los equipos básicos no suelen superar los 700 pesos con la instalación incluida. Estos servicios deberían comprender: 24 horas de monitoreo por profesionales entrenados (la central), panel de control (teclado), alarma audible (sirena interior), sensores para puertas y ventanas (infrarrojo y magnéticos), stickers, batería de reserva (en caso de corte de energía) y un botón de pánico (para activarlo uno mismo). El abono mensual alcanza los 40 pesos aproximadamente.

¿Quién incide en una casa para que se tome la decisión de instalar estos equipos? Sin dudas las más temerosas son las mujeres, pero la determinación económica terminará siendo del hombre.

A partir de que esté instalada, según los empresarios del ramo, se registrará una efectividad "del 99 por ciento" para sus consumidores.

Los compradores tienen el más diverso perfil. "Quienes menos colocan alarmas es la gente joven", dijo Prestipino, antes de agregar que "tiene menos conciencia del riesgo". Y respecto de su potencial económico, el comprador no necesariamente es un potentado ni tiene una casa imponente. La gente más humilde también se preocupa en cuidar lo poco que pueda tener.


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