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 sábado, 11 de junio de 2005  
Incertidumbre y caos. La convocatoria a elecciones en cinco meses
Dos antagónicos en la carrera presidencial
El líder cocalero Evo Morales y el ex mandatario Jorge Quiroga podrían presentar sus candidaturas

La Paz. - El desenlace de la crisis política boliviana con la asunción a la presidencia del abogado Eduardo Rodríguez proseguirá con la convocatoria a elecciones presidenciales y posiblemente legislativas en al menos 150 días. La decisión parece poner en carrera al ex presidente Jorge Quiroga (2001-2002), quien ostenta un caudal importante de apoyo en las encuestas, y a Evo Morales, el líder cocalero y de las protestas que obligaron a renunciar al mandatario Carlos Mesa.

Quiroga, un conservador que en los 90 sostuvo el modelo de libre mercado impuesto por el desaparecido presidente Víctor Paz Estenssoro en 1985, mantiene hermético silencio sobre sus aspiraciones, aunque desde hace meses trabaja en la constitución de un nuevo instrumento político.

Morales, quien también se muestra esquivo a la hora de hablar de su interés presidencial, ha señalado que es "un miembro más" de su partido Movimiento al Socialismo (MAS) y que no aspira a la primera magistratura, pero al mismo tiempo parecen claras sus intenciones de ser ungido.

La posible carrera de Quiroga, sin embargo, se enfrenta a una confusión legal que aún queda por resolver. La Constitución señala que para postularse a la presidencia y vicepresidencia será necesario que pase un período gubernamental.

Quiroga ocupó el cargo hasta agosto de 2002, antes del mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada y sus posibilidades de buscar nuevamente el sillón presidencial parecen estar en entredicho. El período de Sánchez de Lozada que debía completar Mesa, debía terminar en agosto de 2007. No obstante, una interpretación que algunos constitucionalistas hacen de la Carta Magna señala que la gestión que acaba de abandonar de forma precipitada Mesa fenece en agosto de este año, al cumplirse tres años de inaugurada, y que ello permitiría que de ahí en más Quiroga quede habilitado.

La posibilidad de que este análisis se imponga posiblemente tropezará con la gran capacidad de movilización con que cuenta Morales en las calles para presionar por estrategias que apuntalen sus propios proyectos. Según analistas, Morales sabe que Quiroga, si se realizaran elecciones hoy, ganaría, aunque no por el 50% más uno, necesario para asumir la presidencia. Sería necesario ir a una segunda vuelta en el Congreso, de donde saldrá un resultado de acuerdo con la correlación de fuerzas.

De cualquier modo, el joven ingeniero cuenta, según encuestas, con una proyección cercana al 30% de votos, muy por encima del 20%, en el caso más optimista, que los estudios le asignan al líder cocalero.

A su vez, Morales enfrenta un problema que no agobia a Quiroga. El líder del MAS tiene un bagaje negativo, un rechazo que supera el 70% entre la población nacional, que surge de sus métodos de lucha: bloqueos, marchas y amenazas de "hacer arder al país" para imponer sus criterios.

Quiroga y Morales también expresan con claridad los dos mundos encerrados en Bolivia que ahora parecen estar en clara confrontación. El ex mandatario, conocido como "Tuto" entre sus amistades, es un joven de ascendencia española, atlético, alto, fornido, con estudios en EEUU, donde aprendió un inglés que no denota acento hispano. Está casado con Virginia "Ginger" Quiroga, una pelirroja nacida en EEUU.

Morales, soltero, es hijo de una humilde familia campesina del occidente, de sangre aymara, que emigró, después de la muerte por hambre de dos hermanos, al centro del país. Se instaló en la región cocalera del Chapare, donde hizo su bastión y cambió para siempre a la política boliviana, que hasta su ascenso no había reconocido los altos grados de racismo que subyacen entre sus capas.

Quiroga se ha mantenido en silencio desde su salida del gobierno, en agosto de 2002, cuando colocó la banda presidencial a Sánchez de Lozada, depuesto en octubre de 2003 por una cruenta revuelta promovida entre otros líderes indígenas y de izquierda por el propio Morales. No ha hecho más declaraciones que su anuncio de abandonar la jefatura de su partido, la Acción Democrática Nacionalista (ADN).

En su entorno se comenta que el plan de Quiroga de volver al gobierno tropezó con el rechazo popular a sus planes de exportación de gas a EEUU, una carta que pensaba utilizar para ser cómodo ganador de futuros comicios. Señalan también que Quiroga quiso mantener silencio para que quedara en el olvido su pasado como vicepresidente del desaparecido dictador Hugo Banzer, si bien lo fue en su último gobierno democrático. Fue en tal condición en que asumió en 2001 la presidencia al caer Banzer gravemente enfermo.

Contrapuestos en casi todo, Morales y Quiroga sólo parecen compartir su juventud, 45 y 44 años respectivamente. Y también la pasión por el fútbol. Hasta antes de que dejaran ver sus cartas de poder, jugaron en el mismo equipo de prometedores políticos . Quiroga era el goleador. (AP)
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El líder cocalero guarda hermético silencio sobre sus aspiraciones políticas.

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