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 domingo, 27 de marzo de 2005  
Zona caliente. Aseguran que los bares funcionan contradiciendo las normas
Los vecinos de costanera norte ya no toleran el gran "boliche a cielo abierto"
Ya presentaron decenas de denuncias, y los fines de semana algunos se van a dormir a hoteles

Hicieron denuncias en la Municipalidad, en la policía y hasta en la Defensoría del Pueblo. Es que, desde que comenzó el año, quienes viven en los alrededores de Colombres y Puccio conviven con lo que llaman "un gran boliche a cielo abierto". De jueves a domingo, en esa esquina funcionan cuatro bares con importantes barras descubiertas y una disco. "Todos en franca contradicción con las ordenanzas vigentes", advierten los vecinos, cansados de no dormir de noche y de que en las puertas de sus casas se desaten todo tipo de peleas o se consumen romances.

"Estoy harta. Una madrugada hicimos una constatación con una escribana, y arriba de mi almohada se medían 74 decibeles (casi el doble de lo permitido). Y en el dormitorio de mi vecina, con todas las ventanas cerradas había 89", se queja Alicia Journoud.

Como la mayoría de quienes viven en la zona, Alicia tuvo que instalar doble vidrio en sus ventanas y sellar los taparrollos de las persianas. "Pero aun así a las tres de la madrugada nos despertamos sobresaltados por la música. Si hasta hay gente que los fines de semana se va a un hotel", asegura la mujer.

Salvador López, otro vecino del lugar, encontró una forma más barata de combatir el insomnio. "Yo duermo con estos", explica y saca de un bolso unas enormes orejeras azules, las mismas que utilizan los obreros de la industria o la construcción para protegerse de los ruidos molestos.

En la esquina de Colombres y Puccio se levanta el boliche Soul Parador, que fue clausurado esta semana luego de que se encontrara el triple de la gente permitida. Al lado de Soul, hacia el norte, está el bar H2O. Y hacia el sur, cruzando Puccio, se levantan Point Club y Maluhia. Ambos lindan con viviendas particulares y tienen un gran sector descubierto al frente con barras, parlantes, algunos sillones, y una zona que en la madrugada se convierte en pista de baile. Maluhia tiene una barra sobre la medianera de un complejo de viviendas y en la misma pared se asienta una decena de parlantes. Y cerca de otra medianera Point Club instaló una pantalla gigante, desde donde se proyectan videos y recitales.

El mapa se completa del otro lado de Colombres, con el parador Camel, donde los chicos consiguen cerveza o Speed que después consumen parados en la vereda o la calle.

"Así tenemos todos los fines de semana unos 10 mil pibes deambulando, tomando alcohol y bebidas energizantes. La mayoría son menores de edad. Están borrachos, se pelean, hacen el amor en la puerta de nuestras casas", señalan los vecinos.

Muchos tuvieron que enrejar sus viviendas y pedir autorización a la Empresa Provincial de la Energía (EPE) para colocar un candado en el medidor "porque nos robaban los tapones y nos levantábamos a la madrugada sin luz", explican.

Otros acudieron a artilugios más trágicos, como una familia que tuvo que instalar un enorme reflector en la entrada de su cochera subterránea cuyo retiro solía funcionar como improvisado albergue transitorio.

"Nadie puede decir que no está al tanto de lo que pasa acá", advierten quienes viven en las inmediaciones de Colombres y Puccio. Es que, desde mayo pasado, los vecinos vienen manteniendo una serie de reuniones en el Centro de Distrito Norte Villa Hortensia con distintos funcionarios municipales.

Además, el 26 de noviembre pasado se realizó un reclamo en las oficinas del centro de distrito solicitando una inspección en el bar Maluhia "dado que ponen música toda la noche y no tienen el permiso correspondiente". El expediente lleva el número 17.995.

El 30 de diciembre se inició otro expediente (Nº44.109) en Atención al Vecino del Edificio Aduana, denunciando que los comercios de la zona violaban diversas disposiciones legales. Entre ellas, las ordenanzas que rigen el funcionamiento de los locales nocturnos y establecen que los comercios deben ser "cerrados y cubiertos" o el Código Urbano que no permite la instalación de bares en la vereda impar de la avenida Colombres.

A mediados de enero, los vecinos volvieron a presentar otra denuncia (Nº1.776), esta vez contra el local Point Club, "linda con domicilios particulares, y nos agrede hasta el amanecer, con gritos, música ensordecedora y hasta una pantalla gigante al aire libre". Lo mismo fue advertido en la línea 0800 de la Guardia Urbana Municipal, y en la Dirección de Control Urbano del municipio.

En varias oportunidades, recurrieron también a la seccional 10º de la policía y al Comando Radioeléctrico. La última denuncia se radicó el 19 de marzo pasado, a las 0.20.

Ellos dicen que todo cae en saco roto. No obstante, una visita de La Capital la madrugada del sábado comprobó que, con Soul y Blue Velvet cerrados, con la GUM controlando y los bares a raya, la noche estuvo tranquila (ver página 11).
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Parlantes en la medianera de una vivienda.

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