Año CXXXVIII Nº 48776
La Ciudad
Política
Economía
Información Gral
El Mundo
Opinión
La Región
Policiales
Cartas de lectores


suplementos
Ovación
Escenario
Educación


suplementos
ediciones anteriores
Salud 08/06
Autos 08/06
Turismo 05/06
Mujer 05/06
Economía 05/06
Señales 05/06
Educación 04/06

contacto

servicios
Institucional

 sábado, 11 de junio de 2005  
Gaboto, futuro astillero de barcazas

Angel Fernando Girardi (*)

La noticia aparecida en la página 17 de La Capital el 4 de junio, donde se da cuenta de que, a pedido de una importante aceitera, la hidrovía con un calado de 32 pies se extenderá unos 20 kilómetros por el río Coronda hasta el distrito Timbúes, en un lugar muy cercano a la desembocadura del Carcarañá en el río Coronda, nos llena de alegría pues vemos en este hecho un paso más hacia la concreción de un proyecto nacional e integral mucho más ambicioso: el dragado del río Carcarañá, con la finalidad de facilitar e incrementar sustancialmente el transporte de mercaderías a través de barcazas.

Nuestra iniciativa, publicada en La Capital en 1997 y 1998 (1), tiene su sustento técnico en el excelente estudio realizado en 1902 por el ingeniero Luis A. Huergo. En una primera etapa debería comenzar desde Puerto Gaboto hasta Cruz Alta (o el límite con la provincia de Córdoba), en tanto que el segundo tramo tendría que llegar hasta el embalse del Río Tercero, previo acuerdo entre las gobernaciones de ambas provincias. Cabría luego una tercera etapa

-más compleja- hasta Mendoza, que involucra al río Saladillo (Córdoba), el río Cuarto (Córdoba), el canal artificial de San Luis y el río Tunuyán (Mendoza).

Los distintos ríos que entrando en nuestra provincia de Santa Fe llevan el nombre de Carcarañá, son los únicos que atraviesan el centro del país de oeste a este. Hemos apuntado oportunamente las importantes ventajas que traería aparejada esta obra, por lo que vale la pena reiterarlas:

1 De modo esencial, significaría una notable reducción en los costos de los fletes para el transporte de cereales y/u oleaginosos, ya que el valor del flete por barcazas es cuatro o cinco veces menor al de camiones.

2El uso de esta vía no sólo conlleva un fantástico impacto ecológico positivo sobre el medio ambiente, ya que se reduciría sustancialmente la polución, sino que también liberaría la sobrecarga de tránsito vehicular que vienen padecen las rutas y autopistas, por cierto insuficientes, en épocas de cosechas.

3Los empresarios y trabajadores del transporte no sufrirían menoscabo alguno en sus ingresos, habida cuenta que la producción granaria se sigue incrementando año tras año merced al aumento sostenido del área sembrada y a la optimización de los rindes por la tecnología aplicada; asimismo, los productores que se encuentren a una distancia inferior a los 150 kilómetros del puerto deberán seguir utilizando el servicio de los camioneros, con el consiguiente beneficio de que los fletes, por la mayor frecuencia, se incrementarán en cantidad nominal con trayectos mucho menores a los actuales, resguardándose así el buen nivel de rentabilidad.

Nada deben temer pues los camioneros ni los molineros, toda vez que en este caso los ingenieros en recursos hídricos sabrán emplazar las exclusas de modo tal que no los perjudique. Siempre hemos propiciado iniciativas para favorecer, nunca para menoscabar a nadie. Hemos ponderado que en los Estados Unidos los comodities se transportan por vía fluvial y que en Europa se hacen canales para idéntico fin.

Repárese que es precisamente nuestra ciudad de Santa Fe la que cuenta con la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral, siendo la única del país que otorga el título de ingeniero en recursos hídricos.

4Los vecinos cercanos al río Carcarañá también obtendrán mejoras, ya sea a través de la posibilidad de utilizar el riego artificial en las explotaciones linderas con sus márgenes como con la provisión de agua potable de buena calidad para el caso de las poblaciones aledañas, al igual que la práctica de deportes acuáticos. Claro está que debiera legislarse decididamente sobre la prohibición de descarga de residuos peligrosos y tóxicos sobre el río Carcarañá, de modo tal que no se perjudique el aprovechamiento de su potabilidad.

5Si bien no estamos frente a una obra de ribetes faraónicos, es evidente que la misma demandará una importante mano de obra y de actividad empresarial, tanto en forma directa como indirecta, y los beneficios que luego se generarán por la habilitación de la misma consolidarán este logro de creación de nuevas e importantes fuentes de trabajo, al igual que de riqueza genuinas; de allí que sería inexcusable el no imprimirle a una obra de estas características la atención y prioridad que se merece como proyecto regional y nacional.

Toda esta inquietud se encuentra en trámite mediante el expediente 00603-003570-6, caratulado "Factibilidad de navegación del río Carcarañá" y radicado actualmente en el Ministerio de Asuntos Hídricos de la provincia de Santa Fe. Para hacer posible este ideal se necesita, como paso previo a su concreción, la realización de un estudio de prefactibilidad. Tal tarea le ha sido encomendada al Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario, cuyo costo originariamente fue fijado en la suma de 66.000 pesos.

Habida cuenta lo hasta aquí expresado, todo hace pensar que un gobierno progresista como el de nuestra provincia, o el de la ciudad de Rosario, capital nacional agropecuaria -preocupados ambos de modo especial en generar nuevas fuentes de trabajo con obras públicas, reforzando así la presencia estatal en el mercado-, deberían disponer de dicha partida sin más demoras a fin de que se despejen todas las dudas con el resultado de tal estudio. Una vez conocido el mismo, en caso de ser positivo se podrá entonces comenzar, directamente o por concesión privada, con esta obra, cuya trascendencia socioeconómica -por su ubicación geopolítica- excede los límites de nuestra Nación y se insertaría como una avanzada de vanguardia en el Mercosur.

Sin perder de vista este tema, haciendo una mirada retrospectiva y situándonos en la historia de Puerto Gaboto, bien vale la pena hacer algo en memoria de aquel a quien le debe su nombre: Sebastián Gaboto, que no ha merecido en nuestra historia todo el reconocimiento que corespondería.

Este veneciano de humilde origen se constituyó en uno de los más grandes navegantes en la historia hispanoamericana, no sólo por su destreza como marino, que le valió el título máximo de piloto mayor, sino por sus importantes obras, a punto tal que llevó a cabo la primera construcción en suelo argentino, en junio de 1527, fecha en la que comienza nuestra historia argentina con la fundación del Fuerte Sancti Spiritu donde hoy se encuentra emplazada la localidad de Gaboto.

Allí se sembraron por primera vez los cincuenta y nueve granos de trigo. También fue en Gaboto donde confluyeron las razas europeas y aborígenes, generando así el primer mestizaje en suelo patrio; se celebró la primera misa, se llevaron a cabo sesiones legislativas, se sustanció el primer juicio y se instaló el primer astillero, donde se construyó la galeota Santa Catalina.

Honrando pues este hito de nuestra historia patria, propiciamos el emplazamiento de un moderno astillero para la construcción de nuevas barcazas y reparación de las existentes, lo cual ya es posible y rentable merced a la creciente utilización de las mismas a lo largo de todo el río Paraná y del Carcarañá si se dispone su dragado.

(1) "El dragado del Carcarañá-Un proyecto ineludible", diario La Capital, 18/11/97, pág. 11 y "El dragado del río Carcarañá-Proyecto impostergable por su trascendencia", La Capital, 25/2/98, pág. 13, en colaboración con el ingeniero Hugo E. Orsolini.

(*) Doctor en Derecho y Ciencias

Sociales y productor agropecuario.
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo


  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados